“Con la afición así es muy difícil que no ganemos en el Camp Nou”. Raphinha aún tenía la emoción en el rostro cuando decía estas palabras. Acababa de meterle dos goles al Newcastle y el Barça había vencido por 7-2. Los futbolistas de Hansi Flick fueron a celebrarlo con la grada de animación. Era la victoria número trece en trece partidos en el Spotify Camp Nou. Ante el Rayo el domingo llegó la decimocuarta en otros tantos encuentros. Un fortín inexpugnable ya sea en la Liga (diez de diez), en la Champions (tres de tres) o en la Copa (uno de uno).
El equipo barcelonista ha convertido el regreso a su hogar en una catarata de catorce triunfos
“Con la afición así es muy difícil que no ganemos en el Camp Nou”. Raphinha aún tenía la emoción en el rostro cuando decía estas palabras. Acababa de meterle dos goles al Newcastle y el Barça había vencido por 7-2. Los futbolistas de Hansi Flick fueron a celebrarlo con la grada de animación. Era la victoria número trece en trece partidos en el Spotify Camp Nou. Ante el Rayo el domingo llegó la decimocuarta en otros tantos encuentros. Un fortín inexpugnable ya sea en la Liga (diez de diez), en la Champions (tres de tres) o en la Copa (uno de uno).
Ya lo dijo Lamine Yamal, antes del regreso del equipo al recinto blaugrana, el 22 de noviembre contra el Athletic. “Montjuïc ha sido solo el principio pero la historia se escribirá en el Camp Nou”. De momento, se está haciendo con muy buena letra. Con 47 goles a favor (3,35 de media) y solo nueve en contra (0,64).
“En el vestuario se ha notado la proximidad del público, eso es un plus”, dice el delegado Carles Naval
El genio de Rocafonda ya ha metido ocho en el estadio, aunque quien ha celebrado más tantos allí es uno de los ídolos de la afición, Raphinha, con un total de once. Para Flick la vuelta al Camp Nou fue “cumplir un sueño como entrenador”. Allí sus futbolistas solo han tenido alegrías y hasta casi remontan el 4-0 en contra de la ida de semifinales de la Copa del Rey frente al Atlético.
“Hay un efecto directo y una correlación entre haber vuelto al Camp Nou y conseguir todo victorias”, afirma Gerard López
En Montjuïc los futbolistas no se encontraban a disgusto y bordaron el fútbol la pasada temporada pero el Camp Nou es el hogar y se nota. Nueve de ellos nunca habían jugado antes en el estadio blaugrana, como Fermín, Cubarsí, Olmo o Casadó. “En el Olímpic no fue mal pero el Camp Nou es otra cosa para los jugadores. El público está más cerca que en Montjuïc y el futbolista nota más el apoyo. En especial cuando el juego se espesa o no se encuentran soluciones ese aliento se agradece más y hace que los jugadores den un plus porque sienten ese calor, en especial los que no habían jugado nunca aquí”, explica a La Vanguardia un gran conocedor del vestuario como es el delegado Carles Naval.
“Hay un efecto directo y una correlación entre haber vuelto al Camp Nou y conseguir todo victorias –señala el exblaugrana y seleccionador catalán, Gerard López–. Estás en tu casa, con tu césped, con tu vestuario, con la sensación de que la gente aprieta más que en Montjuïc, y con la certeza de que hay muchos más socios, aunque siga habiendo turistas. He tenido la suerte de estar el día del Villarreal y en los dos últimos partidos de Champions y el ambiente del campo es otro, en Montjuïc no había tanto ambiente, no había tanta comunión porque la grada estaba más lejos”.
“Ha habido una estimulación extra”, razona el Lobo Carrasco
Y eso que once de esos catorce partidos los han jugado con el recinto al 40% de su capacidad (45.000 espectadores) y los otros tres con el aforo ampliado hasta el 60% (62.000).
El regreso, el día de las elecciones contra el Sevilla, de la grada de animación ha dotado de un punto extra de calor al Camp Nou, con cánticos que le han dado más alma futbolística. Hay que tener en cuenta que el campo del Barça solo está esbozando lo que puede llegar a ser cuando esté completo y se llene en los grandes partidos con 105.000 personas. Una capacidad que se debería alcanzar en el transcurso de la próxima temporada, cuando esté terminada y obtenga todos los permisos la tercera gradería. “Se doblará el efecto que consigue producir el público, el ruido que se puede llegar a crear será tremendo”, aventura Naval.
Mientras, el Barça sabe que ya está en su campo. “Ha habido una estimulación e ilusión por volver a casa”, concluye el exblaugrana Francisco José Carrasco. Para el Lobo esto se mezcla con el potencial deportivo. “El poderío ofensivo, con la recuperación de Pedri y Raphinha y el porterazo que fichó Deco con Joan Garcia, son clave”. Si el Barça accede a las semifinales de la Champions restarán seis partidos en casa. El reto sería hacer un 20 de 20.
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