En medio del bullicio electoral, marcado por la rotunda entrevista concedida por Xavi Hernández a La Vanguardia , el Barça visita un estadio, Saint James’ Park, que no anda falto de decibelios precisamente. Lo conoce el conjunto blaugrana, que venció aquí en septiembre en el estreno de la Champions actual por 1-2. El equipo de Flick se reencuentra con uno de los ambientes más ruidosos de Inglaterra y por ende de Europa con la voluntad de votar a favor de superar los octavos de final. Cuenta con el paraguas de la vuelta en el Spotify Camp Nou del miércoles 18 pero bien hará en no mojarse demasiado. Tiene reciente el desastre del Metropolitano en la Copa, una lección que debe haber aprendido para no obligarse a una operación remontada.
El equipo de Flick busca un buen resultado en un encuentro marcado por la contienda electoral
En medio del bullicio electoral, marcado por la rotunda entrevista concedida por Xavi Hernández a La Vanguardia , el Barça visita un estadio, Saint James’ Park, que no anda falto de decibelios precisamente. Lo conoce el conjunto blaugrana, que venció aquí en septiembre en el estreno de la Champions actual por 1-2. El equipo de Flick se reencuentra con uno de los ambientes más ruidosos de Inglaterra y por ende de Europa con la voluntad de votar a favor de superar los octavos de final. Cuenta con el paraguas de la vuelta en el Spotify Camp Nou del miércoles 18 pero bien hará en no mojarse demasiado. Tiene reciente el desastre del Metropolitano en la Copa, una lección que debe haber aprendido para no obligarse a una operación remontada.
Mientras Joan Laporta y Víctor Font cuerpeaban en el debate del Grupo Godó, Flick y sus muchachos disfrutaban de un entorno idílico en un hotel de cuento de hadas ubicado a unos 30 kilómetros de Newcastle. Buscaba el técnico descanso y un remanso de paz dentro de un club que jamás da tregua, aunque dijera que solo lo hizo para facilitar “la recuperación de los jugadores”. No quiere el alemán distracciones. Pero inevitablemente el tsunami electoral barcelonista marcó la previa del encuentro, en especial las declaraciones de Xavi a este diario.
No quería hablar Flick sobre ello pero habló. El alemán trató de surfear el asunto con diplomacia pero también dio su opinión con claridad. Admitió que su canal de comunicación con el extécnico del club es fluido pero le afeó que aireara estos diálogos. “Somos colegas, tengo muy buena relación con él, también hablé con él como seleccionador de Alemania, le he hecho varias visitas en Barcelona, fueron visitas agradables. Pero creo que no se ha de hacer ruido de estas cosas, son conversaciones privadas y no diré nada más al respecto, es como cuando hablo con mi mujer. Sé la verdad pero me la quedo para mí, no la diré aquí”, trató de rematar Flick, que no entró a juzgar si el momento escogido por Xavi para hablar había sido correcto o incorrecto.
Flick pide a sus futbolistas y al barcelonismo que este martes pongan su foco en el terreno de juego
Sí se extendió más cuando fue abordado sobre la figura de Deco. El candidato Laporta insiste en que si gana Font se irá Deco y eso haría que Flick se marchara. A este respecto el entrenador no fue concluyente pero volvió a loar al director deportivo y su equipo de trabajo, incluido el excuñado de Laporta, Alejandro Echevarría. “Primero de todo hemos de esperar al resultado electoral, pero cuando llegué el primer día ya tenía una sensación buena con Deco y con Bojan. Hacemos un buen trabajo juntos, esa sensación ha seguido después. Estamos en la misma línea. Cuando queremos algo Alejandro nos lo consigue. Cuando me vaya espero que el próximo entrenador diga ‘qué gran trabajo hizo Hansi Flick’”, señaló el alemán, que recordó que el Barça tiene muchos objetivos en juego. “Esta semana es una de las más importantes de la temporada y nos hemos de centrar en lo que pasa sobre el césped. No quiero hablar más de este tema. Lo hago por el presidente y por todo”.
Porque el Newcastle no es el Atlético y su temporada es irregular como atestigua su duodécima posición en la Premier, pero en Europa está dando la talla. Sólo ha perdido dos partidos (ante el Barça y el Marsella) y es el conjunto más goleador del torneo junto al París Saint Germain.
Un rival que no va sobrado de recursos pero que, casado con el espíritu clásico del fútbol inglés, obliga a lidiar con un partido de alto voltaje, pierna fuerte y entrega máxima. “Hemos de marcar territorio y tratar de avanzarnos para aprovechar la energía del ambiente, podemos hacer daño al Barça, estamos listos”, afirmó el técnico del Newcastle, Eddie Howe.
El Newcastle es el máximo goleador de la Champions junto al PSG
Un desafío sobre todo físico para un Barça que enlaza esfuerzo tras esfuerzo y que no ha podido rotar de manera masiva por las lesiones. Flick ha intentado proteger a su plantilla y se espera que entren en el once las tres piezas capitales que fueron suplentes en Bilbao como son Pedri, Fermín y Raphinha. Bernal, fundamental como ancla desde que se lesionó De Jong, está ya al máximo tras notar molestias estomacales en San Mamés. Atrás siempre podría aparecer Araújo por su envergadura pero es más factible que Flick repita la zaga que puso en liza en La Catedral. Delante solo está viendo puerta Lamine Yamal, que no jugó en septiembre en Newcastle por pubalgia, a la espera de que Ferran o Lewandowski terminen con la crisis del nueve. Rodará el balón y durante noventa minutos el club más entretenido, el que no necesita rivales para excitarse, mirará al césped.
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