La ministra garantiza a Rueda el aval al proyecto de SAIC, aunque sujeto a las condiciones necesarias para blindar la seguridad nacional Leer La ministra garantiza a Rueda el aval al proyecto de SAIC, aunque sujeto a las condiciones necesarias para blindar la seguridad nacional Leer España // elmundo
Defensa da vía libre a la futura fábrica de SAIC Motor en Ferrol. La ministra Margarita Robles ha mantenido este martes una conversación telefónica con el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, para trasladarle que su departamento «informará favorablemente sobre el proyecto industrial», aunque podrá incorporar «las condiciones operativas que sean necesarias» para garantizar la seguridad dentro del ámbito de sus competencias, según señalan a EL MUNDO fuentes del Gobierno autonómico.
Lo que todavía desconoce la Xunta es en qué punto exacto se encuentran esos informes -que permanecen en manos del Ministerio-, y si alguno ha sido ya formalmente emitido. Aun así, el aval supone un alivio para una inversión de casi 200 millones de euros que el gigante chino de la automoción proyecta en el Puerto Exterior de Ferrol, con capacidad para producir hasta 120.000 coches al año a partir de 2028, después de que este periódico informara de las reservas del departamento y del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) por la cercanía de la futura planta a un arsenal militar, una de las principales bases de la Armada, y a los astilleros de Navantia.
Aquellos reparos se apoyaban, precisamente, en informes previos elaborados por el propio Ministerio, que llegaban a considerar la instalación «una amenaza» y advertían incluso del riesgo de que la OTAN y la Unión Europea dejaran de ver Ferrol como un puerto seguro. La incógnita es ahora qué queda de aquellas cautelas después de que se haya prometido un dictamen positivo y qué medidas concretas acabará exigiendo Defensa para despejarlas.
El anuncio llega además un día después de que el ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, se mostrase «totalmente convencido» de que la inversión podrá realizarse de manera «compatible con la seguridad nacional» y defendiese que un proyecto «tan importante para la zona, para la creación de empleo y para la industria pueda ser viable».
En el entorno de la Xunta, sin embargo, la explicación que gana terreno desde que estalló la polémica es otra. Fuentes conocedoras de la operación apuntan a que algunas de las reticencias podrían responder más a motivaciones económicas que a riesgos objetivos de carácter militar. Una sospecha que hasta ahora se había manejado en privado y que el alcalde de Ferrol, José Manuel Rey Varela, verbalizó públicamente al reducir esos temores a «especulaciones e información reciclada» que, a su juicio, «apuntan más a intereses empresariales que a intereses de seguridad».
El regidor fue incluso más lejos al ironizar sobre algunos de los argumentos empleados para justificar el temor al espionaje y cuestionó que SAIC altere la exposición de la ría. «Parece que obvian que vivimos en 2026 y no en 1941«, afirmó, antes de recordar que para conocer lo que ocurre en Ferrol «ya no hace falta llamar a una consulta de un dentista con vistas a la ensenada».
Un eventual bloqueo sería, en cualquier caso, un golpe considerable para la región. Rueda ya salió en defensa de «la oportunidad fantástica e histórica que se le presenta a Galicia» y se mostró «sorprendido» de que las dudas aflorasen después de más de medio año de negociaciones en las que Xunta y Gobierno trabajaron de forma coordinada con SAIC. En ese recorrido participaron también el Ministerio de Industria y la Oficina Económica de Moncloa, mientras siguen en juego unos 2.300 empleos y la posibilidad de ampliar en el futuro el tejido industrial de la planta.
Pero un fracaso tampoco encajaría fácilmente en la estrategia de Pedro Sánchez, que ha viajado cuatro veces a China desde 2023 y ha convertido la relación económica con Pekín en una de las apuestas más visibles de su política exterior. En 2024, durante una visita a Shanghái, ya se reunió con la cúpula de SAIC para abordar posibles inversiones en España, mucho antes de que Rueda viajase al país asiático para impulsar la candidatura gallega y tratar de amarrar definitivamente el proyecto.
De ahí que el pronunciamiento de Defensa alivie ahora a ambas administraciones y vuelva a alinearlas en un objetivo compartido. Después de dos días en los que las dudas de seguridad amenazaron con abrir una grieta en una operación trabajada conjuntamente durante meses, el escenario vuelve a ser el de intentar llevar la fábrica hasta el final. El aval no despeja todavía todas las incógnitas ni anticipa las condiciones que podrá exigir el Ministerio, pero sí aleja por ahora el riesgo de que una de las grandes apuestas industriales de Galicia, buscada también por Moncloa, termine descarrilando.

