Aunque este fin de semana el rey del Carnaval dirigirá el desenfreno propio de estas fiestas, la semana ha empezado coronando a otro rey en un escenario que enloqueció con su actuación casi antisistema. O, mejor dicho, contra el sistema impuesto por Trump y el MAGA. Bad Bunny desplegó todo su universo latino y triunfó como nadie: récord de audiencia con más de 135 millones de personas siguiendo en directo el espectáculo de la media parte del evento deportivo más americano de todos, la final de la Super Bowl. La organización, a pesar de las presiones, apostó por un artista latino que interpretó un repertorio exclusivamente en español. Benito Antonio Martínez Ocasio llegó y besó el santo.
Del triunfo de Bad Bunny al desliz de Rosalía con el tabaco
Aunque este fin de semana el rey del Carnaval dirigirá el desenfreno propio de estas fiestas, la semana ha empezado coronando a otro rey en un escenario que enloqueció con su actuación casi antisistema. O, mejor dicho, contra el sistema impuesto por Trump y el MAGA. Bad Bunny desplegó todo su universo latino y triunfó como nadie: récord de audiencia con más de 135 millones de personas siguiendo en directo el espectáculo de la media parte del evento deportivo más americano de todos, la final de la Super Bowl. La organización, a pesar de las presiones, apostó por un artista latino que interpretó un repertorio exclusivamente en español. Benito Antonio Martínez Ocasio llegó y besó el santo.

El puertorriqueño no desaprovechó la ocasión y convirtió el escenario en una fiesta latina y un homenaje a la cultura hispana. Invitó a una Lady Gaga entregada a su ritmo y a un Ricky Martin cuya intervención se hizo corta. Si hacía unos días, el artista ya irritó a Trump con sus discursos al recoger sus Grammy (“No somos salvajes, no somos animales, no somos extraterrestres. Somos humanos y somos estadounidenses. Fuera ICE”, dijo), en esta ocasión, el presidente volvió a estallar contra el reguetonero. “Es absolutamente terrible”, exclamó. “Nadie entiende una palabra de lo que dice este tipo, y el baile es repugnante”. Incluso llegó a afirmar que el espectáculo fue una “afrenta a la grandeza de América”.
Una América que, por cierto, no se perdió detalle del show, como lo demostró Trump. En las gradas, siguieron el espectáculo celebs como Lewis Hamilton y Kim Kardashian, que aprovecharon el evento para confirmar ante todo el mundo que son la nueva pareja de moda. Bad Bunny, que como el rey Midas ya convierte en oro todo lo que toca como la camiseta de Zara que vistió, se despidió de sus nuevos súbditos con sus únicas palabras en inglés “God bless America”, que Dios bendiga América. Pues sí, falta le hace.

Y, mientras tanto… en el viejo continente la reina Rosalía volvía a demostrar su maestría con el estreno del videoclip del tema Sauvignon Blanc de su último disco Lux, ese en el que casi se convierte en una santa devota para abrazar la espiritualidad. La catalana, que aparece tirada en el desierto, se despoja de lo material, incluso hace estallar por los aires un Rolls Royce para demostrar que renuncia a los lujos y se entrega a la pureza.
A lo que no hay manera de que renuncia la de Sant Esteve Sesrovires es al tabaco. El mismo día que el mundo esperaba el lanzamiento de su nuevo trabajo, la asociación Nofumadores.org anunciaba que ha denunciado a la cantante por fumar en el transcurso de una entrevista en el podcast Special People Club, conducido por Soy una Pringada. La Motomami no pudo esperar a que acabara el programa y decidió encender un cigarrillo mientras invitaba a hacer unas caladas a la presentadora, que aceptó a pesar de que se declaró no fumadora. ¡Qué fumar ya no está de moda, Rosi! Y eso es precisamente lo que teme la entidad denunciante, que esta otra reina Midas vuelva a poner de moda un hábito tan perjudicial para la salud. Esperemos que, en esta ocasión, la catalana fracase con este inoportuno gesto de rebeldía.

Rosalía no ha sido la única que ha metido la pata esta semana. En El Hormiguero la periodista Sarah Santaolalla sufrió un ataque machista por parte de una tertuliana. La abogada y comunicadora Rosa Belmonte se refirió a ella con la frase: “¿Esa que es la mitad tonta y la mitad tetas?”. “El presentador me señaló, una señora me insultó y el resto de la mesa se rio ante esta violencia que se ejerció desde un plató”, se lamentó la eludida en redes. “Fui humillada nuevamente por mi aspecto físico”, insistió.
Pablo Motos se vio obligado a pedir disculpas. “A veces pasa que con la velocidad del directo a la vez que estás diciendo algo estás pensando que no deberías haberlo dicho, pero eso no quita que metimos la pata. Vamos a esforzarnos para que no vuelva a ocurrir”, se excusó. Pero lo cierto es que poco aprende la lección. Y a más polémicas me remito.

Quien sí parece que ha aprendido de sus errores es Iñaki Urdangarin. Así se desprende de su libro Todo lo vivido (Grijalbo) que por fin ya ha salido a la venta después de una intensa promoción con entrevistas en las que casi que ya lo ha explicado todo. Todo, menos “lo que me voy a seguir callando”, ha escrito. Sus memorias, no obstante, ahondan en aquel aspecto que tanto cuesta hablar en público: las relaciones sentimentales.
El ex duque de Palma señala qué le separó de una infanta Cristina que renunció a divorciarse de él cuando las cosas empezaban a ponerse feas por el caso Nóos. “El largo infierno que habíamos pasado había erosionado nuestra relación de pareja”, argumenta. Y a continuación habla como nunca de su actual mujer. “Apareció Ainhoa. Y su llegada supuso una energía nueva en mi vida”. Sobre todo, tras afirmar que desde la Casa Real “me mataron”. Todo muy trágico e intenso.

Aunque en el fondo así es la vida, la otra cara de la muerte. Una vida que se ha celebrado esta semana con un nacimiento en una familia de artistas, el del hijo de los actores Úrsula Corberó y Chino Darín. El orgullos abuelo, Ricardo Darín no pudo evitar avanzarse a la pareja y anunciar que el bebé es un niño y su nombre, Dante. »Soy muy afortunado. Fue una experiencia gloriosa, fuerte y transformadora», acabó diciendo un emocionado padre que tuvo que escaparse de un rodaje para poder dar la bienvenida a su bebé.

Y si unos llegan, David Bisbal tuvo que despedir esta semana a su padre, el boxeador José Bisbal, siete veces campeón de España en las categorías de peso gallo y peso pluma. El deportista, que desde hacía unos años padecía Alzheimer, falleció a los 84 años. “Papá, hoy te quedas a vivir dentro de mi corazón. Sabemos que allá arriba seguirás siendo un luchador, ganando todos los combates en el cielo”, se despidió de él el cantante almeriense que siempre se mostró muy unido a su padre. Y así seguirá siendo.
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