La Mojana es un delta invertido, un laberinto de ríos que se desbordan y se repliegan a lo largo de once municipios colombianos. Una llanura anfibia donde el Magdalena, el Cauca y el San Jorge se encuentran para desembocar tierra adentro, mucho antes de tocar el mar. Es un territorio que vive entre dos pulsos, la inundación y la sequía. Pero también es el escenario donde, hace más de mil años, el pueblo indígena zenú construyó canales y camellones que transformaron la depresión momposina en un sistema hidráulico capaz de almacenar agua, elevar cultivos y acercar la pesca a las viviendas. Esa ingeniería visible hoy desde el aire como una estructura geométrica que emerge bajo los humedales permitió a una sociedad prehispánica convivir con el agua en vez de combatirla.
Un estudio arqueológico en La Mojana, en el Caribe colombiano, revela que la ingeniería ancestral del pueblo zenú fue comunitaria, sostenible y capaz de enfrentar los extremos climáticos de inundación y sequía que hoy devastan la región
La Mojana es un delta invertido, un laberinto de ríos que se desbordan y se repliegan a lo largo de once municipios colombianos. Una llanura anfibia donde el Magdalena, el Cauca y el San Jorge se encuentran para desembocar tierra adentro, mucho antes de tocar el mar. Es un territorio que vive entre dos pulsos, la inundación y la sequía. Pero también es el escenario donde, hace más de mil años, el pueblo indígena zenú construyó canales y camellones que transformaron la depresión momposina en un sistema hidráulico capaz de almacenar agua, elevar cultivos y acercar la pesca a las viviendas. Esa ingeniería visible hoy desde el aire como una estructura geométrica que emerge bajo los humedales permitió a una sociedad prehispánica convivir con el agua en vez de combatirla.
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