SaludDurante los meses de frío, es habitual confundir los resfriados con la alergia estacional. Los síntomas de ambos procesos –congestión, estornudos o goteo nasal– son muy similares y pueden llevar a confusión. Según explica el doctor Joan Barta, jefe del Servicio de Alergología del Hospital Clínic Barcelona, “muchos pacientes que creen sufrir cuadros de resfriado repetitivos pueden estar afectados por una alergia respiratoria que da lugar a síntomas muy parecidos a los que aparecen con un resfriado”.
La presencia de fiebre, el picor ocular y el dolor de garganta son algunos de los síntomas que permiten diferenciar estos cuadros
Durante los meses de frío, es habitual confundir los resfriados con la alergia estacional. Los síntomas de ambos procesos –congestión, estornudos o goteo nasal– son muy similares y pueden llevar a confusión. Según explica el doctor Joan Barta, jefe del Servicio de Alergología del Hospital Clínic Barcelona, “muchos pacientes que creen sufrir cuadros de resfriado repetitivos pueden estar afectados por una alergia respiratoria que da lugar a síntomas muy parecidos a los que aparecen con un resfriado”.
Para diferenciar un cuadro del otro, conviene entender qué es exactamente un resfriado y qué es una alergia. El resfriado común es una de las infecciones respiratorias más frecuentes, especialmente durante los meses de frío. Está causado por distintos tipos de virus que afectan a la nariz, la garganta y, a veces, a los bronquios. Se transmite fácilmente a través de las pequeñas gotas que se expulsan al toser, estornudar o mantener un contacto cercano con otras personas. Sus síntomas habituales, que suelen aparecer de manera progresiva, son estornudos, dolor de garganta, congestión nasal y, en ocasiones, tos leve. Por lo general, el constipado común remite en pocos días con reposo y una adecuada hidratación.
Por su parte, la alergia estacional o rinitis alérgica es una reacción del sistema inmunitario ante los alérgenos ambientales (como el polen, los ácaros del polvo o las partículas de pelo y piel de gatos y perros), sustancias habitualmente inofensivas que el organismo identifica como una amenaza. Al entrar en contacto con estos alérgenos, la persona alérgica puede experimentar picor y goteo nasal, estornudos repetidos y picor o hinchazón en los ojos. La exposición a estos elementos desencadena una respuesta inflamatoria.
Diferencias principales entre resfriado y alergia estacional
La diferencia fundamental entre el resfriado y la alergia estacional radica en su origen: el primero está provocado por un virus; la segunda, por la exposición a alérgenos ambientales. En cuanto a los síntomas, el doctor Barta recuerda que “no hay ningún síntoma único y exclusivo de una reacción alérgica”. Aun así, especialistas del Hospital Clínic Barcelona apuntan tres grandes diferencias que pueden ayudar a orientar el diagnóstico y distinguir ambos cuadros.
1. Fiebre. En un resfriado es relativamente frecuente presentar fiebre baja o moderada, sobre todo durante los primeros días, como parte de la respuesta del organismo frente al virus. En la alergia estacional, en cambio, la fiebre no aparece, ya que no existe una infección que active este mecanismo defensivo.
2. Tos y dolor de garganta. Las infecciones virales pueden irritar las vías respiratorias e inflamar la garganta, lo que provoca dolor e incomodidad al tragar. En la alergia estacional, la molestia en la garganta suele ser mucho más leve y se debe, en la mayoría de los casos, a la irritación causada por el goteo nasal. Las personas con alergia casi nunca presentan dolor de garganta intenso ni tos persistente.
3. Picor e hinchazón en los ojos. En la rinitis alérgica es habitual que aparezca picor, enrojecimiento e hinchazón en los ojos, e incluso sombras oscuras bajo los ojos debido a la congestión. En los resfriados, por el contrario, estos síntomas son poco frecuentes.
Más allá de las diferencias orientativas, especialistas del Hospital Clínic Barcelona subrayan la importancia de acudir a un profesional sanitario cuando los síntomas se prolongan más de dos semanas, se repiten anualmente o se intensifican en determinadas épocas del año. Un diagnóstico correcto es esencial para establecer el tratamiento más adecuado y mejorar la calidad de vida del paciente.
