A los 12 minutos de pisar el césped, Kang-in Lee, el fichaje estrella del Atlético este verano, resolvió el áspero estreno liguero ante el Málaga en el Metropolitano (2-0). El coreano, que el lunes fue presentado sin timidez (“quiero ganarlo todo”), recibió escorado en la derecha. No era rubio ni tenía el balón enganchado al pie como Antoine Griezmann, quien tantas veces disfrutó en esa zona, pero llevaba el mismo dorsal siete y le han puesto sobre los hombros la misma responsabilidad (“lo extrañaremos, era un mago”, corrigió Simeone).
El coreano, con un potente lanzamiento con la zurda, abre la lata ante un Málaga ordenado pero sin pegada, sentenciado por un gol de falta de Baena
A los 12 minutos de pisar el césped, Kang-in Lee, el fichaje estrella del Atlético este verano, resolvió el áspero estreno liguero ante el Málaga en el Metropolitano (2-0). El coreano, que el lunes fue presentado sin timidez (“quiero ganarlo todo”), recibió escorado en la derecha. No era rubio ni tenía el balón enganchado al pie como Antoine Griezmann, quien tantas veces disfrutó en esa zona, pero llevaba el mismo dorsal siete y le han puesto sobre los hombros la misma responsabilidad (“lo extrañaremos, era un mago”, corrigió Simeone).
El coreano tiene más potencia y menos finura, parece que avance a trompicones pero con firmeza. Se zafó de tres defensores buscando posición de lanzamiento y golpeó un zurdazo a la escuadra de Herrero, héroe hasta entonces.
Ese instante fugaz fue lo poco que llevarse a la boca en un partido con Luis de la Fuente en el palco y que sirvió de homenaje a los cuatro campeones mundiales (Marc Pubill, Álex Baena, Grimaldo y Llorente) con himno de España incluido. Y también sirvió para darle la bienvenida al Málaga tras ocho años sin competir en Primera. Tan ardua fue su travesía que ni el ascenso ha traído alegrías en el mercado. Fernando Calero, ex central del Espanyol, esta noche baja, es quien tiene más experiencia en Primera; de la alineación, solo Carlos Dotor había jugado en la máxima categoría (17 partidos).
Con poco rodaje a causa del Mundial, Simeone tiró de cantera (Jorge Domínguez, Carlos Martín, Dani Martínez y Arnau Ortiz). No carburó un Atlético de circunstancias con Lookman de delantero centro, solamente inspirado en la espontaneidad de Ortiz y a merced de un Málaga paciente, muy horizontal hasta que el balón le llegaba a Joaquín o Larrubia. Ellos fueron el Quijote y Sancho Panza, e hicieron lucir a Oblak en el añadido del primer tiempo, aunque la acción fue anulada por fuera de juego. No hubo más noticias en las áreas. Todo acontecía sin gas ni espuma.
Antes de que saliera Baena, Kang-in Lee y Giuliano, Lookman probó a Herrero desde fuera del área y Mendoza remató sin maldad un buen pase de Barrios. Los cambios le dieron otra marcha a los rojiblancos, que empezaron a combinar a un toque y a llegar al área en posiciones de ventaja.
El coreano abrió la lata en el minuto 70 y Baena, de un precioso lanzamiento de falta, sentenció en el 84. El Málaga se quedó con el mismo plan, no pudo evolucionar.
Superada la primera prueba, ahora las miradas vuelve a Julián Álvarez, ausente por falta de ritmo. Ya se hizo la foto oficial y Mateu Alemany, el director de Fútbol, insistió en el mensaje contundente de Gil Marín. No se mueve. Todos lo esperan, también la hinchada.
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