Irina Shayk sabe muy bien cómo impactar en la alfombra roja. La modelo rusa se ha convertido en una de las protagonistas de la 83a edición del Festival de Venecia con dos looks muy distintos, con el negro como tono estrella con el que reivindica la sofisticación y detalles con los que no ha dejado indiferente.
La modelo rusa apuesta por un ‘total look’ negro para la alfombra roja de la Mostra con el que no deja indiferente
Irina Shayk sabe muy bien cómo impactar en la alfombra roja. La modelo rusa se ha convertido en una de las protagonistas de la 83a edición del Festival de Venecia con dos looks muy distintos, con el negro como tono estrella con el que reivindica la sofisticación y detalles con los que no ha dejado indiferente.
La top captó todas las miradas durante el primer fin de semana de la Mostra con un sugerente vestido de la colección primavera-verano 2023 de Dolce & Gabbana que, sobre la pasarela, defendió Gisele Bündchen. Shayk derrochó sensualidad con un diseño satinado que se ceñía a su figura y destacaba por sus aberturas laterales acordonadas que dejaban a la vista su ropa interior.

Su siguiente aparición en la alfombra roja no tenía nada que ver, ya que optó por un vestido mucho más sobrio, aunque también con sorpresas. La modelo apostó para la noche del lunes por una propuesta marcada por las asimetrías y que pertenecía a la colección otoño-invierno 2026-2027 de Romeo Gigli, cuyo director creativo es Alessandro De Benedetti.

La pieza contaba con el cuello cerrado, solo una manga larga y un cut out que empezaba justo en el lateral del pecho para dar paso a una amplia abertura que dejaba su espalda al descubierto. Además, tenía la silueta drapeada para estilizar mucho más su figura, que alargó visualmente gracias a su calzado.

Shayk recuperó en Venecia la tendencia de los botines calcetín, que destacan por su efecto segunda piel que parece que sean una prolongación del vestido. Este tipo de calzado estuvo muy de moda hace unos años, especialmente en el formato de botas mosqueteras que adoraban celebridades como Kim Kardashian, que parecían mimetizarse con sus pantalones.

En este caso, Irina estrenó un calzado de puntera afilada y un tacón mini, un detalle que confirmaba que esta medida que ya ha triunfado este verano lo seguirá haciendo en otoño, con modelos que son perfectos para alargar la figura sin la necesidad de llevar unos tacones de diez centímetros.
Cabe señalar que los botines calcetín combinan muy bien con vestidos y faldas, especialmente cuando se visten en el mismo tono para conseguir una figura mucho más estilizada.
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