Bakú responde movilizando a su ejército Leer Bakú responde movilizando a su ejército Leer
Azerbaiyán ordenó a sus fuerzas armadas que estén listas para el «máximo nivel de combate», después de que el país fue golpeado por la guerra entre Irán y EEUU-Israel, que continúa expandiéndose por toda la geografía de Oriente Próximo y alcanzó este jueves el Cáucaso. El presidente del país, Ilham Aliyev, tildó de «acto terrorista» el ataque con drones iraníes que impactó en un aeropuerto y una zona residencial cercana a una escuela en Najicheván, a diez kilómetros de la frontera con Irán. Teherán negó la autoría del ataque y acusó a Israel de estar detrás de la agresión.
La terminal accidentada es la principal vía de comunicación entre Najicheván y la parte continental de Azerbaiyán, ya que el enclave está separado por Armenia. Aliyev denunció que «esta agresión no provocada» sometió a «fuego cobarde» al enclave y exigió que los responsables «deben rendir cuentas de inmediato». Bakú convocó al embajador iraní en Azerbaiyán y advirtió que su gobierno se reserva la autoridad de tomar «las medidas de respuesta adecuadas».
Tras la guerra entre Israel e Irán en junio de 2025, Teherán acusó a Bakú de permitir al ejército de Tel Aviv -con quien tiene buenas relaciones diplomáticas- utilizar su territorio para perpetrar ataques contra la República Islámica. El recelo del régimen con el país vecino va más allá de su cercanía a Israel y ha crecido en los últimos años tras la consagración de la «Ruta Trump para la Paz y la Prosperidad Internacional», también conocido como «Zangezur», un corredor terrestre que conecta Najicheván con Azerbaiyán a través de Armenia.
«La República Islámica de Irán niega que sus fuerzas armadas hayan lanzado un dron hacia la República de Azerbaiyán», declaró el ejército iraní en un comunicado. «Estas acciones del régimen sionista, destinadas a perturbar las relaciones entre países musulmanes de diversas maneras, son inéditas», señala la nota. Desde el inicio de la guerra Irán ha ampliado su andada de represalias contra EEUU e Israel, con ataques contra activos militares en países del Golfo, pero también infraestructuras civiles como aeropuertos, hoteles y empresas. Teherán asegura que no está detrás de todos los bombardeos en la región y acusa a Israel de llevar a cabo ataques de falsa bandera para involucrar a otros países en el conflicto. El régimen también ha negado haber lanzado un misil balístico contra Turquía, interceptado el miércoles por los sistemas aéreos de la OTAN.
A diferencia de otros ataques, las emisoras iraníes dieron amplia cobertura a una tanda de bombardeos ordenada por Teherán contra fuerzas kurdas iraníes refugiadas en el norte de Irak. Este golpe de fuerza «contra fuerzas separatistas», que causó tres muertos, se produjo en medio de especulaciones en prensa estadounidense sobre los planes de Donald Trump para usar a estas milicias en una ofensiva terrestre contra Irán. Una de estos grupos, el Partido de la Libertad del Kurdistán (PAK), negó las noticias de que algunas de estas fuerzas cruzaron a Irán el miércoles por la noche, pero admitió que seis facciones kurdas -que recientemente han formado una coalición de fuerzas para lograr sus aspiraciones de autonomía- están coordinando con Washington sus planes. «Ni un solo peshmerga (combatiente) se ha movido. Nadie se mueve solo», declaró a la BBC Hanna Hussein Yazdan Pana, militante de PAK, que advirtió que no iniciarán ninguna operación si Washington no les proporciona más seguridad sobre el terreno y una zona de exclusión aérea.
En una intervención televisada, un alto cargo clerical, el ayatolá Abdollah Javadi Amoli, prometió que su país continuará luchando contra los ataques de EEUU e Israel y llamó al «derramamiento de sangre» tanto de Tel Aviv como «la sangre de Trump». «Luchen contra el opresor Estados Unidos, su sangre está sobre mis hombros», espetó. La violencia desatada en toda la región en la última semana ha provocado más de 1.350 muertos en nueve países, una cifra que encabeza Irán con 1.230 fallecidos y Líbano con 77, tras la ofensiva lanzada por Israel contra el grupo militante Hizbulá, que ha sembrado el terror en zonas densamente pobladas de la capital y sur del territorio.
En la región del Golfo, Emiratos Árabes Unidos denunció que seis personas resultaron heridas por fragmentos que cayeron en Abu Dabi tras el derribo de un dron iraní que se dirigía a la base aérea de Al Dhafra, que alberga fuerzas estadounidenses. Qatar por su parte, se vio forzada a evacuar a centenares de civiles que viven en las inmediaciones de la embajada estadounidense en Doha «por precaución», señalaron las autoridades, después de repeler varios ataques aéreos contra activos de EEUU en la capital. En un ataque similar en la región saudí de Yauf, fronteriza con Jordania, las autoridades repelieron un ataque con drones iraníes.
Riad también evacuó a diplomáticos y personal de varias embajadas debido a una amenaza potencial de ataque, según revelaron cuatro fuentes a Reuters, que no especificaron qué países se vieron involucrados en la medida. El Reino Unido por su parte, evacuó a parte de su personal de su embajada en Bahréin ante la escalada de represalias en el Golfo. Teherán asegura que el objetivo de sus ataques no son los gobiernos vecinos, sino los activos de EEUU e Israel en la región. En una comparecencia pública el portavoz de Exteriores, Ismail Baqaei, criticó el silencio internacional ante «la brutal agresión» de Washington y Tel Aviv contra su país y advirtió a la Unión Europea que si no toma una postura sin fisuras contra esta guerra, «tarde o temprano pagará un precio» por ello.
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