El amor, por desdibujado que quede en el relato, permanece. Más todavía en los personajes que han copado durante años los grandes titulares de la crónica social. Esa crónica que no se entiende sin revisar romances como el de Belén Esteban y Fran Álvarez. Hoy, la actual concursante del inminente Top Chef: Dulces y famosos camina desmarcada de aquel pasado, pero la fecha del 9 de febrero rescata inevitablemente el recuerdo de su primer marido. Se cumplen seis años del hallazgo de su cuerpo sin vida en su domicilio de La Elipa, un suceso que en 2020 conmocionó a la industria del entretenimiento y cerró de forma trágica una de las etapas más convulsas de la “princesa del pueblo”.
La trayectoria vital de la mediática colaboradora madrileña no se comprende sin el complejo vínculo que mantuvo con aquel camarero de San Blas, cuya ausencia cumple hoy seis años
El amor, por desdibujado que quede en el relato, permanece. Más todavía en los personajes que han copado durante años los grandes titulares de la crónica social. Esa crónica que no se entiende sin revisar romances como el de Belén Esteban y Fran Álvarez. Hoy, la actual concursante del inminente Top Chef: Dulces y famosos camina desmarcada de aquel pasado, pero la fecha del 9 de febrero rescata inevitablemente el recuerdo de su primer marido. Se cumplen seis años del hallazgo de su cuerpo sin vida en su domicilio de La Elipa, un suceso que en 2020 conmocionó a la industria del entretenimiento y cerró de forma trágica una de las etapas más convulsas de la “princesa del pueblo”.
La relación entre ambos comenzó formalmente en 2005, aunque sus caminos se cruzaron mucho antes en las calles de su barrio madrileño. Belén, que ya era un icono televisivo tras su ruptura con Jesulín de Ubrique y sus breves romances con perfiles como el empresario Óscar Lozano o Dani DJ, buscó en Fran la calma que no encontraba en la noche madrileña. Él, un hombre ajeno al foco mediático que trabajaba en el bar familiar, se convirtió en su confidente y apoyo. “Juntos éramos una bomba de relojería”, confesaría años más tarde el propio Álvarez en la revista Lecturas, refiriéndose a una unión que, desde sus cimientos, estuvo marcada por la intensidad emocional y un entorno de vulnerabilidad compartida.
Ruptura tras ruptura
De un enlace multitudinario al estallido de las crisis públicas
El 27 de junio de 2008, la pareja contrajo matrimonio religioso en la ermita de San Antonio del Palacio del Negralejo. Fue un evento de gran calado social con 500 invitados, entre los que figuraban rostros como Ana Rosa Quintana o Jorge Javier Vázquez. Sin embargo, la felicidad del enlace apenas duró unos meses. El salto de Belén a Sálvame en 2009 convirtió su intimidad en contenido diario. Las crisis se sucedían tarde tras tarde, con la colaboradora compartiendo sus desvelos en directo mientras la presión mediática empezaba a hacer mella en un Fran que nunca logró adaptarse a la exposición pública ni a las dinámicas de la televisión.

La situación se volvió insostenible a principios de 2010. Una infidelidad de Fran con Arantxa Contreras salió a la luz, obligando al camarero a emitir un comunicado donde admitía una “relación afectiva e íntima”, aunque negaba que fuera una traición al estar la pareja en un periodo de descanso. Belén, rota emocionalmente, firmó el divorcio por primera vez año y medio después de la boda. No obstante, el amor que se profesaban provocó hasta ocho intentos de reconciliación. “No estoy feliz sin él ni con él, aunque le quiero con locura”, declaraba la televisiva en su programa en aquel entonces, resumiendo la ambivalencia de un matrimonio que no encontraba el equilibrio.
La ruptura definitiva llegó en enero de 2013, cuando Belén decidió alejarse de la televisión para rehabilitarse de sus adicciones. Aquel paso implicaba cortar vínculos con el entorno que alimentaba sus hábitos nocivos. Fran, por su parte, se refugió en el anonimato y en el apoyo de su familia, aunque su lucha personal continuó. En 2017, reconoció en Lecturas que había “rozado el infierno con la bebida” y que aquello le llevó a otras sustancias. Pese a ingresar seis meses en Proyecto Hombre y mostrarse orgulloso de su recuperación, el peso de su pasado común con Belén seguía presente en sus escasas apariciones.

“Me he sentido como un muñeco”
El final de un relato marcado por el peso de la fama
En sus últimos años, Álvarez rechazó importantes sumas de dinero por atacar a su exmujer en los platós, manteniendo un perfil bajo en el bar de sus padres. Pese a ello, la tensión regresó cuando Belén solicitó la nulidad eclesiástica para casarse con Miguel Marcos en 2019. Fran se opuso inicialmente con dureza: “¡Ahora no te los firmo porque no me da la gana!”, sentenció meses antes de morir, acusando a la colaboradora de codicia. Aquella batalla legal y personal quedó suspendida para siempre el domingo 9 de febrero de 2020, cuando una empleada del hogar halló su cuerpo.
Tras conocerse la noticia, Belén Esteban optó por un silencio respetuoso, limitándose a enviar un abrazo a la familia de Fran en Sálvame. “Por respeto a él y a su familia, ni se me ha pasado por la cabeza decir nada”, afirmó tajante. Seis años después, su figura permanece ligada a la biografía de una de las mujeres más famosas de España como el hombre que compartió con ella sus años más oscuros y su boda más polémica. Una historia de amor y sombras que, pese al paso del tiempo y el cambio de ciclo vital de quien se ha rebautizado como “la patrona”, sigue formando parte de la memoria colectiva del corazón.
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