De Murcia a Cartagena y de Cartagena a Murcia. La reina Sofía, acompañada por sus hijas, las infantas Elena y Cristina, ha procesionado estos Jueves y Viernes Santo entre las dos localidades para compartir con los fieles las tradiciones religiosas de estos días. La madre y las hermanas del Rey, aún tratándose de una actividad de carácter privado, han sido recibidas por las autoridades murcianas y, además, han disfrutado de un cálido recibimiento en la calle.
La madre y las hermanas del Rey han sido recibidas por las autoridades de la Comunidad Murciana
De Murcia a Cartagena y de Cartagena a Murcia. La reina Sofía, acompañada por sus hijas, las infantas Elena y Cristina, ha procesionado estos Jueves y Viernes Santo entre las dos localidades para compartir con los fieles las tradiciones religiosas de estos días. La madre y las hermanas del Rey, aún tratándose de una actividad de carácter privado, han sido recibidas por las autoridades murcianas y, además, han disfrutado de un cálido recibimiento en la calle.
Tras pasar el fin de semana en Mallorca, donde las infantas, por primera vez en años, aparecieron en un acto oficial aunque fuera como acompañantes de la reina Sofía, madre e hijas regresaron a Madrid, coincidiendo con la vuelta del Rey que pasó unas horas en Palma para comer con un grupo de amigos. El jueves, las tres llegaron a Murcia en tren y aprovecharon la tarde para visitar el Museo Salzillo, la sede de la cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, donde se exhiben los conjuntos escultóricos que el imaginero murciano talló en madera policromada en el siglo XVIII. La reina Sofía y sus hijas pudieron ver de cerca los ocho pasos que componen escenas de la Pasión de Cristo: La Santa Cena, La Oración en el Huerto, El Prendimiento, Los Azotes, La Verónica, La Caída, San Juan y La Dolorosa, además de Nuestro Padre Jesús.
Este Viernes Santo, los ocho conjuntos escultóricos han hecho el recorrido por la ciudad y la reina Sofía y sus hijas han asistido a su paso desde la plaza Cardenal Belluga, ante la fachada de la Catedral. A su llegada han sido recibidas por el presidente de la Comunidad Murciana, Fernando López Miras, que ha colgado el momento en su cuenta de la red social X.
La procesión de los Salzillos es la primera de la Semana Santa de la capital murciana que se celebra por la mañana, y reúne a miles de nazarenos de túnicas moradas y forma de buche, para guardar los caramelos, estampas o monas que regalan a los visitantes, convocados por la Cofradía de Nuestro Padre Jesús.
El Jueves Santo, después de visitar el Museo Salzillo, la reina y sus hijas se desplazaron en coche hasta Cartagena donde contemplaron la procesión del silencio y del Cristo de los Mineros de Cartagena, de la cofradía de los Californio que se caracteriza por el silencio y solemnidad de sus participantes, obligados todos ellos, excepto el hermano mayor y el capellán, a llevar el rostro cubierto por un reglamento de 1928 que continúa vigente.
Junto con la alcaldesa de la ciudad portuaria, Noelia Arroyo, la reina Sofía y las infantas siguieron el cortejo desde los balcones de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, en la calle del Aire, coincidiendo con la salida de la comitiva desde la iglesia de Santa María de Gracia. Como es habitual, las luces de la ciudad apagaron al paso de este cortejo.

Con anterioridad, tras un paseo a pie por el centro histórico de Cartagena, recorriendo las calles Comandante Villamartín, la plaza San Sebastián y la calle del Aire, la comitiva visitó la sede de la Cofradía California, donde la reina Sofía y sus hijas fueron recibidas por cientos de personas que les expresaron su cariño y agradecimiento por dar visibilidad a las tradiciones de la Semana Santa murciana. En la iglesia de Santa María de Gracia, madre e hijas pudieron contemplar los tronos preparados para la salida procesional.
La presencia de las reina Sofía y sus hijas en Cartagena se prolongó hasta bien entrada la noche y esta misma mañana, a las 8, estaban ante la catedral de Murcia para contemplar el paso de los Salzillos, una experiencia religiosa y, también estética, ya que la luz de la mañana ilumina los pasos enmarcados en el pórtico del templo. Sentadas en un palco de honor, junto a las autoridades murcianas, las infantas Elena y Cristina no han parado de grabar con sus móviles el paso de las escenas de la Pasión de Cristo como la de la Santa Cena en la que las figuras de Cristo y los doce apóstoles rodean una mesa en la que se sitúan alimentos de verdad como frutas e incluso cordero.
Entre paso y paso, los nazarenos, como hacen con el público que aguarda la procesión, se han acercado a la reina Sofía y a sus hijas para darles caramelos abanicos, pines y hasta las tradicionales habas
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