La justicia noruega ha acordado este lunes que Marius Borg Høiby continúe en prisión preventiva otras cuatro semanas mientras se resuelve el proceso judicial abierto contra él, pero podrá cumplir esa medida en el palacio de Skaugum, residencia de su madre y le príncipe heredero de Noruega, con una pulsera electrónica. La fiscalía ha apelado formalmente la decisión de trasladarlo a Skaugum con efecto suspensivo, lo que significa que Borg no será puesto en libertad de inmediato esta tarde.
El reo podrá cumplir las siguientes cuatro semanas de condena con pulsera telemática mientras se resuelven las apelaciones de su defensa y la Fiscalía a su condena por violación
La justicia noruega ha acordado este lunes que Marius Borg Høiby continúe en prisión preventiva otras cuatro semanas mientras se resuelve el proceso judicial abierto contra él, pero podrá cumplir esa medida en el palacio de Skaugum, residencia de su madre y le príncipe heredero de Noruega, con una pulsera electrónica. La fiscalía ha apelado formalmente la decisión de trasladarlo a Skaugum con efecto suspensivo, lo que significa que Borg no será puesto en libertad de inmediato esta tarde.
Será al mediodía del martes cuando se haga efectiva la medida siempre que la fiscalía no proceda con la apelación de la decisión y acepte el fallo del tribunal. El Tribunal de Distrito de Oslo considera que sigue existiendo riesgo de reincidencia, especialmente por un posible incumplimiento de la orden de alejamiento que pesa sobre él respecto a una de sus exparejas, pero aun así el tribunal ha acordado trasladar al reo a Skaugum con una pulsera electrónica.

Durante la audiencia este lunes, Borg ha rechazado que exista riesgo de volver a vulnerar la orden de alejamiento. “Tanto ella como yo hemos pasado página”, ha afirmado en referencia a la conocida como la “mujer de Frogner”. “No quiero tener más contacto con ella ni volver a pasar por otro juicio para revivir todo lo ocurrido”, ha añadido.
Uno de los momentos más personales de la vista ha estado marcado por el estado de salud de su madre, la princesa heredera Mette-Marit, que recientemente fue sometida a un trasplante de pulmón. Borg explicó que lo que más le pesa de seguir privado de libertad es no poder acompañar a su familia durante la recuperación. “Mi hermana ha vuelto de Australia, mi hermano está en casa y toda la familia está apoyando a mi madre. No poder participar en su rehabilitación es increíblemente difícil. Estar fuera es absolutamente terrible”, ha declarado.
Borg comenzará un programa de seguimiento especializado en prevención de la violencia doméstica
La Fiscalía reconoce la delicada situación familiar, pero sostiene que ese aspecto tiene una relevancia limitada frente a la necesidad de prevenir nuevos delitos. Su abogado, Petar Sekulic, ha respondido que la recuperación de Mette-Marit será larga y que su cliente desea formar parte del apoyo diario a su madre.
De la vista también ha trascendido de Borg que comenzará esta misma semana un programa de seguimiento con la unidad policial especializada en prevención de la violencia doméstica (RISK), una iniciativa que aseguró haber aceptado “al instante”. Además, manifiesta su disposición a someterse a cualquier otra medida de control, incluida una orden de alejamiento con vigilancia electrónica, para demostrar que no existe riesgo de reincidencia.
El hijo de la princesa Mette-Marit permanece privado de libertad desde el pasado 2 de febrero, antes del inicio del juicio en el que fue acusado de una treintena de delitos. En junio fue condenado a cuatro años de prisión por 34 delitos, entre ellos dos violaciones, violencia y agresiones contra varias exparejas. Tanto la defensa como la Fiscalía han recurrido el fallo a Borg, por lo que la condena todavía no es firme.
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