Nunca debéis bajar de cuarenta peniques por una flebotomía, dado que la sangría es el elemento básico de nuestra profesión
Jaël Bestué se reivindica: “Se puede hacer todo”, dice; pasa las mañanas explorando a los pacientes, cubriendo prácticas en el Hospital Clínic, mientras brilla en los 60 y los 200m
Nunca debéis bajar de cuarenta peniques por una flebotomía, dado que la sangría es el elemento básico de nuestra profesión
‘El médico’, Noah Gordon
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Alguna vez, Jaël Bestué (25) ha entrado en la habitación de algún paciente del Hospital Clínic, ha entrado uniformada de médico, con la bata y la carpeta, y entonces el paciente se la ha quedado mirando fijamente y al final le ha dicho: “Tú me suenas mucho”.
–Y usted, ¿qué le responde al paciente? –le pregunto ahora, en este nuevo módulo cubierto del Centre d’Alt Rendiment de Sant Cugat que tanto frecuenta por las tardes, cuando se viste de atleta.
–Me hago la loca. No sé salir de esa situación. Una vez, seguí con la exploración, pero él me insistía: ‘Haces atletismo, ¿no?’. Y entonces, sí, se lo tuve que reconocer.
Et voilà: a ojos del paciente, la doctora se convirtió en la atleta.
(…)
En realidad, Jaël Bestué no es aún doctora. Es una estudiante de Medicina en prácticas cuya licenciatura llegará en un par de cursos. Mientras tanto, se exhibe como velocista: es una de las mejores atletas del mundo, en especial en el 200 (ha sido semifinalista mundial en dos ocasiones), aunque ahora, en los Mundiales de short track que hoy arrancan en Torun (Polonia), disputará el 60.

Cuando le pregunto a su entrenador, Ricardo Diéguez, panter, cómo lleva el ajetreo diario de esta discípula a la que dirige desde hace diez años, el hombre se encoge de hombros:
–Lo llevo bien y mal. Bien, porque vivir del atletismo es muy difícil, lo hacen habas contadas, y por eso hay que estudiar. Si no, después, ¿qué te queda? ¡Todos mis atletas han estudiado una carrera!
–¿Pero también lo lleva mal?
–El día que tiene prácticas, como en esta semana en el Clínic, y debe estar seis horas de pie visitando pacientes, pues viene cansada al entrenamiento. Piense que se levanta a las seis de la mañana (Bestué vive en Sant Cugat), a las siete sale para el Clínic y a las ocho ya se ha puesto la bata y va tras el médico titular…
Mi idea de ser atleta profesional no es la de dejar de lado todo lo que no sea el correr”
–Mi objetivo de vida no es la de ser solo una atleta. Como corredora, ya estoy en un nivel en el que me satisface. Obviamente quiero mejorar, pero no creo que, para eso, tenga que apartar otras cosas que me gustan, como la medicina. Si no hiciera medicina, buscaría otras actividades para llenar este tiempo libre –dice Jaël Bestué, que tiene otras tres hermanas y es hija de un guineano y una catalana que, de tanto llevar a la niña a los entrenamientos en las pistas de la Guinardera, sede del Muntanyenc Sant Cugat, acabó corriendo también.
(“Mi madre se apuntó a la escuela de veteranos y empezó a correr, va en bici, sube la montaña”, dice Bestué, que ahora compite para Adidas).
Vamos profundizando en la amplitud sin dejar de empujar al suelo; eso me propulsa luego”
–¿Y qué especialidad médica le gusta a usted?
–Ahora hago prácticas de nefrología. Pero me gustan cardiología y neumología.
–Todo ese conocimiento, ¿le sirve como atleta?
–Yo creo que sí. Veo cómo funcionan todos los aparatos del cuerpo y puedo ir relacionando pequeñas cosas. Aunque el atletismo trabaja con la biomecánica, y eso es diferente a la medicina. Los médicos vamos más a patologías.

Cuando no me habla su velocista, entonces interviene panter: me habla de fuerza máxima.
Les acompañamos en una sesión en el gimnasio del CAR. Tres horas de pesos muertos, squats sobre básculas vibratorias, arrancadas, búlgaras, arrastres…
–Fuerza, fuerza, fuerza –dice el técnico–. Hasta ahora hemos sido comedidos. De por sí, ella ya tiene una fuerza natural. Trabajar en eso antes de tiempo no nos hubiera llevado a ningún sitio. Estamos desarrollando definitivamente la fuerza en estos dos años.
–Pero también estamos profundizando en la amplitud, sobre todo en los primeros metros, sin dejar de empujar al suelo. Eso es lo que te propulsa después, en el lanzado –dice Bestué.
Con la sobredosis de fuerza se produjo el salto. En verano, en la Supercopa europea, Bestué echó a volar en el 200 para firmar 22s19, hito que la incrustó en la élite y allí se ha quedado, disputando pruebas de la Diamond League, profesionalizándose.
–No puedo ir sobrada, la verdad. Aún no he dado el paso de independizarme y vivir por mi cuenta. Pero le diré que mi idea de profesionalizarme no es la de dejar de lado todo lo que no sea el correr. Soy una atleta profesional, es mi trabajo. Y aparte, estudio una carrera que será mi futuro.
(El 60m femenino arranca este sábado a las 11.05h)
En total, 647 atletas de 118 países se asomarán al Kujawsko-Pomorska Arena de Torun (Polonia), un clásico del circuito indoor pues no hace mucho, en el 2021, acogió el Europeo short track y desde el 2015, año tras año, recluta a un abanico de talentos en la reunión Copernicus Cup. España comparece con 22 atletas y expectativas importantes en el 800m masculino (Moha Attaui) y el 60m vallas (Quique Llopis), y las miradas del mundo se van a volver también hacia Mondo Duplantis y Keely Hodgkinson.
Duplantis (26) acaba de batir una nueva plusmarca mundial de la pértiga (el 12 de marzo, en Uppsala, se elevó hasta 6,31m), y ya es tan grande, tan sobrenatural, que él mismo se tunea los pabellones pues cuando compite, la megafonía comparte la música que el talento sueco ha ido componiendo en sus horas de descanso. En ocasiones suena Bop, melodía popera de contagioso riff guitarrero. En otras, como hace dos semanas en Uppsala, suena Feelin’ myself. En todo este tiempo, desde su irrupción en la élite (Europeo de Berlín 2018) hasta hoy, Mondo Duplantis ha acaparado dos títulos olímpicos, seis oros mundiales (tres de ellos en short track) y quince plusmarcas mundiales, una proeza que excita a los mitómanos: según los sabios, Duplantis, que competirá este sábado a las 18.25 h, ya vislumbra el 6,40.
Keely Hodgkinson (24), dicen quienes saben bien, dispone de todas las condiciones para incorporarse en el star system: la reina del 800 tiene presencia, carisma y constancia. Es asombroso su manejo de la distancia. Sin aparente esfuerzo, este invierno rompía la plusmarca mundial, al dejarla en 1m54s87, casi un segundo por debajo del registro que Jolanda Ceplak lucía desde el 2002 (1m55s82).
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