Aquella veinteañera de ‘Los hombres de Paco’ cumple 40 y, mientras nos preguntamos qué diablos ha pasado, ella ha construido una carrera impecable Leer Aquella veinteañera de ‘Los hombres de Paco’ cumple 40 y, mientras nos preguntamos qué diablos ha pasado, ella ha construido una carrera impecable Leer
Michelle Jenner (Barcelona, 1986) lleva toda la vida en esto. Niña actriz, referente del doblaje (siempre será Hermione Granger), sex symbol juvenil por Los hombres de Paco y, ahora, actriz absolutamente consolidada que protagoniza El nido, un relato de suspense sobre las heridas del pasado, el peso de la maternidad y el miedo. «Preparando este papel, he descubierto la cantidad de personas que viven infancias terribles y creo que, además, el miedo se está instalando entre nosotros como sociedad», resume.
- Sostengo que tener hijos es vivir con miedo todos los días del resto de tu vida.
- Totalmente. Obviamente, mi personaje todavía más por su propia experiencia de vida, pero nos pasa a todos los padres y madres. Creo que esta película también nos habla del poder que pueden tener las creencias y cómo a veces pueden ser más paralizantes que un grillete en el pie. Eso también me da miedo.
- Llevas en este oficio desde niña y esta semana has cumplido 40 años, ¿qué balance haces de esta primera mitad de carrera?
- Lo que más me gusta de mi profesión es que tengo 40 años y aún siento que nunca voy a terminar de aprender. Es lo que me fascina, me motiva y me engancha de ser actriz. No siento que haya un sitio al que llegar, no hay una meta, es un aprendizaje continuo y cada proyecto es algo nuevo que me hace descubrir cosas nuevas en mí que no conocía. Eso me encanta.
- Está bien tomárselo así porque no es una profesión que permita hacer planes a medio plazo.
- Es muy complicado porque la incertidumbre es una característica fundamental de este oficio. Es parte de él y tienes que aprender a convivir con ella. Yo me siento muy afortunada porque nunca me ha faltado el trabajo. De hecho, muchas veces me he podido permitir, incluso, elegir, que no es algo habitual, pero también he tenido épocas más bajas. Lo que he aprendido es a aprovechar las pausas que tienes entre un trabajo y otro, cuando las tienes, para seguir investigando y no ponerme nerviosa.
- ¿Aún sientes esa incertidumbre con una carrera tan consolidada?
- Sí la siento, sí. Porque, claro, nadie te asegura cuando va a llegar el siguiente proyecto. Acabas con uno y estás otra vez en pausa. Obviamente, no es la parte más cómoda y más bonita de ser actriz, pero es la profesión que he elegido y es parte de su naturaleza. Aprendes a convivir con ello.
- Cuando te llega de golpe una fama bestial, como te pasó con ‘Los hombres de Paco’, a menudo es difícil tener luego una carrera sostenida fuera de ese éxito inicial. Tú lo has logrado.
- Aunque ya llevaba tiempo trabajando y rodando cosas, obviamente Los hombres de Paco fue lo que me hizo dar el salto a nivel nacional y hacerme más conocida. Recuerdo que, después del bum de la serie, me planteé mucho cuál tenía que ser mi siguiente proyecto, por dónde tenía que ir para alejarme de todo aquello. No porque haya sido nada negativo, todo lo contrario, para mí fue mi gran escuela y todos los que estuvimos allí lo recordamos con muchísimo amor, pero sabía que tenía que demostrar que podía hacer otra cosa. Mostrárselo a los demás y a mí misma. Buscar otro registro. En ese momento apareció Montxo Armendáriz con ‘No tengas miedo’, que fue un cambio brutal y me permitió escapar de ese encasillamiento y hacer el tipo de personaje que estaba deseando poder hacer.
- ¿Te preocupa chocarte con esa barrera que han sido históricamente los 40 años para las actrices o, al fin, eso ha mejorado?
- Ya te lo diré porque llego ahora [risas]. Es algo que yo también he escuchado, pero creo que cada vez van surgiendo más papeles femeninos de mujeres maduras que a mí me interesan como espectadora y que, espero, también me sigan llenando como actriz. De momento, me siento afortunada, no me falta el trabajo y deseo que así siga siendo así. Obviamente, todavía hay camino por recorrer hacia la igualdad. Por ejemplo, veo muchas películas de acción protagonizadas por actores maravillosos y digo: «Yo también quiero hacer esto». Me gustaría ver a más mujeres cañeras haciendo personajes así.
- En Hollywood ya empieza a haber. Charlize Theron lleva varias.
- Sí, me encantan. Da gusto ver a una mujer ahí repartiendo mamporros [risas]. Yo quiero hacer eso. Soy una tía muy cañera, me gusta el cine de acción y que pasen cosas. En esta peli de El Nido me lo he pasado muy bien porque me han dejado talar un árbol. Ponlo, que quiero que conste en acta, talé el árbol enterito de verdad, que luego la gente se cree que es un especialista o estaba preparado y que yo soy una chica fina [risas]. Siempre que me dejan, aunque entiendo que a veces tenemos que delegar en especialistas, pido hacer mis secuencias de acción porque me encantan. ¡Quiero hacer una peli de dos horas pegando tiros como John Wick o una de zombis! Ahí lo dejo.
- En esos años de ‘Los hombres de Paco’, te convertiste en ‘sex symbol’ en una época en la que la sexualización era bestial, con las portadas de revistas masculinas siendo un peaje obligado a pagar. ¿Cómo valoras aquello con los ojos de hoy?
- Pues qué decirte… Por suerte esto ha cambiado, pero tampoco reniego de haber hecho esas portadas donde se me veía un poco más sexi porque era lo normal en aquel entonces. Tampoco hice nada extraño, todas lo hacíamos. Siempre se ha sexualizado muchísimo más a las mujeres que a los hombres, y a las actrices aún más, pero ya no solo en revistas, también en películas y series. No descubro el fuego diciendo esto y no creo que ahora sea muy distinto aunque ya no se hagan esas portadas. Lo vemos en las redes. De todos modos, si es una elección propia con libertad plena y no molesta al de al lado, que cada uno haga lo que le apetezca.
- Hace unos años te fuiste a vivir al campo. Los actores estáis colonizando la España vaciada. Tú, Mario Casas, Miguel Ángel Silvestre…
- [Risas] Creo que fui la primera. De hecho, hice un contraste bastante radical porque vivía en el centro-centro de Madrid y, de repente, descubrí que hay otra manera de vivir que me sienta muy bien. Es mi nido. Tenemos esta profesión tan loca y tan ajetreada, estás con tanta gente sin parar de un lado a otro, que siento muy necesario tener mi remanso de paz, desayunar escuchando pajaritos y plantar mis tomates, valoro mucho estos momentos de tranquilidad tras muchos meses de rodaje o de promociones. Además me lo curro de verdad, mi huerto lo gestiono yo [risas].
- ¿Intentas huir del coñazo de la fama?
- Más que un coñazo, a mí la fama me ha resultado extraña. Recuerdo mucho que, a raíz de ‘Los hombres de Paco’, tú sigues siendo tú, pero de repente los demás son los que te miran diferente y dices: «Ostras, ¿qué está pasando? ¡Qué raro es esto!». Cambia cómo te miran y eso cambia tu vida siendo tú igual. Y, sí, aquí vivo en un sitio donde ya me conoce todo el mundo desde hace muchos años y es una comunidad de vecinos tranquila en la que a nadie le importa que yo salga en una película. También tengo que decir que, en general, mi experiencia con la fama es buena, Casi al 100%, la gente que se te acerca es para felicitarte o decirte que le gusta tu trabajo y eso siempre se agradece. Supongo que cada uno tiene su experiencia personal, pero yo siempre he sentido respeto y cariño.
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