Es difícil quedarse con una y cuesta incluso elegir cuál es la etapa reina. A falta de una, tres. Tres etapas made in Tour en la Volta a Catalunya. El año que la carrera más importante del mundo saldrá desde Barcelona, la centenaria ronda catalana tendrá en una semana tres finales en alto (ya no es una novedad) y serán tres jornadas, además consecutivas, de montaña y de una dureza que no tiene que envidiar a ninguna prueba internacional.
Los tres puertos clave de la ronda catalana, Vallter, Coll de Pal y Pradell, superan los 2.000 metros o se acercan
Es difícil quedarse con una y cuesta incluso elegir cuál es la etapa reina. A falta de una, tres. Tres etapas made in Tour en la Volta a Catalunya. El año que la carrera más importante del mundo saldrá desde Barcelona, la centenaria ronda catalana tendrá en una semana tres finales en alto (ya no es una novedad) y serán tres jornadas, además consecutivas, de montaña y de una dureza que no tiene que envidiar a ninguna prueba internacional.
La cuarta, la quinta y la sexta etapa superan los 4.000 metros de desnivel, destacando la del viernes 27 de marzo, entre La Seu d’Urgell y el coll de Pal, que en 155 km se subirán un puerto de segunda, tres de primera y uno, la última ascensión, de categoría especial.
La cuarta, la quinta y la sexta etapa superan los 4.000 metros de desnivel
Los ciclistas ya vendrán del final agónico del jueves en el Vallter, donde en los últimos años se han impuesto escaladores excelsos como Pogacar (2024), Ciccone (2023) y Adam Yates (2021).
Sin descanso, al día siguiente del interminable Pal (19 kilómetros al 7% de media), llega la apoteosis con otros cinco puertos encadenados, incluido el temible Pradell, que impresionó con su estreno en el 2024, y el final en el Santuario de Queralt.

VOLTA A CATALUNYA
Después del éxito del triunfo de anuncio de Pogacar por el Berguedà y del fiasco de la temporada pasada, cuando fuertes rachas de viento y la actuación de dudoso gusto de unos cuantos ciclistas dejaron la etapa muy descafeinada. Sin recorrido ni ganas, el espectáculo quedó mutilado. La ruidosa y pasional afición local tendrá ganas de fiesta al cuadrado.
La Volta se ha instalado definitivamente en las alturas. Y no es algo solo metafórico después de las últimas ediciones, sino también literal porque los tres puertos clave, Vallter (2.110), el coll de Pal (2.085) y Pradell (1.720). Ahí es donde el oxígeno empieza a faltar y cuesta más mover las piernas.

VOLTA A CATALUNYA
El gran reclamo en el pelotón será el debut en la ronda catalana del danés Jonas Vingegaard, que preparará su asalto al Giro de Italia, donde pretende convertirse en el octavo ciclista de la historia en ganar las tres carreras de tres semanas. Ante el líder del Visma estarán la bicefalia que forman este curso Remco Evenepoel y Florian Lipowitz en el Red Bull y João Almeida y Tom Pidcock, los dos ciclistas que le acompañaron en el podio de la última Vuelta a España.
“Son ganadores del Tour de Francia, de grandes vueltas, clásicas, Mundiales y Juegos Olímpicos que han escogido la Volta”, se felicitó Rubèn Peris por la participación desde Viladecans, donde se realizó la presentación del recorrido.
La carrera arrancará el 23 de marzo en Sant Feliu de Guíxols y acabará en Montjuïc el domingo 29, tres meses antes de que sea el final de las dos primeras etapas del Tour de Francia. Después de lo sucedido el año pasado, con un ataque de pura sangre de Roglic para desbancar a Juan Ayuso, nadie podrá decir que en los seis pasos por el Alt del Castell no pasa nada.
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