Era el minuto 78, el Atlético de Madrid perdía 1-2 ante el Bodø Glimt y quedaba apeado del top 8. Y Diego Simeone, que ya había sacado del campo a Álex Baena, decidió retirar a Pablo Barrios (creador de juego) y sacar a Rober le Normand (central). Nadie entendió las intenciones y una parte importante de la grada silbó en señal de incredulidad. “Los entiendo”, dijo el propio entrenador colchonero ante los micrófonos de Movistar, donde fue escueto.
A ocho puntos del Barça en la Liga, fuera del top 8 en Champions tras tropezar ante Galatasaray y Bodø y, eso sí, en cuartos de final de la Copa, el técnico del Atlético espera el mercado para revitalizarse
Era el minuto 78, el Atlético de Madrid perdía 1-2 ante el Bodø Glimt y quedaba apeado del top 8. Y Diego Simeone, que ya había sacado del campo a Álex Baena, decidió retirar a Pablo Barrios (creador de juego) y sacar a Rober le Normand (central). Nadie entendió las intenciones y una parte importante de la grada silbó en señal de incredulidad. “Los entiendo”, dijo el propio entrenador colchonero ante los micrófonos de Movistar, donde fue escueto.
Siempre con la capacidad de meterse al hincha en el bolsillo, en ese fútbol tan pasional que defiende y practica, es raro ver como a Simeone se le cuestiona algo tras sus 15 años en el Atlético. Pero ahora el técnico atraviesa un periodo de horas bajas, con un rendimiento por debajo de lo esperado y un runrún con la dirección deportiva que se lleva prolongando varios años: Mateu Alemany es el tercer responsable en el mismo periodo.
El Atlético perdió ante el Real Madrid, en el penúltimo partido de Xabi Alonso, las semifinales de la Supercopa; después vio como su temporada en Europa se desvió por el camino más difícil al empatar ante el Galatasaray (1-1) y perder este miércoles ante los noruegos (1-2). Se las tendrá que ver con el equipo turco o el Brujas en un febrero cargado de partidos.
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Porque los colchoneros siguen vivos en la Copa del Rey (el jueves 5 se las verá con el Betis en el Villamarín), a lo que se le suman los dos partidos de la Champions. Y Levante, Betis de nuevo, Rayo Vallecano, Espanyol y Real Oviedo hasta el 1 de marzo en una Liga en la que ya están a ocho puntos del Barcelona, por lo que han perdido el pulso por el título salvo hecatombe azulgrana.
”Exigirle y pedirles más a los futbolistas no encuentro el qué pedirles más, porque trabajan bien, se esfuerzan, lo intentan, pero no podemos ser contundentes de cara al gol”, reflexionó el técnico después de la derrota. Satisfecho con el esfuerzo de sus jugadores, los males se achacan a la falta de acierto en ataque (Julián Álvarez es el síntoma) y a la demora en los fichajes, aunque Simeone, ahora, prefiere hablar con la boca pequeña. “En eso estamos”.
La llegada de Alemany debía servir para ordenar una plantilla que se ha reforzado en los últimos mercados con aciertos, pero también con decepciones. Raspadori, Galán o Gallagher salieron recientemente (63 millones de ingresos), y el club espera atar al centrocampista alemán Leon Goretzka, que acaba contrato con el Bayern en junio y todo hace indicar, según las informaciones que llegan desde la capital bávara, que será jugador rojiblanco esta semana por alrededor de diez millones. El propio técnico del Bayern, Vincent Company, habló de él este miércoles: “No se trata de mi voluntad. Se trata de qué es importante para Leon, qué es lo correcto para el Bayern y qué es lo correcto para el equipo”. El director deportivo, Max Eberl, también dejó claro que había que tomar decisiones, dejando claro que ya daban por perdido al futbolista en junio.
La llegada de Goretzka puede ser un acicate para Simeone, quien atraviesa un momento delicado a la espera de seguir adelante en la Liga y soñar con una Copa que también se le resiste. El Atlético está para más. Y él es el primero en saberlo.
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