Han sido un bien muy escaso. Han sido un tesoro que se ha hecho esperar y que ha llegado a cuentagotas. España, país que siempre se ha vendido por su sol y por sus playas, ha vivido muchos años de espaldas a los Juegos de invierno pero, de tanto en tanto, muy de tanto en tanto, llegaba una alegría. El pionero, cómo no, fue el singular Paquito Fernández Ochoa en aquel lejano 1972. De aquel oro que vino como un ciclón inesperado a las medallas de Oriol Cardona y Ana Alonso en la edición de Milán-Cortina lo que sigue es un repaso histórico a las ocho preseas españolas en los Juegos blancos.
Con el bronce en relevos de Oriol Cardona y Ana Alonso España suma ocho metales en su historia olímpica
Han sido un bien muy escaso. Han sido un tesoro que se ha hecho esperar y que ha llegado a cuentagotas. España, país que siempre se ha vendido por su sol y por sus playas, ha vivido muchos años de espaldas a los Juegos de invierno pero, de tanto en tanto, muy de tanto en tanto, llegaba una alegría. El pionero, cómo no, fue el singular Paquito Fernández Ochoa en aquel lejano 1972. De aquel oro que vino como un ciclón inesperado a las medallas de Oriol Cardona y Ana Alonso en la edición de Milán-Cortina lo que sigue es un repaso histórico a las ocho preseas españolas en los Juegos blancos.
Paquito, ese oro que se mantuvo solo 54 años

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Corría 1972, el tardofranquismo, cuando los planes colectivos en el deporte español brillaban por su ausencia. Tiempos, que venían de atrás y que aún durarían más, de llaneros solitarios, de genios que salían por generación espontánea. Santana, Gimeno, Orantes, Mariano Haro, Carme Valero, Ángel Nieto, Seve Ballesteros…Dentro de este elenco hay que incluir a Paquito Fernández Ochoa. España inauguró su casillero de medallas en unos Juegos de invierno con un oro y nada más y nada menos que en slalom de esquí alpino, una de las pruebas reinas. Fernández Ochoa entró de lleno en el panteón de honor del deporte español. Poco podía imaginar entonces que sería el único oro olímpico español de invierno durante 54 años.
Blanca, un bronce muy sufrido

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Veinte años después, en el mágico 1992, en Albertville, Blanca Fernández Ochoa rompió una sequía medallista de veinte años. No pudo conseguir el oro de su hermano pero sí colgarse un bronce muy peleado, muy sufrido y espantando fantasmas, también en slalom. En Calgary 1988 había hecho una primera manga genial pero con todo el mundo depositando las esperanzas y la presión en sus espaldas se salió en la segunda manga. En Albertville se quitó la espina y lloró de emoción. Paquito, siempre ambicioso, comentó la carrera en televisión y se lamentó incluso porque su hermana no había ganado.
Javier Fernández, un patinador genial

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El madrileño fue bronce en 2018 y no se puede decir que su éxito fuera casualidad. Estuvo años en la élite europea y mundial, y en una modalidad sin ninguna tradición en España. Potente en los elementos técnicos y muy expresivo en los artísticos Fernández ya peleó por el podio en Sochi 2014, donde terminó cuarto. Siguió trabajando hasta alcanzar el soñado podio olímpico. Se lo merecía. Fue dos veces campeón del mundo y siete campeón de Europa.
Regino Hernández y el vibrante snowboard

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Si Javi Fernández hizo volver la vista hacia el patinaje Regino hizo lo propio con el Snowboard cross, una modalidad con carreras vibrantes. El ceutí, que venía de ser plata mundial por equipos en 2017, dio el golpe en los Juegos del 2018. Su bronce, sumado al de Javi Fernández, convertía a esos Juegos en los únicos con España colgándose más de un metal. Esas dos medallas han sido superadas ahora por las tres de Milán-Cortina.
La constancia de Queralt Castellet

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Pocas deportistas se merecían tanto la medalla como Queralt Castellet. La de Sabadell, la única española en competir en seis Juegos de invierno, logró subir a la quinta al podio. Lo logró en 2022 en Pekín, con su excelente plata en la modalidad halfpipe de snowboard. Hizo soñar, hizo sufrir y sobre todo hizo que se estuviera pendiente de ella desde 2006 hasta nuestros días.
El asombroso Oriol Cardona

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Ni presión ni nada que se le parezca. Todo el mundo le colgaba el cartel de favorito e hizo algo que parece fácil pero que es muy complejo: cumplir con las expectativas. En esquí de montaña, deporte novedoso en el programa olímpico, el de Banyoles dominó la final de sprint con una autoridad aplastante, subiendo las escaleras como un torbellino. Triunfo inapelable en los Juegos de Milán-Cortina para lograr el segundo oro español, 54 años después.
El milagro de Ana Alonso

Alexis Boichard / Getty
Menos de cinco meses antes de los Juegos fue atropellada por un vehículo en la zona de Sierra Nevada mientras se entrenaba en bicicleta. La granadina quedó con la rodilla destrozada, pero no se operó, optó para intentar participar por un tratamiento conservador y se salió con la suya. No solo estuvo presente en Milán-Cortina sino que alcanzó el bronce individual.
Un dúo para la historia

Angelika Warmuth / Reuters
Con su bronce de este sábado en la prueba de relevos, 48 horas después de su podio individual, Oriol Cardona y Ana Alonso se convierten en los primeros españoles en tener más de una medalla olímpica de invierno.
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