Como sucedió en la temporada 2023-24, cuando el Real Madrid alzó su decimoquinta Champions, Andriy Lunin será el guardameta en el momento clave de la temporada. La lesión de Thibaut Courtois en el abductor de la pierna derecha en el Etihad el martes en la Champions le mantendrá más de un mes en la enfermería (dentro del club se habla de seis semanas), por lo que no estará disponible hasta mayo. El destino del Real Madrid en la Liga y en la Champions lo escribirá este ucraniano de 27 años, frío como el témpano sobre el césped, poco hablador en el vestuario y perseguido por sus circunstancias. Un héroe en el cuerpo de un actor secundario, cuyo papel se explica con el comienzo de Álvaro Arbeloa (uno de los señalados en la debacle de Albacete) y con el último episodio (salvador los 45 minutos en Manchester, donde hizo paradas de mérito y no recibió goles ante los de Pep Guardiola).
Lesionado Courtois, el ucraniano se estrena de titular en la Liga en el tramo clave de la campaña para el Madrid, que se mide sin red en el derbi a un Atlético también sin Oblak en la meta
Como sucedió en la temporada 2023-24, cuando el Real Madrid alzó su decimoquinta Champions, Andriy Lunin será el guardameta en el momento clave de la temporada. La lesión de Thibaut Courtois en el abductor de la pierna derecha en el Etihad el martes en la Champions le mantendrá más de un mes en la enfermería (dentro del club se habla de seis semanas), por lo que no estará disponible hasta mayo. El destino del Real Madrid en la Liga y en la Champions lo escribirá este ucraniano de 27 años, frío como el témpano sobre el césped, poco hablador en el vestuario y perseguido por sus circunstancias. Un héroe en el cuerpo de un actor secundario, cuyo papel se explica con el comienzo de Álvaro Arbeloa (uno de los señalados en la debacle de Albacete) y con el último episodio (salvador los 45 minutos en Manchester, donde hizo paradas de mérito y no recibió goles ante los de Pep Guardiola).
Renovado hasta el 2030, Lunin es el prototipo de las historias kafkianas de los segundos porteros de los grandes clubs, acostumbrados a estar a la sombra de metas insustituibles. Llegó en el 2018 al club procedente del Zorya Luhansk. Tenía 19 años y encadenó cesiones en Leganés (siete partidos), Valladolid (dos) y Oviedo, donde se hizo con la portería y dio un golpe encima de la mesa en el año de la pandemia. Como contó en su día El País , extrañó que se fuera a vivir con su novia a un piso de un pequeño pueblo, Lugo de Llanera, de 3.000 habitantes. Esa etapa le valió para aferrarse a la meta del Madrid.
Se hace con la portería del Madrid, aunque Ucrania lo mantiene fuera del Mundial: una historia circular
“Siempre fue prometedor en Ucrania y fue escalando en las selecciones inferiores. Pero tuvo un problema, que no jugaba nada en el Madrid. Y en Ucrania hay grandes porteros”, explican fuentes de la selección de su país, que no lo ha incluido en una última convocatoria importantísima al jugar la repesca ante Suecia para acudir al Mundial.
Antes de la Eurocopa del 2024, el meta, titular en el Madrid por la lesión de Courtois, fue el portero que metió a Ucrania en la competición continental con sus paradas. Empezó la Eurocopa, pero duró un partido. Sus groseros errores ante Rumanía (0-3) provocaron que el seleccionador Rebrov lo sustituyera por Trubin, del Benfica. La historia infeliz.
A Ancelotti le costó confiar en él, pero mejoró con los pies y las salidas… Y en el Etihad rindió alto
Condenado por la inactividad, en el Madrid siempre estuvo bajo la lupa. No contaba con la confianza plena de Carlo Ancelotti, quien en el 2023 apostó por Kepa Arrizabalaga hasta que Lunin se hizo con la portería. Influenciado por su padre (no se perdía ni un entrenamiento), el meta incluso tuvo alguna discusión con Luis Llopis, entrenador de porteros, quien le ha mimado desde el comienzo. El ucraniano ha mejorado las salidas (interpretar el juego) y con los pies, algo que estaba en su debe, y esa sangre fría que le caracteriza le ayuda a sobresalir en momentos de presión, como ante el City. A los cinco minutos, le sacó una mano milagrosa a Håland, como si fuera belga y se llamara Courtois. Se estiró con sus 1,91 m.
Hoy, pondrá la primera piedra de su mes y medio al frente. El Atlético, sin Jan Oblak, le dará la alternativa a Juan Musso, el portero de la Copa. Un derbi de guardametas con un héroe incomprendido en la guarida blanca.
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