Avanzada la tarde del domingo electoral, cuando la rotunda victoria de Joan Laporta sobre Víctor Font era un secreto a voces al que solo faltaba el refrendo del escrutinio oficial, el periodista Jordi Basté recibió una llamada procedente del grupo de trabajo del ya presidente electo. La entrevista del lunes en el programa El Món a Rac1 , prevista para las nueve de la mañana, se posponía al día siguiente (este martes, misma hora). Las razones del aplazamiento eran preventivas y tenían nombre de discoteca. Luz de Gas. El local al que se asocia el lado más festivo y hasta un punto canalla del laportismo.
El ya presidente electo celebró su triunfo sobre Víctor Font siendo fiel a su imaginario: baile, champán y puros para todos
Avanzada la tarde del domingo electoral, cuando la rotunda victoria de Joan Laporta sobre Víctor Font era un secreto a voces al que solo faltaba el refrendo del escrutinio oficial, el periodista Jordi Basté recibió una llamada procedente del grupo de trabajo del ya presidente electo. La entrevista del lunes en el programa El Món a Rac1 , prevista para las nueve de la mañana, se posponía al día siguiente (este martes, misma hora). Las razones del aplazamiento eran preventivas y tenían nombre de discoteca. Luz de Gas. El local al que se asocia el lado más festivo y hasta un punto canalla del laportismo.
Los integrantes de la candidatura ganadora, encabezada por Laporta y formada por directivos (los que se han quedado en el club, los que se incorporarán y algunos nuevos), familiares (sus hermanos Maite y Xavi al frente, y muchísimos más), así como empleados de confianza y periodistas simpatizantes de la causa cerraron por dentro el Luz de Gas para liberar tensiones al ritmo de la música. Corrió el champán (otro elemento indivisible del imaginario de Laporta) como en los viejos tiempos, no en vano esta discoteca, en su afán de modernizarse, ha rebajado la edad de admisión para rejuvenecer la clientela, así que el episodio nocturno del domingo fue como una concesión a la nostalgia con fecha de caducidad.
Joan Laporta, acompañado de miembros de seguridad y recibido por los propietarios de la discoteca, realizó su entrada triunfal por la calle Muntaner a las 03.15h de la madrugada con el mismo traje con el que celebró la larga jornada de su reelección. Coincidiendo con la aparición del líder sonaron los acordes del himno del Barça que todos los presentes corearon al unísono rodeando a un Laporta desatado sobre la pista alzando el puño en el momento álgido: “¡Barça, Barça, Baaaarça!”. La fiesta acababa de empezar.
Realizó su entrada triunfal al local pasadas las tres de la madrugada bajo los acordes del himno
El Dj Carlos Monné siguió tocando las teclas adecuadas y acto seguido estallaron las primeras notas del Viva la Vida de Coldplay, canción que sirvió de banda sonora del Barça de Guardiola, otro de los grandes logros de Laporta, precursor del de Hansi Flick, al que se quiere igual de exitoso. Cayó entonces una lluvia de confeti que enloqueció al personal. Laporta bailó como el que más, se subió al escenario y destapó otra botella de champán. Más tarde se abrazó con familiares, amigos y miembros del equipo de la candidatura, muchos de ellos jóvenes a los que no paró de agradecer su sacrificado trabajo durante semanas. La noche retro tomó más cuerpo con los bafles propagando clásicos de los ochenta de bandas como Hombres G y Alaska y Dinarama.
En el transcurso de la noche, se repartieron puros para que no faltase de nada. El laportismo gusta de darle la vuelta a la imagen caricaturizada del presidente asumiéndola con astucia. Otra muestra de sentido del humor ha sido la apropiación de los macarrones como nuevo grito de guerra, contragolpeando a Font cuando este trató recriminó a su rival por fingirse cocinero y agricultor (el tractor) de gesto populista.
Según un sondeo de algunos de los allí presentes, los MVP de la velada por su entregada actitud fueron, abriendo brecha respecto a los demás, el secretario de la junta Josep Cubells y la exvicepresidenta (que volverá a serlo a partir del 1 de julio) Elena Fort. Xavi Puig, directivo responsable del femenino, optó por un papel más discreto, mientras Xavier Barbany fue otro de los que lo dio todo.
Sonó el ‘Viva la vida’ de Coldplay y después la noche se entregó a la nostalgia con temas de los ochenta
La edad no perdona, incluso para el incombustible Joan Laporta (63), que abandonó la sala cuando faltaba poco para las cinco de la madrugada con el trabajo hecho. Dijo a medianoche con la voz desgastada por la tensión que lo celebraría y no defraudó, recuperando cada uno de los elementos que ha hecho suyos sin complejos: champán, desinhibición y un buen puro.
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