La Masia, vivero de jugadores de máximo nivel del primer equipo y uno de los emblemas del FC Barcelona que subraya parte de su singularidad, se ha convertido de un tiempo a esta parte en una nada despreciable fuente de ingresos para el club. Con algunas excepciones, la fórmula tradicional pasaba por ceder a otro club al canterano que no tenía hueco en la élite y supervisar su rendimiento, pero eso ha cambiado, en especial desde que Deco se hizo cargo de la dirección técnica. Las ventas, en parte por la situación económica de la entidad, han ido ganando espacio. Garantizan liquidez inmediata y, en función del tipo de contrato, admiten mantener pequeños porcentajes de los derechos del jugador ante una futura venta e incluso fijar cifras de recompra por si el futbolista, debido a su rendimiento, merece (y quiere) un regreso a casa.
La venta de Héctor Fort a la Real Sociedad por 8,5 millones confirma el giro estratégico del Barça
La Masia, vivero de jugadores de máximo nivel del primer equipo y uno de los emblemas del FC Barcelona que subraya parte de su singularidad, se ha convertido de un tiempo a esta parte en una nada despreciable fuente de ingresos para el club. Con algunas excepciones, la fórmula tradicional pasaba por ceder a otro club al canterano que no tenía hueco en la élite y supervisar su rendimiento, pero eso ha cambiado, en especial desde que Deco se hizo cargo de la dirección técnica. Las ventas, en parte por la situación económica de la entidad, han ido ganando espacio. Garantizan liquidez inmediata y, en función del tipo de contrato, admiten mantener pequeños porcentajes de los derechos del jugador ante una futura venta e incluso fijar cifras de recompra por si el futbolista, debido a su rendimiento, merece (y quiere) un regreso a casa.
El último caso ha sido el de Héctor Fort. El lateral de 20 años es desde ayer, oficialmente, nuevo jugador de la Real Sociedad después de que el Barcelona y el club txuri-urdin acordasen un traspaso. La operación permitirá al club azulgrana ingresar 8’5 millones de euros manteniendo el 40 por ciento de sus derechos en una futura transacción a otro club. Si, por el contrario, el Barça deseara su vuelta durante las dos próximas temporadas el precio a pagar rondaría los 20 millones de euros. El catalán, cedido al Elche el curso pasado, firma por la Real por cinco temporadas tras no haber entrado en ninguna de las convocatorias oficiales de Hansi Flick este verano. El Borussia Dortmund también andaba tras sus pasos, pero Fort ha optado por la Real.
La plantilla está llena de canteranos pero no todos caben; en ‘la fábrica’ del Real Madrid el enfoque es únicamente financiero
Los contratos difieren en detalles pero el temor a vender ha desaparecido. La lista en las últimas temporadas es extensa. Antes que Héctor Fort han cambiado de aires en apenas unas semanas tres futbolistas que ejemplifican diferentes métodos de actuación: Ansu Fati fue traspasado definitivamente al Mónaco por 11 millones; la venta del Mallorca al Brujas de Jan Virgili por 12 millones dejó casi 5 de beneficios al mantener el Barça el 40 por ciento de los derechos del jugador; mientras que Tommy Marqués jugará en el Sporting de Braga a cambio de 11 millones de euros reservándose el club culé un 20 por ciento de sus derechos.
El cambio de tendencia lleva años funcionando y se ha normalizado, a no ser que la marcha (casos de Ilaix Moriba y Dro, al Lepzig y al PSG, respectivamente) se produzca por iniciativa del futbolista, circunstancia que suele levantar mucha polémica.
El goteo de futbolistas de la Masia hacia el primer equipo es tan constante y relevante en la actualidad (el último en llamar a la puerta ha sido el polivalente Xavi Espart) que se acepta como inevitable una realidad palmaria: no caben todos. Así las cosas, si además las ventas sirven para aumentar los ingresos, las pegas desaparecen. Hay casos que marcan más por la complicidad establecida entre la afición y el jugador en cuestión como ocurre con Marc Casadó, probablemente el próximo jugador en dejar dinero en la caja, pero el ruido suele dar paso a la tolerancia. Pau Víctor (12 millones), Mikayil Faye (10), Marc Guiu (6), Nico González (21)… son operaciones recientes que ratifican que vender canteranos forma ya parte del paisaje barcelonista.
En el Real Madrid se asume la estrategia de manera consustancial al club. Los jugadores de la cantera escasean (no hay uno solo en la alineación titular; de hecho el único español es Cucurella, que se formó en las canteras de Espanyol y Barça) y la fábrica es directamente un modelo de negocio altamente rentable. Este verano ha sido especialmente productivo, alcanzando casi los 200 millones: Gonzalo (40 millones, al Fulham); Nico Paz (60, Como) o Víctor Muñoz (15, Liverpool, en concepto de derechos) han sido las operaciones más llamativas. El tema sentimental nunca quitó el sueño a Florentino Pérez.
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