El 19 de julio de 2024, Tiger Woods (Cypress, 1975) hacía par en Craigend, el soberbio hoyo 18 de Royal Troon, y fallaba el corte en el British Open. Desde entonces no ha vuelto a competir en un torneo profesional. De hecho, ha pasado hasta tres veces por el quirófano en este periodo, en dos ocasiones por problemas de espalda y una tercera tras romperse el tendón de Aquiles izquierdo. Con una mentalidad competitiva como pocos (ha estado trabajando a destajo en el último año para volver a competir y jugar el Masters de Augusta, su torneo favorito, que comienza la próxima semana), estaba empezando a ser un objetivo realista. Pero no sucederá.
El californiano da un paso al lado de la competición y la vida pública para someterse a un tratamiento contra sus adicciones tras su último accidente
El 19 de julio de 2024, Tiger Woods (Cypress, 1975) hacía par en Craigend, el soberbio hoyo 18 de Royal Troon, y fallaba el corte en el British Open. Desde entonces no ha vuelto a competir en un torneo profesional. De hecho, ha pasado hasta tres veces por el quirófano en este periodo, en dos ocasiones por problemas de espalda y una tercera tras romperse el tendón de Aquiles izquierdo. Con una mentalidad competitiva como pocos (ha estado trabajando a destajo en el último año para volver a competir y jugar el Masters de Augusta, su torneo favorito, que comienza la próxima semana), estaba empezando a ser un objetivo realista. Pero no sucederá.
El golfista californiano informaba en las últimas horas que ha decidido dar un paso al lado en su vida profesional y pública para tratarse de sus adicciones a raíz de su último accidente de coche, ocurrido el pasado viernes, tras el que acabó en el calabozo sospechoso de consumo de sustancias –DUI, en las siglas estadounidenses–. “Soy consciente de la gravedad de la situación en la que estoy. Me aparto por un tiempo para recibir tratamiento y centrarme en mi salud. Es necesario para priorizar mi bienestar y trabajar hacia una recuperación duradera”, escribía Woods en X. “Estoy comprometido a tomarme el tiempo necesario para regresar en mejores condiciones, más fuerte y con mayor claridad, tanto en lo personal como en lo profesional”, concluía su escrito, pidiendo respeto a su privacidad y la de su familia.
Woods se ha declarado “no culpable” de los cargos tras su accidente y está citado ante el juez el 23 de abril
Aunque su presencia en el torneo seguía en el aire, se esperaba a Tiger en Augusta para inaugurar un campo municipal en el que ha estado implicado en su remodelación y, por supuesto, en la Cena de Campeones del día 7 de abril en el Augusta National (ANGC). “Aunque Tiger no nos acompañará en persona la próxima semana, sentiremos su presencia”, aseguraba Fred Riley, mandamás del ANGC tras conocer la noticia.
Aún más rápido reaccionaba el PGA Tour, que tardaba nueve minutos desde el comunicado de Woods en emitir el suyo, ensalzando la figura del golfista pero, a su vez, aclarando que “Tiger es una persona y nuestra atención está puesta en su salud y bienestar. Sigue teniendo nuestro apoyo más absoluto”, rezaba el escrito. Cabe resaltar que la relación entre el circuito norteamericano, el más poderoso del mundo del golf, y Tiger Woods se ha ido estrechando en los últimos años, a raíz del estallido de la guerra con el LIV, hasta el punto de que el californiano está al mando del Comité de Competiciones Futuras de reciente creación, que busca optimizar el modelo de competición para los aficionados.
En lo que respecta a su accidente, ocurrido en el Condado de Martin, cerca de su casa en Jupiter (Florida), este martes salían a la luz nuevos detalles a raíz de la publicación de las declaraciones juradas de los implicados. Woods habría declarado que estaba mirando el móvil y cambiando de emisora de radio en su vehículo en el momento del accidente, lo que provocó que no se fijara en que la furgoneta que tenía delante había empezado a frenar.

El jefe de policía del Condado escribió en el atestado que Tiger estaba “sudando mucho” en el momento del arresto y que sus movimientos eran “letárgicos y lentos” mientras era interrogado. Otro oficial del sheriff, donde ocurrió el accidente, encontró dos pastillas del analgésico hidrocodona, el mismo medicamento que se encontró en su organismo cuando fue arrestado en 2017, al quedarse dormido al volante. De hecho, Woods ha contratado al mismo abogado que entonces, Douglas Duncan, para que le lleve el caso. El golfista se ha declarado “no culpable” de los cargos y está citado ante el juez el próximo 23 de abril.
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