El oficial Greg Bovino se ha erigido como el rostro de la ofensiva migratoria de Donald Trump. Jefe de la patrulla fronteriza de Estados Unidos durante 30 años, encabezó los operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) que causaron la muerte de dos estadounidenses en Minneapolis, Renee Good y Alex Pretti.
El jefe de las redadas migratorias de Trump comparte muchas similitudes con el personaje fascista interpretado por Sean Penn en ‘Una batalla tras otra’
El oficial Greg Bovino se ha erigido como el rostro de la ofensiva migratoria de Donald Trump. Jefe de la patrulla fronteriza de Estados Unidos durante 30 años, encabezó los operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) que causaron la muerte de dos estadounidenses en Minneapolis, Renee Good y Alex Pretti.
Bovino, de 55 años, es uno de los pocos altos mandos que da la cara ante las cámaras. Su peculiar aspecto, en el que destaca su vestuario militar, un corte de pelo que recuerda a los de los oficiales nazis y su forma de hablar, le han convertido en un calco del personaje ficticio del coronel Steven J. Lockjaw, interpretado magistralmente por Sean Penn en Una batalla tras otra. El actor está nominado al Oscar como Mejor actor de reparto por construir un fascista grotesco y tristemente reconocible.

Una vez más, la realidad supera a la ficción. El ascenso de Bovino a la primera línea se produjo en junio del año pasado, cuando Trump le puso al frente de las redadas migratorias en Los Ángeles para acelerar el ritmo de las deportaciones. Bovino, defensor de tácticas agresivas, se vanaglorió de miles de detenciones y escenas que no se veían desde hacía años. En la película de Paul Thomas Anderson, que se centra en un grupo de activistas dedicado a liberar inmigrantes y desafiar a los agentes de aduanas y al poder establecido, el fascista coronel Lockjaw lucha por erradicar del país a las personas no blancas y a los “lunáticos peligrosos” de todo tipo.
Sean Penn está nominado al Oscar como Mejor actor de reparto por construir un fascista grotesco y tristemente reconocible
Las similitudes del Bovino real con el ficticio personaje de Penn van más allá del físico. Ante la pregunta de si Bovino pudo haber copiado tácticas, su corte de pelo o su actitud en general del personaje de Sean Penn, está su afición por los actores que realizan operativos de control migratorio en pantalla. En una entrevista con un compañero de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), Bovino comentó que fue gracias a la película La frontera, protagonizada por Jack Nicholson, que se despertó su vocación. Cuando la película se estrenó, en 1982, Bovino tenía 12 años y no le gustó que los agentes fronterizos fueran los “malos” de la historia. La frontera sigue la vida de un agente de inmigración que se muda a Texas con su esposa y acumula una deuda enorme por amueblar su dúplex. A la hora de pagar, Charlie Smith (Jack Nicholson) se involucra en una red de tráfico de personas, antes de asesinar a su cabecilla por vender bebés.

De vuelta a la realidad, Trump, en su intento de reducir las críticas y la tensión, ha quitado de la primera línea a Bovino, que ha sido relegado a jefe de la Patrulla Fronteriza en El Centro, California. Otra coincidencia. Se trata de una franja árida y fronteriza con México, cerca de la región montañosa del Parque Estatal del Desierto de Anza-Borrego, escenario de la culminante escena de persecución en Una batalla tras otra.
Nacido en Carolina del Norte, Gregory Bovino se crio en una familia italoestadounidense. Sus bisabuelos paternos emigraron desde Calabria, en el sur de Italia, a Pensilvania en 1909. Se da la circunstancia de que el bisabuelo de Bovino presentó los documentos para solicitar la ciudadanía estadounidense en el mismo mes de 1924 que se creó la Patrulla Fronteriza, que redujo el número de inmigrantes italianos que llegaban al país y de la que luego sería miembro su bisnieto.

En redes sociales y medios conservadores, Bovino ha ido ganando notoriedad como una figura “sin filtros”, presentada como alguien dispuesto a expresar aquello que otros -a su juicio- evitan por razones de corrección política. “La Patrulla Fronteriza ha sido la obra de mi vida y así lo diré siempre con orgullo”, afirmó en el 2021 durante una entrevista en un pódcast.
En la película queda claro que el odio desgasta. ¿La vida le deparará a Bovino la misma caída patética de Lockjaw?
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