El exlíder de Podemos, Pablo Iglesias, sorprendió durante su reciente estancia en Cuba al explicar en el podcast Es la idea del periodista cubano Randy Alonso, qué hizo con la famosa coleta que lució durante su etapa como político.
El exlíder de Podemos cuenta en Cuba por qué se cortó la melena y admite que su etapa en el Gobierno fue “muy aburrida”
El exlíder de Podemos, Pablo Iglesias, sorprendió durante su reciente estancia en Cuba al explicar en el podcast Es la idea del periodista cubano Randy Alonso, qué hizo con la famosa coleta que lució durante su etapa como político.
El veterano comunicador cubano no se anduvo con rodeos y preguntó directamente a Iglesias: “El moñito, ¿Qué le pasó? ¿Te mandaron a cortarlo o cómo fue?”. A lo que respondió su invitado: “Al contrario, no me dejaban cortarme la coleta o el moño, que para mí ya tenía como mucha carga negativa. Me veía por la mañana en el espejo y había demasiada maldad acumulada en ese pelo”.
Fue tras abandonar sus responsabilidades políticas cuando decidió cambiar de imagen. “Dimití de todos mis cargos y, al día siguiente, fui al barbero y le dije: ‘Córtame la coleta’”, relató.
Sin embargo, no la dejó allí. Iglesias se la llevó a casa, donde aún la conserva, no solo como recuerdo de su etapa política. “Mi sueño es vendérsela a un millonario de estos que tienen en su despacho cosas como una piedra del muro de Berlín. ‘Págame bien cara la coleta que yo te la vendo’, que con esa plata yo puedo hacer política”, explicó, “medio en broma, medio en serio”.
Dimití de todos mis cargos y, al día siguiente, fui al barbero y le dije: ‘Córtame la coleta’
En la entrevista, Iglesias también defendió su actual etapa fuera de la política institucional, asegurando que ahora es más feliz dedicado a la comunicación, y reiteró sus críticas a la distancia entre el discurso y las decisiones reales del Gobierno.
Sobre su paso por el Gobierno, Iglesias aseguró que se alegra de la experiencia, aunque no la disfrutó: “Un ministro, un vicepresidente tiene que hacer un montón de cosas enormemente aburridas”.

Como ejemplo, citó actos institucionales: “Acompañar a un miembro de la familia real sin poder decir nada, sin poder hacer ninguna declaración, simplemente echar la mañana o la tarde acompañando a alguien para darle realidad simbólica al refrendo gubernamental de la agenda de la casa real, que en muchos casos puede ser una agenda infame”.
También criticó la carga protocolaria: “Te tienes que vestir de determinada manera, hacerte fotos con todo el mundo, esperar horas sin parar de sonreír. Entiendo que es importante, pero lo pasaba mal”.
Yo siempre he vestido muy mal”, añadió. “Sufría mucho porque me decían: ‘No puedes ir vestido así’
“Yo siempre he vestido muy mal”, añadió. “Sufría mucho porque me decían: ‘No puedes ir vestido así’. Intentaba adaptarme, pero nunca estaba cómodo”.
Además, Iglesias defendió su etapa actual fuera de la política institucional, asegurando que ahora es más feliz dedicado a la comunicación y reiteró sus críticas a la distancia entre el discurso y las decisiones reales del Gobierno.
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