José Mourinho ha regresado este verano al Real Madrid, pero eso no le impide recordar con afecto una de las etapas más importantes de su carrera. Antes de convertirse en uno de los entrenadores más exitosos del fútbol mundial, el técnico portugués trabajó en el Barça como ayudante de Bobby Robson y posteriormente de Louis Van Gaal, una experiencia que marcó tanto su trayectoria profesional como su vida personal.
El actual técnico del Real Madrid rememoró sus años como asistente en el Barça y destacó una imagen tomada en un entrenamiento junto a dos futbolistas que acabarían convirtiéndose, como él, en campeones de la Champions League como entrenadores
José Mourinho ha regresado este verano al Real Madrid, pero eso no le impide recordar con afecto una de las etapas más importantes de su carrera. Antes de convertirse en uno de los entrenadores más exitosos del fútbol mundial, el técnico portugués trabajó en el Barça como ayudante de Bobby Robson y posteriormente de Louis Van Gaal, una experiencia que marcó tanto su trayectoria profesional como su vida personal.
En una entrevista concedida a Vanity Fair, el luso rememoró una fotografía tomada durante un entrenamiento del Barça que, con el paso de los años, ha adquirido un significado especial. En ella aparecen tres figuras que terminarían haciendo historia en los banquillos: José Mourinho, Pep Guardiola y Luis Enrique.
Una fotografía que anticipó tres carreras de éxito
“Mira, hay una foto muy graciosa. La recuerdo con mucho cariño. Es una foto de un entrenamiento: yo, Pep Guardiola y Luis Enrique. Yo era un joven asistente. Pep y Luis, por aquel entonces, eran solo jugadores”, explicó el entrenador portugués.
José Mourinho reconoció que en aquel momento nadie podía imaginar el recorrido que tendrían los tres protagonistas de aquella fotografía. “Yo estaba muy lejos de donde llegaría. Y creo que Pep y Luis solo pensaban en su carrera futbolística y no en su carrera como entrenadores. Ahora todos somos campeones de la Champions League y hemos llegado hasta aquí”, destacó.
El técnico portugués también recordó que ya percibía algunas cualidades especiales en ambos futbolistas, aunque sin pensar que acabarían convirtiéndose en referentes mundiales de los banquillos.
“Claro que entendía que Pep era un jugador muy inteligente, por su forma de jugar, por cómo leía el partido. Claro que entendía que Luis era un líder, que Luis era un motivador. Yo también lo percibía. Pero en aquel momento, sinceramente, solo intentábamos hacer nuestro mejor trabajo”, afirmó.
Mourinho no guarda resentimiento hacia el Barça
Pese a que buena parte de su carrera estuvo marcada por sus enfrentamientos con el Barcelona, especialmente durante sus etapas en el Chelsea, el Inter de Milán y posteriormente en el Real Madrid, José Mourinho aseguró que conserva un magnífico recuerdo de aquellos años en la Ciudad Condal.
“En Barcelona, como familia, vivimos una época maravillosa. Mi hija fue a Barcelona con tan solo un mes de vida. Mi hijo nació en Barcelona. Mi esposa, mis hijos y yo pasamos cuatro años increíbles en Barcelona. Y no tengo ningún mal recuerdo de ello”, señaló.
El destino volvió a cruzar sus caminos
Tras abandonar el Barça en el año 2000, con la llegada de Lorenzo Serra Ferrer al banquillo azulgrana, José Mourinho inició una carrera que le llevó a enfrentarse repetidamente al club catalán en algunos de los partidos más importantes de Europa.
“El fútbol es fútbol, y jugué muchísimas veces contra el Barcelona, empezando en el Chelsea antes de ir al Inter. Partidos importantes de la Champions League con el Chelsea, luego partidos importantes de la Champions League con el Inter, y después me fui al Real Madrid. Creo que fue el destino lo que nos unió”, explicó.
A pesar de esa rivalidad deportiva, Mourinho insistió en que no guarda ningún tipo de resentimiento hacia el Barça. “Al final, no niego que amo al Real Madrid, y por eso regreso. Pero no guardo ningún resentimiento hacia el Barcelona. Simplemente disfruto jugando contra ellos porque en el fútbol uno disfruta jugando contra los mejores. Los mejores te impulsan a ser mejor”, concluyó.
Más de dos décadas después de aquella fotografía tomada en un entrenamiento del Barcelona, Mourinho sigue viéndola como un recuerdo especial. Una imagen que reúne a tres entrenadores que terminaron conquistando la Champions League y dejando una huella imborrable en la historia del fútbol.
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