Coque Malla no ha dudado en reclamar el valor de la sanidad pública tras haber vivido uno de sus peores momentos como padre. Su hijo de 10 años ha recibido el alta hospitalaria después de pasar quince días ingresado, un trance que el músico ha calificado de “muy complicado y angustioso”. Pese al difícil episodio, ahora puede respirar tranquilo tras anunciar el fin de un bache de salud que, afortunadamente, ya ha quedado atrás.
El músico agradece la labor a los profesionales de la Fundación Jiménez Díaz y pide garantizar los recursos y descansos de todo el personal sanitario
Coque Malla no ha dudado en reclamar el valor de la sanidad pública tras haber vivido uno de sus peores momentos como padre. Su hijo de 10 años ha recibido el alta hospitalaria después de pasar quince días ingresado, un trance que el músico ha calificado de “muy complicado y angustioso”. Pese al difícil episodio, ahora puede respirar tranquilo tras anunciar el fin de un bache de salud que, afortunadamente, ya ha quedado atrás.
Un duro episodio que ha aprovechado para reivindicar con firmeza la importancia de este sistema y la necesidad de protegerlo, según su propia experiencia. A través de sus redes sociales, el cantante ha reflexionado sobre el papel fundamental de los profesionales de la salud, asegurando que la atención recibida en la Fundación Jiménez Díaz no solo le ha devuelto la tranquilidad, sino que le ha llevado a cambiar su propia perspectiva al respecto.

“Siempre he defendido, y creído profundamente, en la sanidad pública y en la importancia de su protección por parte de la ciudadanía a través de las herramientas de las que disponemos: básicamente, las urnas”, ha señalado. Unas declaraciones que ha compartido junto a un vídeo en el que aparece cantando a los sanitarios que han contribuido en la recuperación de su hijo y que también han estado firmadas por su esposa, Macarena.
Para el cantante, resulta “sensato” votar a los políticos que “protejan un sistema por el cual, buena parte de nuestros impuestos, nos garanticen hospitales”, con independencia de su postura ideológica. Una postura que no argumenta desde un plano moral, sino desde el carácter “práctico” que considera que tiene.
Con esta carta abierta ha querido dar las gracias a todos los facultativos que han estado pendientes de ellos en estas dos semanas, afirmando también que ha logrado cambiar un punto de vista que considera que era egoísta. Y es que ha asegurado que normalmente pensaba que quería una sanidad pública “para que nos cure” y estar bien a nivel personal, sin reparar en las condiciones de quienes sostienen el sistema día a día.
“Quiero una sanidad pública que me cure a mí y a los míos, pero a partir de ahora, quiero, sobre todo, una sanidad pública sana, fuerte y justa, para que esos ángeles (perdonad la cursilería, pero toda esa gente maravillosa que nos ha atendido y mimado es lo más parecido que he visto a unos), descansen como tienen que descansar, cobren lo que tienen que cobrar y vean recompensado de manera justa y generosa todo su esfuerzo sobrehumano. Una sanidad pública con los medios suficientes para intentar devolverles todo lo que hacen por nosotros”, ha concluido a modo de reivindicación.
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