Cuando arrancaron estos Juegos de invierno, Ilia Malinin (21) apenas sumaba 100.000 seguidores en Instagram.
Ilia Malinin, ídolo caído, reaparece en escena en las redes sociales para hablar de salud mental: “El ruido puede evaporar tus recuerdos más felices”
Cuando arrancaron estos Juegos de invierno, Ilia Malinin (21) apenas sumaba 100.000 seguidores en Instagram.
Hoy ha superado el millón.
El dato es monumental, y el maravilloso patinador estadounidense lo gestiona y lo exprime: no hay mayor altavoz, se dice, que su identidad digital.
Aupado a su altavoz, Ilia Malinin se ha abierto este lunes al mundo.
En su cuenta, escribía:
“En el escenario más grande del mundo, aquellos que parecen más fuertes pueden estar librando en su interior batallas invisibles. El ruido puede evaporar tus recuerdos más felices. El odio vil online ataca la mente y el miedo la arrastra a la oscuridad. La presión infinita te supera, por mucho que intentes mantener la cordura. Todo se acumula a medida que estos momentos pasan ante tus ojos, desembocando en un colapso inevitable. La mía es esa versión de la historia”.
Para el profano, hay que contextualizar la historia. Antes de aparecer en Milán, Ilia Malinin llevaba dos años invicto y sumaba dos títulos mundiales. Y los sabios de la disciplina bendecían la complejidad de sus ejercicios, el cuádruple doble axel, el programa de siete saltos cuádruples y el sensacional mortal hacia atrás que, en el concurso por equipos, iba a enloquecer a Novak Djokovic.
(Sentado en la tribuna, hace ya más de una semana, el talento serbio se había llevado las manos a la cabeza al contemplar el vuelo invertido del patinador prodigioso).
De aquel oro inicial por equipos floreció la Malininmania . Y el aluvión de seguidores en las redes. Y las expectativas. En vísperas del concurso individual, el del viernes, nos frotamos las manos.
En una semana, la cifra de seguidores del patinador en Instagram ha pasado de 100.000 a un millón
¿Qué venía ahora?
Otra maravilla, ¿no?
Pues, no: ese mismo viernes, el mundo se le vino encima.
Le devoró la presión, de eso habla él: en el momento inesperado, tras haber liderado el primer ejercicio (en otra exhibición unánime calificada de imposible), el genio infalible se trastabilló con el cuádruple axel, cayó sobre el hielo y ya no alzó cabeza. Volvió a caer.
Acabó octavo, su peor resultado desde el International Classic de Estados Unidos 2022. Y lloroso en la zona mixta, dijo:
“No he sabido cómo manejar la presión. Los nervios me arrollaron. Incluso tras haber acabado primero en el primer ejercicio, estaba sintiendo que todos los momentos traumáticos de mi vida estaban asaltando mi mente. Me abordaron tantos sentimientos negativos que no supe cómo manejarlos (…) Y así fue. Y no podré volver hacia atrás”.
“El odio vil online ataca la mente y el miedo la arrastra a la oscuridad. La presión te supera”, ha escrito Malinin
Psicólogos del deporte como Steve Magness interpretan que Malinin se saboteó a sí mismo:
“Días antes del ejercicio individual, Malinin había sufrido una caída durante el ejercicio de equipos y su cerebro se descodificó. El cerebro le dijo: ‘Juegos Olímpicos: peligro’ –dice Magness–. A partir de ahí, su cerebro entró en modo sobreprotector. Se convenció de que se enfrentaba a una situación de vida o muerte”.
Sumergido en esa espiral, la mente de Malinin apagó el piloto automático para tomar la gestión de cada movimiento. Y toda aquella mecánica que él había automatizado se segmentó:
“De repente, Ilia Malinin era como un niño de seis años aprendiendo a chutar una pelota. Y al querer controlar cada gesto, el resultado fue un desastre: el cuádruple axel exige una fe absoluta en todas las horas de preparación que le han llevado allí. Al sentirse amenazada, su conciencia intentó controlar todo aquello que debería salirle automáticamente. Fue como tirar de una honda y en lugar de soltarla, intentar empujarla hacia adelante”.
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