Tras seis semanas de máxima expectación, el juicio contra Marius Borg por un total de 40 cargos —cuatro de ellos por presuntas violaciones— quedó visto para sentencia el pasado 19 de marzo. Desde entonces, el hijo de la princesa Mette-Marit de Noruega continúa en prisión preventiva a la espera de que el tribunal dicte un fallo definitivo sobre su destino, un proceso que podría dilatarse durante los próximos meses.
El hijo de la princesa Mette-Marit de Noruega se encuentra a la espera de la resolución del juicio en el que se le acusa de 40 cargos, entre ellos el de violación
Tras seis semanas de máxima expectación, el juicio contra Marius Borg por un total de 40 cargos —cuatro de ellos por presuntas violaciones— quedó visto para sentencia el pasado 19 de marzo. Desde entonces, el hijo de la princesa Mette-Marit de Noruega continúa en prisión preventiva a la espera de que el tribunal dicte un fallo definitivo sobre su destino, un proceso que podría dilatarse durante los próximos meses.
Pese a sus intentos por conseguir la libertad provisional, el hijastro del príncipe Haakon se encuentra en un centro penitenciario situado en el centro de Oslo, cuyo modelo difiere notablemente de los estándares de otros países. Bajo el sistema noruego, se busca que la vida en las cárceles sea lo más similar posible a la del exterior para favorecer la reinserción. Es ahora cuando ha trascendido cómo es realmente el día a día del acusado, desde los detalles de su propia celda hasta las diversas instalaciones del lugar.

En noruega impera el principio de normalidad, por lo que Marius Borg cuenta con una celda que puede llegar a ser acogedora para muchos. A los muebles de madera que hay en esta prisión, se suma la posibilidad de que tengan su propia televisión para poder estar informados de todo lo que ocurre en el exterior y, de vez en cuando, poder entretenerse con el contenido de diversas cadenas.
La curiosidad de este centro penitenciario es que el mobiliario utilizado sale, en muchas ocasiones, de los talleres de madera que hacen los propios presos. Tanto es así, que en su web hay a la venta algunos de estos productos y que los ciudadanos pueden adquirir.

Como el resto de los internos, Marius Borg recibió un paquete de bienvenida en el momento de su ingreso. Un kit en el que se le proporcionó ropa interior, ropa de cama, productos de higiene, toallas, papel para escribir e incluso sobres. Una serie de artículos que se unen a los diversos objetos personales que se le permite introducir, como ropa, libros o incluso instrumentos musicales.
Marius Borg puede acceder a un trabajo dentro de prisión
En cuanto a las zonas comunes, la prisión de Oslo cuenta con varias estancias, como una biblioteca en la que los internos pueden pasar el día leyendo o solicitar el préstamo de algún ejemplar para llevarlo a su celda. Además, también disponen de un gimnasio al que tienen acceso diario, una instalación clave en el sistema penitenciario noruego para combatir el sedentarismo y fomentar el bienestar físico durante el cumplimiento de la pena.
Además, Marius Borg dispone de la posibilidad de trabajar dentro de la prisión, si así lo desea; una opción orientada a mantenerse ocupado, ganar experiencia laboral o generar sus propios ahorros. Pero, sin duda, lo que más estará agradeciendo es el régimen de visitas, ya que se le permite recibirlas dos veces a la semana, lo que le facilita mantener el vínculo con su entorno más cercano.
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