El Girona, muy plano y sin veneno, fue justamente superado por el Osasuna en Pamplona. No le faltó mucho para extraer un empate pero Budimir le golpeó con un testarazo marca de la casa que terminó por mandar a los de Míchel a la lona. Justo cuando podía empezar a mirar hacia arriba el conjunto de Montilivi sigue pendiente de la zona de descenso, aunque está seis puntos por encima. Para no complicarse otra vez la vida deberá mejorar las prestaciones de este sábado pues su partido fue muy gris. El equipo rojillo fabricó un buen puñado de ocasiones. Si no sentenció el partido antes fue por el acierto del portero Gazzaniga, el mejor de los suyos. El Girona, normalmente ofensivo, no generó ni una oportunidad.
El Osasuna vence al conjunto de Míchel gracias a un cabezazo de Budimir en un partido en el que los navarros fueron claramente superiores
El Girona, muy plano y sin veneno, fue justamente superado por el Osasuna en Pamplona. No le faltó mucho para extraer un empate pero Budimir le golpeó con un testarazo marca de la casa que terminó por mandar a los de Míchel a la lona. Justo cuando podía empezar a mirar hacia arriba el conjunto de Montilivi sigue pendiente de la zona de descenso, aunque está seis puntos por encima. Para no complicarse otra vez la vida deberá mejorar las prestaciones de este sábado pues su partido fue muy gris. El equipo rojillo fabricó un buen puñado de ocasiones. Si no sentenció el partido antes fue por el acierto del portero Gazzaniga, el mejor de los suyos. El Girona, normalmente ofensivo, no generó ni una oportunidad.
Si siempre es complejo visitar El Sadar, estadio de voltaje, lo es más si el Osasuna se encuentra herido. Después de tres partidos sin ganar el conjunto navarro entró dispuesto a parecerse al bloque que hace un mes doblegó al Real Madrid. Al Girona le costó resistir ante las acometidas del equipo rojillo. Si llegó al descanso sin que el marcador se moviera fue por las acertadas intervenciones de Gazzaniga. El portero también ha crecido durante la temporada y tras la lesión de Ter Stegen está cumpliendo sus mejores encuentros. En El Sadar realizó tres paradas de mérito en el primer acto, y a cuál más difícil. Extrajo dos manos providenciales a remates de Víctor Muñoz y otra tras cabezazo de Boyomo. El Osasuna era un torbellino. Por la derecha irrumpía con el reaparecido Rubén García y por la izquierda un diablo andaba suelto. Su nombre Víctor y su apellido Muñoz. El extremo celebró la llamada de Luis de la Fuente para la selección desbordando a Hugo Rincón.
El equipo gerundense no generó ni una oportunidad con cara y ojos y solo Gazzaniga brilló
El Girona apenas amenazaba. Trabajo, mucho. Pero nada más. En ese decorado no podía aparecer su hombre más talentoso, Ounahi. Pero al menos el conjunto catalán no había recibido castigo en forma de gol encajado.
El paso de los vestuarios trajo un Girona más sereno con la pelota, aunque con el mismo encefalograma plano a la hora de progresar. Los cambios, con la entrada de Echeverri, Iván Martín y Álex Moreno, tampoco mejoraron el panorama y, por el contrario, la entrada de Barja para el Osasuna resultó vital. Un centro suyo fue el que originó el referido gol de Budimir, precedido minutos antes por dos remates de Víctor Muñoz, desbaratados de nuevo por Gazzaniga. Justo premio para los navarros y castigo lógico, visto lo visto, para el Girona.
Deportes
