Greta Thunberg es, sin duda, una de las activistas medioambientales más conocidas del planeta. Desde que en 2018 fundó el movimiento Fridays for Future, la joven sueca se ha convertido en uno de los rostros más reconocibles del movimiento ecologista y en una figura capaz de influir en el debate político y social a escala mundial. Sin embargo, más allá de su faceta pública, la vida personal de Greta siempre ha permanecido en un discreto segundo plano. Aunque se conocen algunos detalles sobre sus padres, el productor Svante Thunberg y la soprano Malena Ernman, pocos habían reparado en su hermana menor, Beata Ernman, hasta ahora.
Beata MonaLisa, la menor de la familia Thunberg, apuesta por la música y una identidad artística propia
Greta Thunberg es, sin duda, una de las activistas medioambientales más conocidas del planeta. Desde que en 2018 fundó el movimiento Fridays for Future, la joven sueca se ha convertido en uno de los rostros más reconocibles del movimiento ecologista y en una figura capaz de influir en el debate político y social a escala mundial. Sin embargo, más allá de su faceta pública, la vida personal de Greta siempre ha permanecido en un discreto segundo plano. Aunque se conocen algunos detalles sobre sus padres, el productor Svante Thunberg y la soprano Malena Ernman, pocos habían reparado en su hermana menor, Beata Ernman, hasta ahora.
Cantante, actriz, bailarina, modelo y creadora multidisciplinar, Beata MonaLisa, conocida musicalmente como BEA, se está abriendo paso más allá del nombre de su hermana. Con solo 20 años, la artista sueca ha ganado popularidad en las últimas semanas después de que varios de sus vídeos cantando se hicieran virales en TikTok, donde ha llamado la atención por su espectacular voz. Sin embargo, su pasión por la música y las artes escénicas viene de mucho antes.
En una entrevista con Interview Magazine, recordó que empezó a bailar con apenas tres años y a cantar a los siete, una pasión que la llevó a participar en todos los espectáculos escolares, aunque en aquel momento no siempre recibió el apoyo de quienes la rodeaban. “Actuaba en los espectáculos del colegio y todo el mundo pensaba que era una pesada. Se burlaban de mí. Ahora, muchos de los que antes se reían me siguen y me dicen que fuimos juntos al colegio”, explicó la joven artista.
Su primera gran oportunidad como artista le llegó en 2020, con tan solo 12 años, cuando fue elegida para interpretar a la joven Édith Piaf en el musical Forever Piaf, una producción que protagonizó junto a su madre durante cinco años. Pese a que las comparaciones con Greta Thunberg han sido inevitables desde que comenzó a ganar notoriedad, Beata siempre ha intentado desvincular su trayectoria de la de su hermana. De hecho, cuando Interview Magazine le preguntó por su relación con la activista sueca, respondió de forma tan breve como contundente: “No soy responsable de la vida de otras personas”.
No obstante, la exposición mediática de Greta también terminó afectando a Beata. En 2019, la activista reveló en una entrevista con el diario sueco Dagens Nyheter que su hermana había sido víctima de acoso, amenazas y hostigamiento por el simple hecho de formar parte de su familia. “La que realmente sufre es mi hermana. Tiene 13 años y ha sido objeto de bullying, amenazas y acoso”, aseguró entonces Greta. También denunció que muchos de los mensajes de odio que recibía acababan dirigiéndose al resto de su familia y lamentó que Beata no encontrara el apoyo necesario para llevar una vida normal.

Al igual que su hermana, Beata tampoco ha dudado en expresar públicamente sus opiniones. La artista ha alzado la voz para denunciar algunas de las dinámicas que, asegura, siguen presentes en la industria de la música. “Tengo muchos productores heterosexuales que me dicen cómo tengo que cantar. Quieren sentir que me han enseñado. Una chica joven y extrovertida resulta muy provocativa, sobre todo para ellos, porque quieren tener el control”, declaró a Interview.
Además, adelantó que su próximo álbum estará marcado por un mensaje “pro-queer y antimachista”. Y aunque asegura que no forma parte del colectivo LGTBIQ+, la artista reconoce que gran parte de sus seguidores sí. En la misma entrevista recordó que fue invitada por Robert Fux, presentador de Drag Race Sverige, a actuar en un evento queer, una experiencia que describe como “la mejor noche de mi vida”. “Sentí que, por primera vez, me aceptaban como artista y fue gracias a la comunidad queer”, explicó. De hecho, confesó que, de camino a casa, escribió la canción You’re the Upgrade como homenaje a quienes la habían acogido.
Aunque comparte apellido con una de las figuras más influyentes del activismo contemporáneo, Beata MonaLisa está decidida a construir su propia carrera. Su creciente popularidad en redes sociales la está convirtiendo en una de las nuevas promesas del panorama musical europeo, demostrando que, pese a pertenecer a la misma familia, las hermanas Thunberg han elegido caminos completamente diferentes. En esta nueva etapa, Beata ha apostado por una imagen renovada, con una larga melena rubia platino y una estética mucho más colorida, tal y como dejó ver durante una reciente actuación en Estocolmo.
La joven artista está centrada en desarrollar su carrera musical y en definir una identidad propia, alejada del activismo que ha convertido a su hermana en una figura de alcance internacional, mientras continúa enfrentándose a los retos de ser una artista emergente. “No me importa si aman mi arte o lo odian, mientras me hagan sentir algo. No compasión. Amor u odio. Ese es el propósito de ser artista”, ha asegurado en sus redes sociales.
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