Los récords en el deporte no siempre son positivos. Lo corrobora un partido sub-20 disputado el pasado domingo en Brasil, donde se estableció el récord mundial de tarjetas rojas con 51 expulsiones… cuando en el campo solo juegan 22. Las rojas incluyen a futbolistas del banquillo y miembros de los cuerpos técnicos. Un dudoso honor.
El árbitro echó incluso a dirigentes del Uberlândia y el Mamoré, aunque estas amonestaciones no figuran en el acta
Los récords en el deporte no siempre son positivos. Lo corrobora un partido sub-20 disputado el pasado domingo en Brasil, donde se estableció el récord mundial de tarjetas rojas con 51 expulsiones… cuando en el campo solo juegan 22. Las rojas incluyen a futbolistas del banquillo y miembros de los cuerpos técnicos. Un dudoso honor.
El partido lo jugaron -por decir de alguna manera- el Uberlândia y el Mamoré, en las semifinales de la Segunda División del Campeonato Mineiro sub-20, y degeneró en una pelea generalizada cuando el equipo visitante ganaba por 1-3 en su visita al estadio Parque do Sabiá de Uberlândia.
Un jugador del Mamoré provocó a los locales tras un gol y se desencadenó una reacción desmedida
Según el acta arbitral, 48 expulsiones fueron consecuencia de la trifulca, mientras que las otras tres se produjeron durante el encuentro por diferentes infracciones. El árbitro expulsó en total a 43 futbolistas y ocho integrantes de las comisiones técnicas de ambos equipos.
CNN Brasil afirmó que también fueron expulsados dos dirigentes de ambos clubes, aunque estas amonestaciones no figuran en el acta del partido, publicada en la web de la Federación Mineira de Fútbol.
Según el medio deportivo GE, el número de expulsiones supera ampliamente el récord anterior registrado por el libro Guinness de los récords, que correspondía a un partido de la quinta división argentina entre Claypole y Victoriano Arenas, disputado el 27 de febrero de 2011 y que terminó con 36 tarjetas rojas.
El enfrentamiento en el partido del campeonato regional de Minas Gerais comenzó en el minuto 54, después de que el Mamoré anotara su tercer gol. Durante la celebración, el autor del tanto, Davi Bittencourt, realizó gestos provocadores hacia el banquillo del equipo local, lo que desencadenó una reacción de los jugadores y miembros de los cuerpos técnicos del Uberlândia.
El árbitro Fernando Patrick Drosghic Modesto relató en su informe que la pelea incluyó puñetazos, patadas y lanzamiento de objetos. Debido a la magnitud del enfrentamiento y a la falta de condiciones de seguridad, el colegiado no pudo mostrar las tarjetas rojas sobre el terreno de juego ni completar el protocolo habitual de finalización del partido. Las expulsiones quedaron registradas posteriormente en el acta.
La pelea fue el segundo episodio de tensión del encuentro, ya que el partido había permanecido interrumpido durante unos 40 minutos en la segunda parte, después de que dirigentes del Uberlândia invadieran el campo para protestar por la expulsión de uno de sus jugadores.
El árbitro también denunció amenazas e insultos de dirigentes del equipo local, entre ellos uno que, según el acta, llegó a amenazarlo de muerte. Por ese episodio se presentó una denuncia a la policía.
En el plano deportivo, el Mamoré se llevó una importante ventaja para el partido de vuelta, que está programada para el próximo domingo en Patos de Minas. Pero la celebración del nuevo partido, pese a estar oficialmente programado, aún depende de decisiones del tribunal deportivo y de la Federación de Fútbol de Minas Gerais, ya que los clubes difícilmente conseguirán inscribir hasta el domingo al menos siete jugadores.
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