Hay nadadores que guardan todo el jugo dentro, cuyo talento solo necesita que llegue ese día en el que alguien o algo lo descorche de forma automática. Una emoción, un escenario único, un reto inabordable o nadar junto a tu ídolo en unas semifinales europeas. Y esto último es lo que le ha sucedido a Luca Hoek (18 años), el torpedo de Sitges, de madre francesa y padre holandés, pero nacido y criado junto al Mar Mediterráneo.
El joven nadador de Sitges, de 18 años, se codeó con David Popovici en las semifinales de los 100 libre y pasó segundo con 47s26, una marca de nivel de final olímpica y cinco décimas mejor que su plusmarca
A Estella Tonrath le faltó un acelerón, una “marcha más”, aquella que intuía que le quedaba para la final de los 200 espalda, pero que no llegó en una carrera donde el oro estaba adjudicado desde el comienzo. Tras el primer viraje, la británica Katie Shanahan decidió que se había acabado la emoción con un parcial (31s46) inaccesible para ninguna europea. La carrera se centró detrás y la mallorquina se colocó rápidamente en la pomada.
Ubicada en la calle tres, Tonrath tocó cuarta en el primer 50 a ocho décimas de la francesa Pauline Mahieu, que hizo una salida suicida. Estella mantuvo los parciales de la semifinal, aunque sabía que la medalla iba a estar más cerca de su mejor marca personal, el récord de España que estableció el año anterior (2m08s00). De hecho, hacerlo le hubiera dado ese bronce.
La nadadora pasó quinta en los 100 y cuarta en el 150, pero fue en la última parte de la carrera cuando se le hizo demasiado larga la prueba. La francesa acabó en 32s52 y mantuvo el bronce; la portuguesa Camila Rodrigues nadó en 31s77 para acabar en 2m07s62 y colgarse el bronce, mientras que la alemana Lisa Seidel también fue más rápida (32s24) que Tonrath para acabar en cuarto lugar con 2m08s86. La española se quedó en 32s72 y no darle el final necesario para pelear por la medalla.
La nadadora de 19 años se mantiene una temporada más consistente en las pruebas de espalda. Aunque en los Mundiales de Singapur no logró meterse en la final, nadar por debajo de 2m09s se está convirtiendo en un hábito, un síntoma al que agarrarse para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles y para meterse entre las ocho mejores en los Mundiales de Budapest de 2027.
La mañana además trajo dos récords de España que se unen al de María Daza en los 100 libre del lunes. Carlos Garach, quien hizo un paréntesis tras los Juegos de París para realizar el adiestramiento militar con la ayuda del Consejo Superior de Deportes (CSD), regresó por todo lo alto a una gran competición borrando el récord de Marco Rivera, que registró en los alocados Mundiales de Roma de 2009, en los 800 libre (7m49s09). El gaditano, que se entrena en Málaga, reconoció enterrar “los fantasmas del pasado” y registró 7m48s26. Este miércoles participará en la final con la séptima mejor marca.
El relevo 4×100 estilos mixto fue cuarto y se metió en la final, donde nadarán los mejores nadadores de cada país. El tiempo que completaron Nil Cadevall, Irene Ciércoles, Laura Cabanes e Iván Martínez se convirtió en el nuevo récord nacional (3m45s87).
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