ANelson Mandela conviene citarlo con mesura. Al expresidente sudafricano se le atribuyen falsamente tantas citas que su fundación creó un buscador en la web oficial para comprobar si la frase había sido dicha o escrita por el héroe antiapartheid o no. Una de las auténticas me vino a la memoria al saberme un soldado de Flick desconcertado. Dice así: “La valentía no es la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre él”, dijo Madiba. Ayer, cuando Flick dispuso sobre el césped a un equipo prácticamente titular pese a que la vuelta de Champions en el Metropolitano asoma en el horizonte, confieso que me eché a temblar.
ANelson Mandela conviene citarlo con mesura. Al expresidente sudafricano se le atribuyen falsamente tantas citas que su fundación creó un buscador en la web oficial para comprobar si la frase había sido dicha o escrita por el héroe antiapartheid o no. Una de las auténticas me vino a la memoria al saberme un soldado de Flick desconcertado. Dice así: “La valentía no es la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre él”, dijo Madiba. Ayer, cuando Flick dispuso sobre el césped a un equipo prácticamente titular pese a que la vuelta de Champions en el Metropolitano asoma en el horizonte, confieso que me eché a temblar.Seguir leyendo…
ANelson Mandela conviene citarlo con mesura. Al expresidente sudafricano se le atribuyen falsamente tantas citas que su fundación creó un buscador en la web oficial para comprobar si la frase había sido dicha o escrita por el héroe antiapartheid o no. Una de las auténticas me vino a la memoria al saberme un soldado de Flick desconcertado. Dice así: “La valentía no es la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre él”, dijo Madiba. Ayer, cuando Flick dispuso sobre el césped a un equipo prácticamente titular pese a que la vuelta de Champions en el Metropolitano asoma en el horizonte, confieso que me eché a temblar.
Anticipé una lesión de Pedri, un tobillo magullado de Lamine Yamal o un isquio roto de Fermín o Gerard Martín. Vi el partido hecho un manojo de nervios. En cada carrera de Eric Garcia o de Gavi calculaba la fatiga acumulada que restaría empuje en la guerra imposible del martes y en cada estirada de Joan Garcia rezaba para que no se le clavara medio hombro en la caída. Yo, acobardado por el riesgo de lesiones o el cansancio, hubiera salido contra el Espanyol con el equipo C, o incluso el D después del empate del Girona en el Bernabéu. Flick fue valiente, quiso asegurar la Liga, y salió con muchos de los que deberán ser decisivos contra los de Simeone. En realidad, el alemán venía avisando. Flick ha sido valiente, a veces rozando lo temerario, desde que llegó a Can Barça. Con una defensa adelantada y un juego a tumba abierta, nos ha regalado decenas de partidos memorables y goleadas insultantes, un buen puñado de finales ganadas al Madrid y un saco de remontadas históricas. También nos ha dado títulos, conseguidos con un juego de ataque desenfadado que habría hecho las delicias de Cruyff.
Cada vez creo con más ganas gracias a las gestas cimentadas en la valentía suicida de Flick
No habría podido conseguirlo sin valor.
Yo, que me declaro un soldado leal de Flick, a menudo no entiendo su kamikazerismo. Ayer estuve a punto de romper el sofá a mordiscos cuando Lamine, Eric o Pedri seguían en el campo en el 94 mientras que el miércoles, cuando más lo necesitábamos, el canario se quedó en el banquillo al descanso. Supongo que Flick se ha ganado el derecho a que me meriende el sofá las veces que haga falta.
El pasado miércoles, cuando salí del Camp Nou hundido tras el 0-2 contra el Atlético, tenía la convicción de que era absolutamente imposible remontar un resultado tan adverso contra los de Simeone, y más aún en Madrid.
Sigo creyendo poco, pero cada vez con más ganas de creer, y esa fe contradictoria es gracias, sin duda, a las gestas cimentadas en la valentía suicida del técnico alemán. ¿Es posible pasar a semifinales tras un 0-2?.
Hay otra cita de Mandela que sí era suya. “Siempre parece imposible hasta que se consigue”.
Podría haberla dicho Flick.
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