Íñigo Onieva ha vuelto a situarse en el centro de la polémica tras un comentario realizado durante la presentación de su nuevo negocio, el club privado Vega, inaugurado el pasado viernes en Madrid. Durante una visita guiada con periodistas, el empresario explicó el funcionamiento del espacio y su sistema de membresía, que incluye un proceso de selección exhaustivo. En ese contexto, señaló: “No queremos que esto se convierta en el club de los latinoamericanos tampoco. Queremos que haya un equilibrio entre la comunidad local y la internacional”.
El empresario presenta ‘Vega’, un exclusivo club privado en Madrid con un máximo de 500 socios y un estricto proceso de admisión
Íñigo Onieva ha vuelto a situarse en el centro de la polémica tras un comentario realizado durante la presentación de su nuevo negocio, el club privado Vega, inaugurado el pasado viernes en Madrid. Durante una visita guiada con periodistas, el empresario explicó el funcionamiento del espacio y su sistema de membresía, que incluye un proceso de selección exhaustivo. En ese contexto, señaló: “No queremos que esto se convierta en el club de los latinoamericanos tampoco. Queremos que haya un equilibrio entre la comunidad local y la internacional”.
La visita comenzó con una breve disculpa de Onieva por alternar idiomas al hablar: “Me sale todo el rato el inglés, perdonadme”. El recorrido por el local se inició en el restaurante Casa Vega, el único espacio en el que está permitido hacer fotografías. En el resto del club el uso del móvil está restringido para preservar la privacidad, uno de los principios que, según explicó, definen el proyecto. Los socios podrán llevar auriculares o desplazarse a una zona específica destinada a realizar llamadas.
El modelo de membresía contempla varias categorías, con una cuota que puede alcanzar los 2.500 euros. Sin embargo, Onieva sostiene que la principal barrera no es económica, sino el proceso de admisión. Para acceder al club es necesario ser recomendado por al menos dos socios y superar una entrevista en la que se valoran aspectos como la profesión, la visión de vida o las expectativas dentro del espacio. El empresario también apuntó que el número de socios extranjeros se limitará aproximadamente al 40%, priorizando a los residentes locales.

La idea del club, según explicó, surge de experiencias personales durante su etapa en Londres, cuando estudiaba un máster. Allí frecuentaba clubes privados y considera que Madrid no estaba entonces preparada para ese modelo. “Cuando vivía en Londres mientras estudiaba el máster salía siempre por clubes privados pero por entonces Madrid no estaba preparado, el español era más austero. Por eso nuestro eslogan ‘Madrid is finally ready for this’”. Sobre su socio en el proyecto, Manuel Campos, añadió: “Los dos vimos esta necesidad. Estábamos alineados”.
El espacio está organizado en varios salones diferenciados por colores y funciones. Tras el restaurante, decorado en tonos azules, se abre una zona destinada a copas, con predominio del naranja, donde habrá DJ de forma habitual. Onieva subrayó que el objetivo es evitar que el local se convierta en una discoteca. Vega abrirá desde las nueve de la mañana, con servicio de desayunos, brunch, comidas y cenas, y permanecerá abierto hasta las tres de la madrugada entre semana y hasta las cuatro los fines de semana. “Hasta las 6 no, no queríamos ser una discoteca. Queremos que el socio pueda estar aquí todo el día”.
El club tendrá un máximo de 500 miembros, una cifra que, según el empresario, permitirá mantener el ambiente exclusivo que buscan. Durante la presentación evitó concretar cuántos socios se han inscrito desde la inauguración, aunque aseguró que las solicitudes comenzaron a llegar antes incluso de abrir las puertas. El proyecto también incluye una vinoteca individual para cada socio y una decoración inspirada en casas neoyorquinas de los años cincuenta, con obras de artistas como Miró y Vasarely, además de un cuadro pintado por su madre, Carolina Molas.
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