…solo podría maravillarse ante la evolución que, 140 años después, representa el nuevo Mercedes Clase S. Leer …solo podría maravillarse ante la evolución que, 140 años después, representa el nuevo Mercedes Clase S. Leer
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En 1886, Karl Benz presentó el primer automóvil del mundo. Eran apenas tres ruedas y un motor, como un triciclo gigante. Si hoy el ingeniero alemán viese hasta dónde ha evolucionado su idea, casi le explotaría la cabeza.
Porque sabido es que el Mercedes Clase S -junto con sus archirrivales BMW Serie 7 y Audi A8- forma parte del olimpo del automóvil, con el plus añadido de ser la berlina de lujo más vendida del mundo. Y porque, aunque estrenó una nueva generación en 2020, acaba de recibir una profundísima mejora: el 50% de sus piezas (unas 2.700) han sido cambiadas o rediseñadas.
Hay cosas que se mantienen, como el tamaño -5,19 metros en su variante corta- y el precio, desde 127.525 €… sin contar extras. Curiosidades, uno de ellos es la estrella que luce sobre el capó y que, por primera vez en un modelo de la marca, puede estar iluminada. Aunque no tanto como los 600 metros de carretera (seis campos de fútbol uno detrás de otro) que alumbran unos faros con hasta 25.000 microledes cada uno.
Suena a brujería, no menos que la suspensión que lee la carretera e inclina el coche -hacia donde convenga- para que sus ocupantes no sientan los baches ni las curvas. Y aquí cabe pensar -sin caer en clasismos- en dos afortunados viajeros, acomodados en excepcionales butacas en la parte trasera mientras ven una película en HD o se conectan a una conferencia en el otro extremo del globo. Para ellos, existe una variante blindada con certificación VR10, la más alta en protección balística.
Podríamos llenar hojas glosando la tecnología embarcada en este automóvil. Lo gobierna una supercomputadora tan potente que necesita refrigeración líquida, pero también cuenta con tres asistentes de Inteligencia Artificial para comunicarse con los humanos; o asumir el rol del conductor, cuyos sentidos son reemplazados por cerca de una treintena de sensores y cámaras en continua vigilia. Allí donde la ley lo admite, el nuevo Mercedes Clase S es capaz de realizar trayectos completos por sí solo.
También puede desenvolverse como si fuera varias tallas más pequeño: las ruedas traseras que giran hasta 1o grados hacen que dé la vuelta en el espacio de un utilitario. Además, bajo el acelerador siempre hay potencia de sobra: entre 367 y 595 CV rinden las distintas versiones a la venta, diésel y gasolina con una pequeña ayuda eléctrica; o híbridas enchufables con más de 100 kilómetros de alcance eléctrico. En todos los casos, con tracción total.
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