Lo mejor del Madrid: ser capaz de rematar hasta en 20 ocasiones al Bayern y no rendirse cuando el cielo se le caía literalmente encima. Lo mejor del Bayern: demostrar que para ganar en el Bernabéu en la Champions hay que jugar con una personalidad supina. El conjunto bávaro concedió oportunidades, pero salió a ser el dueño del encuentro y empezó y terminó en el área del conjunto blanco.
Lo mejor del Madrid: ser capaz de rematar hasta en 20 ocasiones al Bayern y no rendirse cuando el cielo se le caía literalmente encima. Lo mejor del Bayern: demostrar que para ganar en el Bernabéu en la Champions hay que jugar con una personalidad supina. El conjunto bávaro concedió oportunidades, pero salió a ser el dueño del encuentro y empezó y terminó en el área del conjunto blanco.Seguir leyendo…
Lo mejor del Madrid: ser capaz de rematar hasta en 20 ocasiones al Bayern y no rendirse cuando el cielo se le caía literalmente encima. Lo mejor del Bayern: demostrar que para ganar en el Bernabéu en la Champions hay que jugar con una personalidad supina. El conjunto bávaro concedió oportunidades, pero salió a ser el dueño del encuentro y empezó y terminó en el área del conjunto blanco.
Menudo espectáculo, con una cuarentena de disparos entre los dos conjuntos. Menuda noche de fútbol. Menuda vuelta que les espera a los aficionados en el Allianz Arena. El Madrid tendrá opciones porque nunca hay que darle por muerto y porque el Bayern jugará igual, yendo arriba y presionando siempre. No sabe jugar a otra cosa, y hay que aplaudirle por ello.
Hay que tener la personalidad del Bayern para ganar en el Bernabéu en Europa
Existen campeones de distinto pelaje en la historia del fútbol, pero los equipos que trascienden son los que funcionan con un sello propio y los que imponen su engranaje colectivo. El conjunto bávaro es uno de ellos. Qué belleza la de Olise moviéndose por la banda derecha y bailando una y otra vez a un Álvaro Carreras que nunca ha justificado el precio de su fichaje. Le costó más al club de Florentino Pérez que el extremo francés al equipo germano. Qué solvencia la de Harry Kane, siempre con la mirada arriba. Qué indetectable es Gnabry entre líneas. Y qué guardameta que es aún el veteranísimo Neuer, que lo paró casi todo y a punto estuvo de amargarle la noche a un Mbappé al que le habrían llovido chuzos de punta si no llega a materializar su golito.
Dio gusto ver un partido con tanto ritmo, con tanto voltaje, que por minutos se convirtió en un toma y daca desencadenado. El Madrid recordó al Madrid de Europa, es decir, por encima de sus posibilidades actuales. El Bayern enseñó su poderío y el entretenimiento de su fútbol. Por algo es el equipo más divertido del continente junto con el Barça de Flick, que bebe sus fuentes en la voracidad del equipo alemán.
Aunque como todos los conjuntos del mundo, comete pecados. El mayor en el Bernabéu fue el de no pisar más el acelerador con el 0-2 y el de no saber aprovechar su arreón final para sumar un tercer tanto que sí habría puesto al Madrid al filo de lo imposible. Sin Tchouaméni en Munich por sanción, el conjunto de Arbeloa necesitará una precisión quirúrgica porque dinamita reúne, pero en la zona ancha suele ser inferior. Ganas de que empiece la vuelta.
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