Los aficionados del Metropolitano se frotaban los ojos por partida doble. Primero, porque el Atlético de Madrid, en una concatenación de desgracias del Tottenham, ya ganaba por 3-0 (Llorente, Griezmann y Julián Álvarez) en el minuto 16 de esta ida de los octavos de final de la Champions. Y, segundo y más insólito, porque el entrenador rival, Igor Tudor, decidió sustituir al portero, el checo Antonín Kinský, de apenas 22 años y quien solo había jugado dos partidos esta temporada (ni en la Premier ni en la Champions). Lo surrealista es que el titular, Guglielmo Vicario, fue suplente contra todo pronóstico. Ambos se chocaron la mano y el checo se marchó directamente a los vestuarios corriendo, con lágrimas. Otros suplentes tuvieron que ir en su búsqueda para consolarlo.
A los 15 minutos, el Atlético de Madrid ya ganaba por 3-0 con dos resbalones del meta checo, que solo había jugado dos partidos este curso y que fue titular por una decisión del técnico, quien lo quitó
Los aficionados del Metropolitano se frotaban los ojos por partida doble. Primero, porque el Atlético de Madrid, en una concatenación de desgracias del Tottenham, ya ganaba por 3-0 (Llorente, Griezmann y Julián Álvarez) en el minuto 16 de esta ida de los octavos de final de la Champions. Y, segundo y más insólito, porque el entrenador rival, Igor Tudor, decidió sustituir al portero, el checo Antonín Kinský, de apenas 22 años y quien solo había jugado dos partidos esta temporada (ni en la Premier ni en la Champions). Lo surrealista es que el titular, Guglielmo Vicario, fue suplente contra todo pronóstico. Ambos se chocaron la mano y el checo se marchó directamente a los vestuarios corriendo, con lágrimas. Otros suplentes tuvieron que ir en su búsqueda para consolarlo.
Lo que había pasado antes fue kafkiano. Primero, la alineación del joven checo. Vicario fue nombrado uno de los mejores porteros de esta Champions en la liguilla, pero el técnico decidió alinear a su suplente para la visita al Metropolitano. A los cinco minutos de partido, Kinský se resbaló en un saque de meta y el balón, que le cayó a Julián Álvarez, fue a parar a Marcos Llorente, quien hizo el primero. Apenas ocho minutos después, otro defensor del equipo londinense se resbaló y dejó a Griezmann solo ante el meta checo. No perdonó.
En el saque inicial, cuando aún estaban digiriendo los visitantes la desgracia, otro balón que le cayó a Kinský deparó en el tercer drama. El meta se resbaló al dar el pase y el balón fue manso a un Julián Álvarez que solo tuvo que empujarla.
El Tottenham no sabía donde esconderse. Pero Tudor no dudó en, sin calentar siquiera, sacar al campo a Vicario y rectificar la decisión sorprendente que había tomado antes de empezar el encuentro, aunque dejó muy tocado al meta checo, en el que era su primer gran partido en un gran escenario.
Se marchó visiblemente afectado. La imagen fue alucinante, nunca antes vista al menos por muchos presentes. Lo primero que hizo Vicario al entrar el campo, tras una gran parada, fue recoger el balón de la portería de nuevo. El Atlético hizo el 4-0.
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