Ray-Ban es una de las marcas de gafas más conocidas a nivel mundial. Creada en 1936 por la compañía estadounidense Bausch & Lomb, sus orígenes datan de una petición militar de 1929. John A. Macready, coronel de las Fuerzas Aéreas, colaboró en la creación de un producto necesario para sus subordinados: gafas de sol que redujeran el deslumbramiento de los pilotos de combate. Fue así como nacieron las Aviator, que desde 1999 forman parte del conglomerado italiano Luxottica, con otra larga historia en el mundo ocular.
Italia sigue atentamente la saga de la familia Del Vecchio, propiedad de uno de sus conglomerados más importantes
Ray-Ban es una de las marcas de gafas más conocidas a nivel mundial. Creada en 1936 por la compañía estadounidense Bausch & Lomb, sus orígenes datan de una petición militar de 1929. John A. Macready, coronel de las Fuerzas Aéreas, colaboró en la creación de un producto necesario para sus subordinados: gafas de sol que redujeran el deslumbramiento de los pilotos de combate. Fue así como nacieron las Aviator, que desde 1999 forman parte del conglomerado italiano Luxottica, con otra larga historia en el mundo ocular.
Ahora, sin embargo, el país transalpino está pendiente de una trama que involucra a la familia de su fundador, Leonardo Del Vecchio. El magnate falleció en 2022 a los 87 años, dejando tras de sí una fortuna empresarial valorada en unos 55.000 millones de euros. Esta se encuentra bajo el paraguas de Delfin, sociedad que concentra el grueso de sus inversiones, y que quedó repartida en ocho participaciones idénticas: una para su viuda, Nicoletta Zampillo; otra para Rocco Basilico, hijo de Zampillo de una relación; y las seis restantes para sus seis hijos.

Esta decisión salomónica se ha convertido en una de las historias más mediáticas del año en Italia, inspirando comparaciones con la serie Succession. Y es que Delfin es la máxima accionista EssilorLuxottica, el actual conglomerado propietario de Ray-Ban y Oakley, que además mantiene cruciales inversiones en compañías estratégicas de la economía transalpina. Generali, UniCredit y Monte dei Paschi di Siena son solo algunos de los ejemplos a destacar. El problema surge de los despachos, ya que las diferencias entre los ocho accionistas han complicado algunas decisiones económicas y empresariales.
A pesar de generar unos 1.500 millones de euros de beneficio anual, Delfin solo distribuye el 10% obligatorio entre los herederos. El gran enfrentamiento lo protagonizan Leonardo Maria Del Vecchio (31), actual presidente de Ray-Ban; y su hermanastro Rocco. El hijo del fundador con Nicoletta Zampillo lleva meses intentando escalar puestos en la pirámide de Delfin. Su objetivo era adquirir las participaciones de dos de sus hermanos, Luca y Paola, para pasar del 12,5 al 37,5% de patrimonio heredado.

Fundida en el entramado del país
Sin embargo, la operación ha sido tan trabada que incluso el consejo de Delfin llegó a bloquearla. Además de su elevado valor, 10.000 millones de euros, el dirigente se topó con reticencias familiares y de los bancos, que listaban grandes exigencias para financiar la compra. Por otro lado, Rocco Basilico es uno de sus principales opositores. Figura clave en la alianza entre Ray-Ban y Meta para crear sus gafas inteligentes, Leonardo Maria impugnó su derecho a mantener su participación en Delfin, con litigios tanto en Italia como en Luxemburgo.
Parte de la atención que genera este caso en Italia se debe a su influencia en el tejido empresarial. Varias empresas siguen en manos de sagas familiares que deberán afrontar relevos generacionales similares, temiendo que se repita este caso o el de los Agnelli. Comparativamente, la prensa local cita el reparto de Fininvest, propiedad de Silvio Berlusconi, como una de las mejores soluciones. Antes de morir en 2023, el expresidente se encargó de que la empresa fuera controlada conjuntamente por sus dos hijos, Marina y Pier Silvio.
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