La FIFA era uno de los pocos organismos de peso mundial que escapaban al control de EE.UU. Ya no es así”. Esta reflexión de un ex influencer del fútbol mundial, hecha hace cuatro años, se está cumpliendo a rajatabla con la presidencia de Infantino. La FIFA traicionó a Estados Unidos el 2 de diciembre del 2010 al elegir a Qatar como sede del Mundial 2022 y la venganza ha sido implacable y metódica. Washington ya controla la FIFA y es para hacer algo que se le da muy bien a los estadounidenses: ganar dinero. Cuanto más, mejor.
La FIFA era uno de los pocos organismos de peso mundial que escapaban al control de EE.UU. Ya no es así”. Esta reflexión de un ex influencer del fútbol mundial, hecha hace cuatro años, se está cumpliendo a rajatabla con la presidencia de Infantino. La FIFA traicionó a Estados Unidos el 2 de diciembre del 2010 al elegir a Qatar como sede del Mundial 2022 y la venganza ha sido implacable y metódica. Washington ya controla la FIFA y es para hacer algo que se le da muy bien a los estadounidenses: ganar dinero. Cuanto más, mejor.Seguir leyendo…
La FIFA era uno de los pocos organismos de peso mundial que escapaban al control de EE.UU. Ya no es así”. Esta reflexión de un ex influencer del fútbol mundial, hecha hace cuatro años, se está cumpliendo a rajatabla con la presidencia de Infantino. La FIFA traicionó a Estados Unidos el 2 de diciembre del 2010 al elegir a Qatar como sede del Mundial 2022 y la venganza ha sido implacable y metódica. Washington ya controla la FIFA y es para hacer algo que se le da muy bien a los estadounidenses: ganar dinero. Cuanto más, mejor.
¿Está vendiendo su alma al diablo la FIFA con el proyecto de crear la FIFA Forward Enterprise (21% en manos de fondos inversores) para sacar más pasta a los Mundiales? El alma se puede vender una vez pero no dos y la FIFA ya la vendió –a un alto precio pero haciendo un mal negocio– aquel 2 de diciembre del 2010 cuando un puñado de sus patricios, que se sentían impunes, modificó el voto a última hora y rompió el pacto de otorgar el Mundial 2018 a la Rusia de Putin y el del 2022 a Estados Unidos. De no mediar tal compromiso, todo un ex presidente como Bill Clinton no hubiese acudido a Zurich para presenciar como la FIFA otorgaba el Mundial a … Qatar.
La FIFA no puede vender el alma del fútbol ni a EE.UU. ni a nadie: ya hace muchos años que la vendieron
La venganza ha sido consumada y ha terminado por trasladar el control europeo y sudamericano de la FIFA a un títere de Estados Unidos, el inefable Gianni Infantino, que ha prestado su nacionalidad helvética para blanquear el asalto estadounidense.
La traición salió muy cara a los conspiradores: de los 22 electores de la FIFA que eligieron Qatar y no Estados Unidos (14 votos contra 8), 16 fueron procesados o encarcelados. Aparecieron trapos sucios por todas partes –gentileza de EE.UU.– y las carreras de Angel María Villar, Joseph Blatter o Michel Platini, entre otros, terminaron para siempre. Platini, sucesor in pectore de Blatter en la FIFA, se dejó convencer por el presidente Sarkozy y votó por Qatar (a cambio, Francia tuvo un gran contrato armamentístico, de ahí la presión del Elíseo).
Ya lo resumió Joseph Blatter, presidente de la FIFA entre 1998 y 2015, con dos frases lúcidas, una vez descabalgado: “Estados Unidos tiene mal perder” y “la elección de Qatar fue un error”.
Estados Unidos sigue teniendo poderes que China nunca tendrá, como la capacidad de hacerse con la FIFA tras la codicia desmesurada de sus antiguos lores. Acusar a Estados Unidos de vender el alma del fútbol no deja de ser un sarcasmo. Basta con repasar el fútbol español de los últimos años y la sarta de decisiones infligidas a los aficionados, el alma del fútbol.
Alma cándida.
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