Decía Gabriel García Márquez que en la vida “hay que ser infiel, pero nunca desleal”. Y precisamente alrededor de esa supuesta deslealtad giran las razones que sobrevuelan el episodio que, hace ahora un año, convirtió a Brigitte Macron y a Emmanuel Macron en protagonistas involuntarios de una de las escenas más comentadas de la política internacional, a raíz de un polémico bofetón que la primera dama francesa propinó al presidente, y también marido, durante un viaje oficial a Vietnam.
Desde el entorno de la primera dama francesa han negado tajantemente esta versión
Decía Gabriel García Márquez que en la vida “hay que ser infiel, pero nunca desleal”. Y precisamente alrededor de esa supuesta deslealtad giran las razones que sobrevuelan el episodio que, hace ahora un año, convirtió a Brigitte Macron y a Emmanuel Macron en protagonistas involuntarios de una de las escenas más comentadas de la política internacional, a raíz de un polémico bofetón que la primera dama francesa propinó al presidente, y también marido, durante un viaje oficial a Vietnam.
El inoportuno incidente se produjo justo al aterrizar en Hanoi. Al abrirse las puertas del avión presidencial, las cámaras captaron cómo la esposa del presidente francés colocaba las manos sobre el rostro del mandatario en un gesto brusco que provocó que éste retrocediera unos centímetros antes de recomponerse y saludar a la prensa. La escena generó una oleada mundial de especulaciones sobre la relación entre ambos y obligó al Elíseo a reaccionar rápidamente.
El propio líder intentó restar importancia a lo sucedido asegurando que ambos estaban “bromeando” antes de iniciar la agenda oficial en Vietnam. Desde su Ejecutivo se insistió también en que se trataba de “un momento de complicidad y relajación” tras un largo viaje. Sin embargo, las explicaciones nunca terminaron de convencer del todo y los rumores sobre una pareja que desde siempre ha causado fascinación en Francia por su historia de amor idílica y su diferencia de edad, continuaron durante meses.
De nuevo, aquella escena surrealista vuelve a situarse en el centro de la conversación pública tras la publicación de Un couple (presque) parfait (Una pareja (casi) perfecta), el libro del periodista de Paris Match, Florian Tardif. En el relato, su autor sostiene que el enfado de la primera dama habría estado relacionado con unos mensajes intercambiados entre el presidente francés y la actriz franco-iraní Golshifteh Farahani.

Según explicó Tardif en la emisora RTL, Macron habría mantenido con la intérprete una relación “platónica”, aunque con conversaciones que “iban bastante lejos”. Entre los mensajes que supuestamente leyó Brigitte figuraría una frase especialmente delicada para la pareja. “Te encuentro muy bonita”. Para el periodista, más que el contenido concreto de aquellas palabras, lo que habría herido a la primera dama era “la posibilidad” de una complicidad emocional fuera del matrimonio.
El autor insiste en que nunca existió una relación física entre ambos y asegura que, tras el episodio del avión, el presidente francés habría interrumpido el contacto con la actriz, conocida por películas como Paterson, Piratas del Caribe: La venganza de Salazar o Tyler Rake.
Desde el entorno de Brigitte han negado tajantemente esta versión. Fuentes próximas a la mujer del presidente aseguran que ella “nunca mira el teléfono de su esposo”, una explicación que también habría sido trasladada al propio autor del libro. Por su parte, Farahani ya había rechazado anteriormente los rumores que la vinculaban sentimentalmente con Macron.
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