La primera vez que pisó el Camp Nou, su manita de seis años agarraba la de su padre y en aquel estadio solo vio hombres jugando. Nunca imaginó, claro, que décadas después más de noventa mil personas gritarían su nombre en ese mismo césped. Alexia Putellas (Mollet del Vallès, 1994) entró en el fútbol porque su madre, harta de verla regresar a casa con las piernas llenas de moratones por jugar en el recreo con los chicos, la apuntó a un equipo. Si tanto le gustaba, que lo hiciese debidamente. En aquel entonces ninguna de las dos, tampoco su padre, hubieran imaginado que sería la protagonista de una historia perfecta.
El Camp Nou que conoció de la mano de su padre es más grande gracias a esta graduada en ADE que creó una fundación para facilitar el acceso al fútbol a niñas vulnerables
La primera vez que pisó el Camp Nou, su manita de seis años agarraba la de su padre y en aquel estadio solo vio hombres jugando. Nunca imaginó, claro, que décadas después más de noventa mil personas gritarían su nombre en ese mismo césped. Alexia Putellas (Mollet del Vallès, 1994) entró en el fútbol porque su madre, harta de verla regresar a casa con las piernas llenas de moratones por jugar en el recreo con los chicos, la apuntó a un equipo. Si tanto le gustaba, que lo hiciese debidamente. En aquel entonces ninguna de las dos, tampoco su padre, hubieran imaginado que sería la protagonista de una historia perfecta.
Fútbol con los chicos
Llegaba a casa con las piernas llenas de moratones por jugar en el recreo
Con siete años, tras asistir a campamentos de verano organizados por Xavi Hernández, debutó en el Sabadell femenino, su primer equipo; con once fichó por el Barça y un año después marchó al RCD Espanyol. Quiso el destino que regresara al club que ella contribuyó a engrandecer, no al revés, en 2012, el mismo año que falleció su padre. Tenía 18 años y absorbió el golpe refugiándose aún más en el fútbol. Desde el otro lado, Jaume Putellas la ayudó a hacer historia: este mismo domingo, sus compañeras celebraban una nueva Champions al grito de “¡Solo hay una reina!”.
Absorbió el golpe con más fútbol
Su padre falleció en 2012, el mismo año en que rergesó al FC Barcelona

Alexia es graduada en Administración y Dirección de Empresas por la Universitat Pompeu Fabra (UPF). La falta de profesionalización del fútbol femenino español la obligaba a tener un plan B y aprendió a equilibrar entrenamientos, viajes y exámenes; la disciplina se la impuso ella sola. En lo íntimo, Alexia ha construido su vida con notable discreción. Un verano ibicenco, el de 2023, confirmó su relación con Olga Ríos, representante de influencers: acababa de ganar la Champions con el Barça y no le importó besarla ante las cámaras. La relación, sin embargo, acabó naufragando el año pasado, tal vez a causa de la distancia: Olga vive en Madrid, Alexia en Barcelona.
Duraron dos años
El verano pasado rompió con su chica, Olga Ríos

Este miércoles 27 de mayo, solo tres días después de ganar la UEFA Women’s Champions League 2026 con el Barça llegó una de esas noticias que nadie quiere escuchar: Alexia Putellas, el mito, comunicaba mediante un vídeo de cinco minutos en sus redes sociales que dejaría de vestir la camiseta azulgrana esta temporada. Alexia se va con 14 temporadas y más de quinientos partidos, diez Ligas, doce Copas de la Reina, seis Supercopas de España y cuatro Champions League. Más títulos que ningún otro futbolista en la historia del FC Barcelona, a excepción de Leo Messi, apenas por un par de ellos.
Entre sus gestas no solo hay copas y medallas: la Fundación Eleven, iniciativa que nació durante una dura recuperación de rotura de ligamentos, facilita el acceso de niñas en situación de vulnerabilidad al fútbol, con academias que coordinan educadoras sociales, entrenadoras, pedagogas y psicólogas. La primera sede, con cien niñas, está en Mollet del Vallès, su pueblo.
No solo copas y medallas
La Fundación Eleven facilita el acceso de niñas en situación de vulnerabilidad al fútbol

Según los diarios deportivos, el horizonte próximo de Putellas estaría en Inglaterra, con el London City Lionesses como destino en la mayoría de las quinielas. Ella, que podría desayunar, almorzar y cenar pan con tomate, que creció viendo al Barça con su padre en las gradas del Camp Nou y que se refugió en el fútbol cuando ese padre se fue, cierra ahora su etapa culé con una frase digna de Casablanca: “Ha sido una historia perfecta”. Y es verdad.
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