Milán, la gran ciudad. Cortina d’Ampezzo, la montaña. Solo la armonía entre ambas, escenificada en una ceremonia de apertura con sede en San Siro, pero dividida en otras cuatro ciudades, permite la celebración de los Juegos Olímpicos de Invierno 2026, históricos por ser los primeros con dos pebeteros.
La primera de la historia con dos pebeteros y con deportistas de las mismas delegaciones desfilando en distintas ciudades
Milán, la gran ciudad. Cortina d’Ampezzo, la montaña. Solo la armonía entre ambas, escenificada en una ceremonia de apertura con sede en San Siro, pero dividida en otras cuatro ciudades, permite la celebración de los Juegos Olímpicos de Invierno 2026, históricos por ser los primeros con dos pebeteros.
La apertura de Milán-Cortina quedará en el recuerdo. Fue la primera de la historia con deportistas de las mismas delegaciones desfilando en distintas ciudades. Es lo que tienen los Juegos más dispersos del olimpismo. Milán, Cortina, Predazzo, Tesero, Anterselva, Bormio, Livigno y Verona (ceremonia de clausura).
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Reto superado con éxito. Una ceremonia emotiva. Con homenajes. Con historia. Con peso escénico. Con ritmo incluso al haber diferentes localidades. Los Juegos de Invierno empezaron por todo lo alto.
El estadio Giuseppe Meazza (San Siro) estuvo a la altura en su último servicio antes de ser derribado. En el centro, un escenario con forma circular del que se abrieron cuatro caminos en señal de unión con el resto de ciudades participantes en estos vastos Juegos Olímpicos.

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