Trump pide la «rendición incondicional» del régimen mientras no da tregua a la capital iraní Leer Trump pide la «rendición incondicional» del régimen mientras no da tregua a la capital iraní Leer
Un bombardeo constante que golpea sin piedad edificios residenciales, centros sanitarios, plazas, escuelas. Así describen la última jornada los habitantes de Teherán, donde el ejército de EEUU e Israel se cebó contra objetivos de seguridad del aparato estatal -alcanzando un búnker subterráneo del liderazgo iraní- pero que afectaron de nuevo zonas civiles, sembrando el caos en esta ofensiva conjunta que ha desatado la guerra en toda la región.
Al menos 1.332 personas han muerto en Irán en la última semana, según datos de la Media Luna Roja en el país, que denunció este viernes que uno de sus edificios fue bombardeado por Estados Unidos e Israel. Decenas de iraníes relataron los bombardeos en la capital desde sus redes sociales. «Anoche Teherán fue un infierno. El bombardeo más duro de la historia. No sé cuántos compatriotas hemos perdido. Grandes zonas de la ciudad no tienen electricidad, los teléfonos no conectan y no puedo tener noticias de mis familiares ni amigos», señala una mujer llamada Golshan Fathi. «A las 5:30 sufrimos los ataques aéreos más cercanos hasta la fecha. Estábamos dormidos y huimos aterrorizados a lo que se suponía que era el lugar más seguro de la casa», señaló un joven llamado Omid Tousheh.
El ejército israelí anunció el viernes el inicio de una «amplia oleada» de ataques contra infraestructuras del régimen, al tiempo que el presidente estadounidense, Donald Trump, exigió la «rendición incondicional» del régimen, que se encuentra en proceso de elegir a un nuevo líder tras la muerte de Ali Jamenei en un bombardeo en Teherán.
Más de 3.000 edificios civiles y al menos una decena de centros médicos han resultado dañados por los bombardeos, según la Media Luna Roja iraní. Los servicios de emergencia anunciaron que el país tiene graves limitaciones para ofrecer refugio antiaéreo a la población y que en la mayoría de ciudades muchos civiles se ven obligados a resguardarse en estaciones de metro.
La situación mantiene en vilo a miles de iraníes que viven en el extranjero, como Donya, que desde Estambul ha celebrado con amargura la muerte del líder supremo. «Siento que me han arrebatado el derecho a poder celebrar su muerte», relata a este periódico, sobre la ofensiva de EEUU e Israel que acabó con Jamenei. «Odio al régimen, es un gobierno dictatorial y además corrupto, que controla cada centímetro de nuestras vidas. Pero no veo cómo esta guerra puede traer algo bueno a Irán. ¿De verdad tiene que venir alguien desde la otra punta del mundo para traernos un cambio?», describe.
Cerca de siete millones de iraníes viven fuera del país, una de las diásporas más numerosas del mundo, formada por varias oleadas de miles de ciudadanos que huyeron de la monarquía en los años setenta, de la opresión de la República Islámica y en los últimos años, de la crisis económica y la falta de oportunidades, como en el caso de Donya. La ofensiva de EEUU e Israel -cuyo objetivo aún no está claro- ha provocado miedo y una gran inquietud entre la diáspora. «El primer día mataron a un centenar de niñas, ahora mucha gente ha huido de sus casas. Todo está cerrado, ¿es este el cambio que nos iban a traer? la casa de mi tía no tiene ventanas por los bombardeos, en pleno invierno», señala.
Según el Alto Comisionado para los Refugiados de Naciones Unidas (Acnur), entre 1.000 y 2.000 vehículos han abandonado la ciudad cada día desde el inicio del conflicto. «Mi hermana huyó de Teherán a principios de semana. Se han ido para el mar Caspio porque allí tenemos familiares, es un poco más tranquilo», explica a este periódico Samir, residente en Ankara. «Pero mucha gente se ha quedado en Teherán a la espera de cómo va la guerra. He hablado con un amigo que tiene vpn -un sistema para sortear el bloqueo de internet- y me ha dicho que el ruido era insoportable. Eran bombardeos constantes, por la mañana no se veía nada del polvo de las bombas», describe.
El régimen iraní continuó por séptimo día consecutivo extendiendo su oleada de represalias en el Golfo, con ataques que afectaron a las embajadas de Estados Unidos en Erbil, Kuwait, mientras que Doha anunció el derribo de varios proyectiles que habían entrado en su espacio aéreo.
La televisión estatal de Irán informó de un nuevo ataque con drones contra un buque en el estrecho de Ormuz, que sufrió un incendio, sin dar más detalles de la embarcación. La oficina marítima de Reino Unido, conocida como UKMTO, también informó de un buque accidentado tras un ataque con proyectiles en la misma zona. La agresión se produce un día después de que la Guardia Revolucionaria reivindicara un ataque contra un petrolero estadounidense en el Golfo Pérsico.
La extensión del conflicto a la región del Golfo ha paralizado el comercio de petróleo y gas por el estrecho de Ormuz, zona donde transita cerca del 20% del crudo mundial. Qatar advirtió hoy que la guerra «desestabilizará las economías mundiales», después de verse forzada a suspender la producción de gas por los ataques de Irán contra su infraestructura energética.
El régimen cerró filas, asegurando que está «comprometido con una paz duradera en la región», dijo el presidente Masoud Pezeshkian, que advirtió que no dudarán en «defender la dignidad y soberanía» de la nación persa. El mandatario rechazó la oferta de varios países para mediar en el conflicto. «La mediación debe dirigirse a quienes subestimaron al pueblo iraní y provocaron este conflicto», aseveró.
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