A pocos días de que empiece la histórica clásica ciclista París-Roubaix o l’Enfer du Nord, la Amaury Sport Organisation (ASO), organizadora de la carrera, afrontó un contratiempo preocupante. Este jueves denunció el robo deliberado de adoquines en los sectores más emblemáticos y que puso en alerta a organizadores y equipos.
Los saqueos, como recuerdo, se han producido especialmente en la Trouée d’Arenberg y el Carrefour de l’Arbre
A pocos días de que empiece la histórica clásica ciclista París-Roubaix o l’Enfer du Nord, la Amaury Sport Organisation (ASO), organizadora de la carrera, afrontó un contratiempo preocupante. Este jueves denunció el robo deliberado de adoquines en los sectores más emblemáticos y que puso en alerta a organizadores y equipos.
Grupos armados con picos y azadas han ido extrayendo los carismáticos pavés para llevárselos a casa “como recuerdo”, según informó la ASO. Esta práctica vandálica deja enormes y profundos socavones en medio del recorrido, transformando la ya exigente carrera de 258,3 km, entre Compiègne y el velódromo André Petrieux de Roubaix, en una auténtica trampa para ciclistas y personal motorizado.
El director de la París-Roubaix, Thierry Gouvenou, no ocultó su indignación ante estos “actos vandálicos”, calificando la situación de “peligro de muerte”, ante la prensa gala. Gouvenou advirtió de la gravedad de estos baches, subrayando que los ciclistas atraviesan estos tramos de pavé a más de 50 km/h. “Un impacto a esta velocidad podría acarrear lesiones gravísimas o, incluso, poner en peligro la carrera deportiva de un corredor”, señaló el máximo responsable de la clásica.
“Tengo la sensación de que cada año va a peor y peor”, así describió el ciclista belga del Red Bull – Bora, Arne Marit, tras pinchar, en los entrenamientos previos, cuando pasaba a toda velocidad por encima de uno de estos peligrosos socavones dejados por los ladrones. Marit, en declaraciones a Afp, hizo hincapié en la “nula visibilidad” que tendrán los corredores este domingo durante la competición y advierte de la peligrosidad del pavimento tras estos actos vandálicos, ya que “en carrera rodamos en grupo y entonces no ves absolutamente nada”.
Según las autoridades locales, los saqueos se han producido en varias noches de esta semana y se han concentrado sobre todo en los sectores calificados con cinco estrellas, especialmente en la Trouée d’Arenberg, a unos 50 kilómetros de meta, y el Carrefour de l’Arbre, a unos 15. Los 30 tramos adoquinados suman un total de 54,8 km. El pavé es un patrimonio inmaterial y cultural de notable relevancia en el norte de Francia. Por el momento, no ha trascendido si hubiera detenidos.
Según relata De Telegraaf, estos saqueadores actúan de noche “con picos y azadas, llegan a menudo, literalmente, como ladrones en la noche para robar su botín”.
Gouvenou señalaba con su dedo, ante las cámaras, un gran agujero justo en el centro del tramo adoquinado en Arenberg. “Ladrones”, dijo negando con la cabeza. Explicó que no se trata de un fenómeno aislado, sino que es una tendencia que se ha agravado “tenemos que lidiar cada vez más con esto. Hay mucho trabajo extra. La gente desentierra los adoquines y se los lleva como recuerdo. Simplemente no se dan cuenta de que con ello causan enormes y profundos agujeros en el camino. Es incomprensible que no piensen en las consecuencias que esto puede tener para la carrera. Eso causará caídas con total seguridad y puede ser un peligro de muerte”, añadió que la situación vandálica se “ha sobrepasado todos los límites” en esta edición.
Para mitigar esta situación, la organización tiene, por precaución, un amplio suministro de pavés de repuesto para rellenar los agujeros. “Repetimos nuestros controles regularmente en la fase previa. Antes del domingo lo volveremos a revisar todo”, detallava Gouvenou. Mientras que la asociación de voluntarios Les Amis de Paris-Roubaix —ayudan al mantenimiento— trabaja “sin descanso para rellenar los agujeros con arena y cemento de forma provisional”, con la previsión de reinstalar adoquines de repuesto.
Por otra parte, como medida de contención, la ASO ha establecido controles, con el apoyo de la Gendarmería, para revisar los sectores de pavé hasta la misma noche antes del inicio de la competición y evitar nuevos robos. “Por supuesto, todos esperamos con ansias una hermosa batalla entre Tadej Pogacar y Mathieu van der Poel, por ejemplo. Sería profundamente triste si una de estas figuras se cae porque alguien piensa que un adoquín de la París-Roubaix queda bonito en la repisa de su chimenea”, sentenció Gouvenou sin mencionar a la categoría femenina, en la que las miradas estarán puestas en la francesa Pauline Ferrand-Prévot, vigente campeona de l’Enfer du Nord.
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