Lo que no te mata te hace más fuerte. Manolo González echó mano de una de las frases más célebres del filósofo Friedrich Nietzsche para sintetizar la situación de angustia que vive el Espanyol. Lo hizo antes de enfrentarse al Real Madrid, pero la tesis del técnico blanquiazul, que no se da por vencido, seguirá otra semana más, a base de malos resultados, al caer también ante los de Arbeloa (0-2). Ya son 17 partidos sin ganar y la caída libre en el 2026 sigue sin tener fin.
El Espanyol afronta las últimas cuatro jornadas con la creciente amenaza del descenso y sin respuestas en el terreno de juego, en el banquillo y en la propiedad
Lo que no te mata te hace más fuerte. Manolo González echó mano de una de las frases más célebres del filósofo Friedrich Nietzsche para sintetizar la situación de angustia que vive el Espanyol. Lo hizo antes de enfrentarse al Real Madrid, pero la tesis del técnico blanquiazul, que no se da por vencido, seguirá otra semana más, a base de malos resultados, al caer también ante los de Arbeloa (0-2). Ya son 17 partidos sin ganar y la caída libre en el 2026 sigue sin tener fin.
El colapso ha hecho mella entre parte de la afición, que empezó a abandonar el RCDE Stadium antes del pitido final tras otra noche negra en la Liga. La crisis deportiva ha transformado un estado de ánimo tan bueno como poco frecuente (el Espanyol llegó a ser quinto en la primera vuelta) en una situación cercana al pánico, ubicado ahora el conjunto catalán en la lucha por evitar el descenso a falta de cuatro jornadas por disputarse.
Encontrar un solo argumento futbolístico sobre lo que está sucediendo parece una misión imposible. La confianza del club en Manolo González ha dejado de ser ciega, pero no muestra grietas de desconfianza con el mismo entrenador que hace nada les hizo soñar en Europa. Manolo cerró el 2025 con 33 puntos. Un año para enmarcar que se contrapone con el actual, siendo el peor equipo de la Liga en los primeros cinco meses.
Los seis puntos sumados en lo que va de año han permitido subsistir al conjunto blanquiazul, viviendo de la renta lograda en el primer tramo de la temporada. De hecho, esta crisis deportiva no pilla desprevenida a la nueva propiedad perica, que ya ha visto descender al Burnley inglés de la Premier –también propiedad del grupo inversor que lidera Alan Pace–, en un caso con tintes similares y que da pistas sobre su comportamiento ante situaciones de crisis.
Con el Burnley ya descendido, Alan Pace vivió in situ la última derrota del Espanyol en Cornellà
La figura de Manolo no corre peligro si tenemos en cuenta que la de Scott Parker, que solo sumó un triunfo en 15 partidos de la Premier en el 2026, fue mantenida hasta que el descenso fue matemático. Pace y toda la afición esperan lógicamente un desenlace distinto. Aunque la respuesta del equipo en el campo, con solo un gol en el mes de abril, no ofrece muchos motivos para recobrar la esperanza.
Con Manolo ejerciendo de portavoz del club en cada rueda de prensa (la última declaración pública institucional llegó el 15 de marzo por parte de Xavi Andreu, director de relaciones institucionales, para expresar su indignación por los arbitrajes del Espanyol), el mensaje del técnico no cala de igual manera pero convence a Pace.
Desde su llegada al Espanyol, el dueño estadounidense es un hombre de pocas palabras. Entre la decepción y los murmullos, optó el pasado domingo por una discreta aparición en Cornellà-El Prat para animar al equipo antes del partido frente el conjunto madridista.
El mandatario bajó al vestuario para hablar con la plantilla en el momento crucial de la temporada. El apoyo no fue suficiente para acabar con la crisis de resultados, en una derrota que presenció desde el palco de invitados Monchi. Su presencia en el RCDE Stadium llamó la atención a los aficionados y disparó los rumores. Aún más con las dudas en la dirección deportiva de Fran Garagarza (quien se recupera del infarto sufrido el pasado mes de noviembre) y el escaso rendimiento ofensivo en ataque.
Roberto, con dos goles desde enero, Kike García, que no ha marcado en los últimos siete partidos, Dolan, con un tanto en 34 encuentros, Cyril Ngonge, sin ver portería desde que llegó en el mercado de invierno, y Javi Puado, que se recupera de una lesión de ligamento cruzado, no han cumplido con las expectativas. Quedan cuatro jornadas para corregirse. Los delanteros y todo el Espanyol.
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