Paul Magnier se llevó todos los honores en la meta de Pieve di Soligo, portentoso su sprint para llevarse su tercera victoria parcial en la 18.ª etapa del Giro, pero el francés le debe gran parte de su éxito a sus compañeros del Soudal y en especial a Jasper Stuyven.
El francés ganó al sprint por delante de Zambanini y Milan
Paul Magnier se llevó todos los honores en la meta de Pieve di Soligo, portentoso su sprint para llevarse su tercera victoria parcial en la 18.ª etapa del Giro, pero el francés le debe gran parte de su éxito a sus compañeros del Soudal y en especial a Jasper Stuyven.
El belga, impecable liderando las curvas finales sobre mojado, lanzó a la perfección al velocista galo no sin antes bloquear en el último ángulo la trazada de Jonathan Milan. Cuando el italiano del Lidl-Trek sorteó a Stuyven, haciendo un esfuerzo extra, su compatriota Edoardo Zambanini, segundo en la etapa, le había superado y Magnier, ya inalcanzable, celebraba su triplete de victorias tras las dos logradas en territorio búlgaro al inicio de la carrera.
“Esta mañana no confiaba en mí. Mis compañeros me mantuvieron y se aseguraron de que llegara al sprint. Para ser honesto, casi no recuerdo ni la llegada. Solo recuerdo a los compañeros uniéndose y a Jasper haciendo un lanzamiento magnífico”, elogió a los suyos Magnier, a solo un paso de igualar el récord francés de triunfos de etapa en una edición del Giro que poseen Bernard Hinault (1982) y Arnaud Démare (2020). La batalla final fue el emocionante desenlace de unos últimos 20 kilómetros tensos.
La fuga consolidada en el ecuador de la jornada, conformada por Mifsud, Bais, Geens y Shaw, fue neutralizada poco antes de la subida al Muro di Ca’ del Poggio, un puerto de cuarta categoría de poco más de un kilómetro pero con repechos del 19%. Alfonso Eulálio revolvió el avispero del pelotón con un ataque en las primeras rampas. El portugués, que buscaba acercarse al podio de Roma, quinto en la general, provocó la reacción de Vingegaard.

La maglia rosa, el primero en coronar el engañoso puerto antes de meta, sofocó la pequeña agitación entre los ciclistas de la general antes de ceder los focos a los velocistas. El danés, líder del Giro con firmeza, está llamado a ser de nuevo protagonista en la etapa reina en los Dolomitas de este viernes, de 151 kilómetros entre Feltre y Alleghe y con cinco puertos.
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