Eran unos renacuajos que apenas caminaban en el verano del 2002, uno de Calchín, en la provincia de Córdoba, y el otro de Liverpool, cuando Argentina e Inglaterra jugaron por última vez en un Mundial. Pero mañana en Atlanta van a correr mucho. El preferido de Deco y la sorpresa relámpago del Barça se retan en las semifinales del Mundial. Lo curioso es que la prioridad, que es Julián Álvarez, el 9 elegido para coger el relevo de Lewandowski, no está atado ni cerca de cerrarse porque el Atlético de Madrid se resiste a vender. En cambio, el extremo Anthony Gordon, que nunca apareció en las quinielas y que juega en la posición de Raphinha, apenas tuvo culebrón. En una operación veloz y no barata, antes de que empezase junio ya era del Barça.
El Mundial del gran deseo del Barça y de su primer fichaje va ‘in crescendo’: han conquistado a Scaloni y Tuchel con sacrificios para convertirse en los escuderos de Messi y de Kane y Bellingham, respectivamente
Eran unos renacuajos que apenas caminaban en el verano del 2002, uno de Calchín, en la provincia de Córdoba, y el otro de Liverpool, cuando Argentina e Inglaterra jugaron por última vez en un Mundial. Pero mañana en Atlanta van a correr mucho. El preferido de Deco y la sorpresa relámpago del Barça se retan en las semifinales del Mundial. Lo curioso es que la prioridad, que es Julián Álvarez, el 9 elegido para coger el relevo de Lewandowski, no está atado ni cerca de cerrarse porque el Atlético de Madrid se resiste a vender. En cambio, el extremo Anthony Gordon, que nunca apareció en las quinielas y que juega en la posición de Raphinha, apenas tuvo culebrón. En una operación veloz y no barata, antes de que empezase junio ya era del Barça.
A fuego lento o con rápida ebullición, dos formas de fichar y de jugar. Si la secretaría técnica blaugrana aceleró porque esperaban que Gordon se revalorizase en el Mundial, el futbolista no ha conseguido brillar hasta deslumbrar aunque sí que está siendo titular al lado de Kane y Bellingham, seis goles cada uno, y por delante de Rashford. Si en el club alguien temió que Julián volviese a brillar en el Mundial y eso hiciese subir el precio, acertó. Apareció cuando más se le necesitaba, para decidir con un gol por la escuadra a Suiza en el minuto 112 de la prórroga en los cuartos de final.
Rivales y ¿compañeros?
El nueve que pretende el Barça y el Atlético no quiere vender reta por un puesto en la final al primer fichaje blaugrana
El 70 es un número especial para Gordon desde antes de que el Barcelona pagase 70 millones de euros por él el 30 de mayo. El 7 de diciembre del 2017 el inglés debutó con el Everton en un partido de Europa League, en Limassol (Chipre). Aún no tenía 17 años y sustituyó al belga Mirallas. Lució el dorsal 70 a la espalda.
En el Everton tuvo entrenadores de renombre como Ancelotti, Rafa Benítez o Frank Lampard pero sintió que el equipo se le quedaba pequeño y eso rompió su imagen de canterano perfecto que iba caminando al estadio desde el barrio de Kirkdale, porque incluso un día no se presentó a entrenar para forzar su traspaso al Newcastle en enero del 2023. Ya en su nuevo equipo ganó el Europeo sub-21 ante la España de Baena y fue elegido el mejor del torneo.
La calma del Araña
Después de su gran gol a Suiza y de pasar a la semifinal, Álvarez subió a la grada y durmió en sus brazos a su bebé
Argentina, por entonces, se acababa de proclamar campeona del mundo en Qatar con Julián Álvarez como jugador revelación. Ya jugaba en el City pero fue en el Mundial cuando se hizo con la titularidad con la albiceleste –cuatro goles– y cambió su estatus. Hay futbolistas con cara de pillos, a los que se les ve venir, a los que sabes a la legua que te la van a liar. Así eran Agüero, Tévez o incluso Lautaro. Las apariencias no engañan. Y después está Julián Álvarez. Responsable, que baja la mirada antes de responder, tímido como un chico en la primera cita. Es todo lo contrario a lo que se espera de un futbolista de área. Julián destroza defensas con cara de no haber roto nunca un plato.
Él sí que asegura goles –36 en el City, 49 en el Atlético y 54 en el River Plate– y trabajo. Esa implicación en las tareas defensivas es lo que hermana a ambos atacantes.
Contra Congo, México y Noruega
Enérgico en sus esfuerzos, Gordon ha dado tres asistencias importantes y forzó el penalti en el Azteca
Gordon es enérgico, muy intenso en todas sus acciones. Quizás no sea desequilibrante como un extremo de la vieja escuela (de sus 17 goles, 9 han sido de penalti), pero sus técnicos (Howe en Newcastle, Tuchel en la selección y seguro que Flick) adoran su implicación. Contra RD Congo salió y le dio los dos pases a Kane para remontar en dieciseisavos. En octavos forzó (en inferioridad numérica) el penalti que significaría el 1-3 en el Azteca, mientras que en Miami suyo fue el pase a Bellingham en el 1-1 que forzaba la prórroga ante Noruega.
Va de menos a más. Algo que también le ha pasado a Julián, in crescendo y liberado tras sus declaraciones reconociendo que había comunicado al Atlético –no ha ganado títulos con Simeone– dónde quería irse y pidiendo un traspaso. De nuevo empezó el torneo de suplente y de nuevo es el titular en los días claves. Nadie presiona más que él en Argentina y no le importa hacer faltas (8). Contra Egipto no marcó pero le robó la pelota a Salah para iniciar el contragolpe del 3-2 definitivo y frente a Suiza la puso en la escuadra. Ya se sabe que a las arañas les gustan las esquinas altas.
Pero eso no le cambia. Tras sellar el billete, Julián se subió a la grada donde estaba su familia y durmió a su bebé en brazos.
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