Josan Bailac no lo puede evitar.
Josan Bailac no lo puede evitar.Seguir leyendo…
Josan Bailac no lo puede evitar.
Cada vez que le surge alguna idea, se pone a ella, se lía: si le pregunto a qué dedica el tiempo libre, como cantaba Perales, se echa a reír.
–¿Tiempo libre, yo…? –me responde con una pregunta, enarcando una ceja como Rafa Nadal–: soy profesor de Educación Física. Tengo un club de fútbol sala, el Puigsal Binéfar, con 210 niños. Por las mañanas me empleo en la oficina de seguros. Soy imitador de famosos en una compañía de teatro, he hecho de Mourinho y de Nadal (de ahí lo de la ceja enarcada). Doy clases de gimnasia de mantenimiento a ancianos en varios pueblos. Y desde hace un año y medio tengo un niño, mi pequeño Lothar.
–¿…¿
–Lothar, sí, como Matthäus. Cada uno tenemos nuestros mitos, ¿no? Pero le puse el nombre previo consentimiento con la madre, ¿eh? Escuche, que me he tragado muchos Leos e Ikers en mi club, ¿eh? Que porque haya un Lothar más en el mundo tampoco pasa nada. Bueno, en realidad le hubiera puesto Roberto, como Baggio, pero ese nombre nadie lo hubiera visto venir…
Y hablando de Lothar, habla de su último lío.
Acaba de organizar y producir una película. Una película inspirada en el primero de sus tres libros, pues también ha escrito una trilogía (ya lo ve: Josan Bailac no puede parar).
Si le pregunto a qué dedica el tiempo libre, como cantaba Perales, Josan Bailac se echa a reír
La película se titula El sueño de Aylan, y ya circula por festivales (ha sido nominada a selección especial en Madrid y Barcelona), y en ella se coctelea todo el ajetreo vital de Josan Bailac.
Y ahora me regala un máster sobre cine.
Me cuenta que guionizaba la película por las noches, cuando se apagan las voces y se iluminan los misterios. Que buscó una coproductora (Apocalipsis) y montó un casting en Binéfar para cien extras, y tuneó la Huesca rural como si fuera la Toscana, produjo música italiana a través de IA, vio cómo se le disparaba el presupuesto –de 35.000 euros iniciales a 200.000–, contrató al director Álex Agüera, fichó a Juan Maya, guitarrista de Estopa, y a la Éxtasis Band, fichó a Neus Asensi, Claudia Bolte y Anna Otín, y le dio un cameo a Marco Maseda, artista contemporáneo cuyo retrato de Maradona (D10S) vendió por 130.000 euros.
–¡Hice de todo! –vocea–. Recorrí 3.500 kilómetros llevando actores de aquí allá, o repartiendo agua. Negocié con siete ayuntamientos para hacer los exteriores, me dejaron bicicletas clásicas, de época. Pensé en recrear la atmósfera como si fuera 1993 en Italia, sin vados permanentes ni banderas, con Vespas y canicas. Mi mujer hacía diseño de ropa… Si no nos divorciamos, nos deberían dar un premio.
–¿Y ahora que ya tiene la película?
–Pues voy a por el cuarto libro.
Necesito un vaso de agua.
Me lo tomaré viendo su película y pensando en todo lo que yo podría hacer si me pusiera…
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