La familia real británica se ha reunido este lunes en la abadía de Westminster para celebrar el tradicional servicio del Día de la Commonwealth, una de las citas más importantes del calendario institucional de la monarquía. El acto ha congregado a unos 1.800 invitados y ha reunido a varios de los principales miembros de los Windsor, incluidos el rey Carlos III y la reina Camila, así como los príncipes de Gales, Guillermo y Catalina.
El rey Carlos III, la reina Camila y los príncipes de Gales, Guillermo y Catalina, se reúnen en la abadía de Westminster
La familia real británica se ha reunido este lunes en la abadía de Westminster para celebrar el tradicional servicio del Día de la Commonwealth, una de las citas más importantes del calendario institucional de la monarquía. El acto ha congregado a unos 1.800 invitados y ha reunido a varios de los principales miembros de los Windsor, incluidos el rey Carlos III y la reina Camila, así como los príncipes de Gales, Guillermo y Catalina.
El servicio de este año se produjo además en un contexto especialmente delicado para la familia real. Fue la mayor aparición pública conjunta de los Windsor desde la reciente detención de Andrew Mountbatten-Windsor, hermano menor del rey, investigado por presunta mala conducta relacionada con su etapa como enviado comercial del Reino Unido. Andrés no asistió al acto y permanece apartado de las actividades oficiales.

La llegada de Guillermo y Catalina fue una de las más comentadas de la jornada. La princesa de Gales deslumbró con un abrigo azul marino de Catherine Walker y un collar de perlas de cinco vueltas que perteneció a la difunta abuela de su esposo, la reina Isabel II.
En paralelo, crece el debate político e institucional sobre la posibilidad de retirarle a Andrew Mountbatten-Windsor su lugar en la línea de sucesión al trono, donde actualmente figura en octava posición. La medida requeriría la aprobación del Parlamento británico y el respaldo de los países de la Commonwealth que comparten al monarca como jefe de Estado, como Canadá, Australia o Nueva Zelanda, algunos de los cuales ya han expresado su apoyo a esa iniciativa.

Durante la ceremonia, Carlos III destacó el papel de la Commonwealth como un espacio de cooperación y diálogo en un mundo marcado por conflictos y desafíos globales. El monarca subrayó la importancia de la colaboración entre los países miembros para afrontar cuestiones como el cambio climático, el desarrollo sostenible y la estabilidad internacional.
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