Con el tramo decisivo de la temporada aún por delante, las señales que emite el Barça son cada día peores. Parece que se le haya acabado la gasolina, física y psíquica, antes de tiempo, aún en el ecuador del mes de marzo, porque ganas le sigue poniendo pero las derrotas siguen cayendo como auténticos mandobles de Tyson. En un guion ya habitual, con un nefasto porcentaje en el tiro exterior (4/21), los de Pascual encajaron ante el Hapoel su sexta derrota en las siete últimas jornadas de la Euroliga y siguen cayendo sin remedio en la clasificación.
Los israelitas firman la sexta derrota azulgrana en los siete últimos partidos de la Euroliga en un Palau sin público
Con el tramo decisivo de la temporada aún por delante, las señales que emite el Barça son cada día peores. Parece que se le haya acabado la gasolina, física y psíquica, antes de tiempo, aún en el ecuador del mes de marzo, porque ganas le sigue poniendo pero las derrotas siguen cayendo como auténticos mandobles de Tyson. En un guion ya habitual, con un nefasto porcentaje en el tiro exterior (4/21), los de Pascual encajaron ante el Hapoel su sexta derrota en las siete últimas jornadas de la Euroliga y siguen cayendo sin remedio en la clasificación.
Había nacido ya torcido de partida el duelo, con el Barça decretándolo a puerta cerrada al considerarlo los Mossos de alto riesgo –no cabe olvidar que el Valencia permitió entrar a sus abonados en su último partido ante un equipo israelí–. La noticia de última hora de que Shengelia, lesionado, no podría jugar, unida a la aún fresca herida del ko de Laprovittola, ya lo tiñó todo de un pesimismo extremo. Después llegó un efímero minuto de silencio por el expresidente Enric Reyna con las gradas vacías y Clyburn hablando con un rival. Y, para concluir, el grueso de la cuestión, lo que sucedió en el parquet. Sí, otra derrota.
El Barça le pone ganas pero se le nota cada día más falto de energía y su situación ya es preocupante
El Barça intentó salir conectado y plantar cara al millonario proyecto de Itoudis, eso es indiscutible. Un Clyburn muy incisivo, a veces le sigue faltando medir un tanto sus acciones, marcaba el ritmo. Pero de nuevo en la pintura, la defensa azulgrana era un desastre y Oturu sentaba cátedra, como tantos otros pívots ante este Barça, con Vesely dimitido en defensa, Hernangómez muy protestón y Fall haciendo lo que buenamente puede, que últimamente no es mucho. A pesar de todo, un buen esprint final de cuarto, con Punter inventando un poco, permitió a los locales sumar su primera buena ventaja (26-19).
Pero no tardó todo en irse al traste ante un Hapoel que estrenó el segundo cuarto con un 0-10 que selló Randolph, evidenciando todas las carencias de su rival. Suerte tuvo Pascual, en su habitual estampa reciente, desesperado, de que Brizuela saltó a tiempo al parquet para soportar un tanto a su equipo. Pero la primera mitad se cerró con otra pésima acción defensiva que permitió a Oturu sumar su punto número 16 camino de vestuarios (40-46).
El Hapoel hurgó en la herida en la segunda mitad, estirando hasta el 54-64, pero el Barça intentaba agarrarse al partido como podía y Kevin Punter mantenía viva la llama de la esperanza. A pesar de ir a remolque querían creer los azulgrana y no perdían de vista a los de Tel Aviv. En pleno esprint por remontar, dos acciones acabaron de condenarle a la lona en los últimos minutos. La primera, con 61-66, una jugada de seis puntos, entre tiros libres y un triple, de Blakeney, en pleno enfado de Pascual, técnica incluida. La segunda, con 65-73, un dos más uno de Clyburn transformado en falta en ataque por el trío arbitral tras un challenge de Itoudis. Ya en reserva, fueron dos golpes ante los que fue imposible levantarse para un Barça perdido y desangelado.
Barça: Satoransky (11), Punter (17), Clyburn (15), Norris (10), Vesely (5); Marcos (3), Cale (5), Brizuela (5), Willy Hernangómez (4), Fall (0), Keita (0) y Parra (0).
Hapoel Tel Aviv: Micic (6), Bryant (21), Malcolm (3), Wainright (0), Oturu (22); Jones (4), Blakeney (8), Edwards (5), Randolph (4) y Odiase (7).
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