SaludDurante el invierno, las horas de luz disminuyen y los días soleados se alternan con jornadas lluviosas o de cielo gris. Cubiertos por abrigos y bufandas, alejados de la playa o las actividades al aire libre, es fácil olvidar la importancia de llevar protección solar. Sin embargo, la radiación solar está presente los 356 días del año. Por ello, es imprescindible adquirir el hábito de usar crema solar tanto en verano como en invierno para proteger la piel y reducir el riesgo de enfermedades cutáneas.
Especialistas del Hospital Clínic Barcelona advierten que la exposición solar es el principal factor de riesgo del cáncer de piel
Durante el invierno, las horas de luz disminuyen y los días soleados se alternan con jornadas lluviosas o de cielo gris. Cubiertos por abrigos y bufandas, alejados de la playa o las actividades al aire libre, es fácil olvidar la importancia de llevar protección solar. Sin embargo, la radiación solar está presente los 356 días del año. Por ello, es imprescindible adquirir el hábito de usar crema solar tanto en verano como en invierno para proteger la piel y reducir el riesgo de enfermedades cutáneas.
“Aprender a elegir el protector solar adecuado, aplicar la cantidad necesaria y reaplicarla con la frecuencia recomendada es fundamental para mantener una piel sana y protegida”, explica la doctora Laura Serra, dermatóloga del Hospital Clínic Barcelona. La exposición solar es el principal factor de riesgo para el cáncer de piel y una de las causas más comunes del envejecimiento prematuro, por lo que incluir el protector solar en la rutina de cuidado diaria es esencial para tener una piel sana.
Es muy importante ponerse la cantidad de crema de protección solar recomendada
En cuanto a la elección del protector, la doctora Serra aconseja utilizar un factor de protección solar (FPS) 50, ya que “ofrece una alta capacidad de protección”. Además, señala que “es válido para todas las pieles”. El FPS indica la capacidad protectora de una crema ante los efectos adversos de la radiación ultravioleta sobre la piel. El índice FPS, es decir, el número que aparece en el envase de la crema señala cuántas veces más tiempo puede permanecer la piel al sol sin quemarse en comparación con el tiempo que resistiría sin protección. Por ejemplo, un FPS 50 ofrece una protección 50 veces mayor que la exposición al sol sin crema.
La doctora Serra recomienda utilizar cremas que no sean transparentes, ya que permiten comprobar con mayor facilidad si se han aplicado correctamente, tanto en la cantidad adecuada como de forma uniforme. Para la protección de la cara, sugiere utilizar cremas de texturas fluidas que se adapten al tipo de piel de la persona –ya sea seca, grasa o mixta– y que sean de fácil absorción. El producto se tendría que aplicar aproximadamente veinte minutos antes de la exposición y replicarse cada dos horas, si la persona está en el exterior.
“Es muy importante ponerse la cantidad recomendada”, insiste la doctora Serra. Para calcularlo se puede utilizar la “regla de los dos dedos”, que consiste en poner dos franjas de producto sobre el dedo índice y del dedo medio, cubriendo la longitud de ambos. Esta cantidad permite cubrir correctamente tanto el rostro como el cuello.
En invierno, es importante no olvidar zonas como los párpados, las orejas, el cuello, la nuca y el dorso de las manos. En verano, también conviene aplicar protector solar en los pies –si se usa calzado abierto–, las piernas y los brazos. “La radiación solar afecta a la piel, aunque no estemos en la playa, también en actividades diarias como andar por la calle o sentarse en una terraza”, recuerda la doctora Serra.
Especialistas del Hospital Clínic Barcelona alertan sobre tres falsos mitos relacionados con la protección solar. El primero es creer que estar a la sombra o llevar sombrero es suficiente para protegerse del sol, cuando en realidad el agua y muchas superficies reflejan la radiación solar y pueden afectar a la piel incluso estando en zonas sombreadas. El segundo es no aplicar protector o elegir un FPS más bajo para broncearse: con protección, la piel también se broncea, pero de forma más segura. Por último, advierten contra el uso excesivo de crema para prolongar la exposición al sol, ya que el protector no es una “carta blanca” para tomar el sol sin límites y el exceso de radiación ultravioleta sigue siendo el principal factor de riesgo del cáncer de piel.
